
Las Tunas.- ¿Qué ocurre cuando las decisiones geopolíticas que pueden desencadenar una guerra se convierten en un objeto de apuesta? La respuesta, según un reciente reportaje de la televisión pública francesa, France 24, apunta a un negocio multimillonario que operaría en la sombra y cuyas ganancias sospechosas han puesto en alerta a senadores, fiscales y hasta a la Casa Blanca.
El mundo de las apuestas en línea, que tradicionalmente giraba en torno a resultados deportivos, parece haber encontrado un nuevo y controvertido nicho: la política y los conflictos bélicos. Plataformas como Polymarket y Kalshi han observado cómo sus volúmenes de operación se dispararon, especialmente durante el año electoral en Estados Unidos. Kalshi, por ejemplo, registró transacciones por un valor superior a los 44 mil millones de dólares en el año anterior, una cifra que evidencia el auge de una práctica que hasta hace poco era ilegal en el país norteamericano.
Sin embargo, lo que ha encendido las alarmas no es solo el crecimiento del sector, sino la precisa y millonaria fortuna de unos pocos apostadores anónimos, cuyas jugadas parecen anticiparse a los movimientos más trascendentales del gobierno de Donald Trump. La cronología de las apuestas dibuja un patrón difícil de ignorar, reseñó la Televisión pública gala.
Lo ejemplificó con lo ocurrido con el secuestro del presidente venezolano, Nicolás Maduro, en enero pasado. Una cuenta anónima, creada un mes antes del suceso, invirtió 32 mil 500 dólares y obtuvo una ganancia de 436 mil. La apuesta se realizó en las horas previas al anuncio oficial de la captura, cuando las probabilidades de que el líder venezolano saliera del país eran estimadas en apenas un 6,5 por ciento. Algo similar, añadió, sucedió con los ataques de Estados Unidos contra objetivos en Irán: seis cuentas lograron embolsarse 1,2 millones de dólares con apuestas realizadas horas antes del bombardeo del sábado 28 de febrero. La Radio Nacional Pública de Estados Unidos (NPR) reveló que una cuenta con el nombre de usuario maga my man ganó más de 553 mil dólares en esas operaciones previas.
El trasfondo de estas ganancias, según France 24, generó sospechas sobre la existencia de información privilegiada. Las alarmas se encendieron de tal manera que Kalshi decidió cancelar una apuesta relacionada con la salud y posible muerte del líder iraní Ali Jameneí, tras una ola de críticas por especular con la vida de una persona. La empresa devolvió el dinero, pero no sin antes desatar el debate sobre los límites éticos y legales de este negocio.
El problema trasciende las apuestas políticas. El mercado de futuros del petróleo también ha mostrado movimientos inusuales. Un informe de Axios reveló que 580 millones de dólares en futuros de petróleo inundaron el mercado en un repunte repentino 16 minutos antes de que el precio cayera más del 10 por ciento tras el anuncio de Trump de una pausa en los ataques contra centrales eléctricas iraníes. Quien vendió parecería haber tenido conocimiento perfecto de lo que estaba por venir.
La presión sobre los periodistas para que no interfieran en las apuestas se ha vuelto una realidad preocupante. Emmanuel Fabián, corresponsal de guerra del Times of Israel, experimentó en carne propia el poder de estos mercados. Tras reportar la caída de un misil iraní en territorio israelí, recibió una oleada de mensajes amenazantes y llamadas pidiéndole que aclarara si se trataba de restos de un misil interceptado. En Polymarket había 23 millones de dólares en juego, con una apuesta que dictaba si Irán atacaría o no a Israel ese día. La definición de “ataque” era clave para los apostadores, quienes lo contactaron para que modificara su información, para no perder sus millonarias inversiones.
Ante el escándalo, la Casa Blanca niega que alguien del círculo cercano a Trump esté detrás de estas transacciones. Sin embargo, los vínculos familiares saltan a la vista. Donald Trump Jr., hijo mayor del presidente, es asesor estratégico de Kalshi. Además, su firma de capital de riesgo, 1789 Capital, invirtió millones en Polymarket en agosto del año anterior, vinculando a estas plataformas con figuras prominentes del mundo de las finanzas y la tecnología con estrechos lazos a la Administración actual.
Las consecuencias legales no se han hecho esperar. La Comisión de Comercio de Futuros de Productos Básicos (CFTC), que autorizó a Polymarket a operar legalmente en noviembre pasado, enfrenta ahora la presión de seis senadores demócratas que, en una carta, expresaron su preocupación por la infracción de normas que prohíben las apuestas contrarias al interés público. El senador Adam Schiff presentó un proyecto de ley para prohibir estas apuestas. De hecho, Arizona se convirtió en el primer estado en presentar cargos penales contra Kalshi por operar sin licencia, y al menos otros nueve estados han iniciado acciones legales similares. Incluso, en Israel, un exfuncionario de las fuerzas de defensa y un civil son investigados por millonarias ganancias obtenidas apostando en el conflicto de los 12 días, en junio pasado.
La pregunta que ahora flota en el aire es si los mercados de predicción se han convertido en un canal para el uso de información clasificada con fines de lucro, o si simplemente son un reflejo más de cómo las líneas entre la política, el dinero y la ética se han difuminado en la era de Trump. Mientras las investigaciones avanzan, lo único seguro es que la guerra ya no solo se libra en el campo de batalla, sino también en las pantallas de miles de apostadores que esperan el próximo titular para hacer fortuna.