
Las Tunas.- En un esfuerzo por fortalecer el tejido social y enfrentar uno de los problemas que más lacera a la sociedad, los pobladores de la calle 20 del Consejo Popular de Calixto, en Majibacoa, se dieron cita en un barrio debate.
La actividad, enmarcada en las acciones de Prevención y Enfrentamiento al Consumo de Drogas, subrayó la necesidad de la lucha contra este flagelo, que es más efectiva cuando nace y se organiza desde la propia comunidad.
La jornada, que se desarrolla durante la última semana del mes, contó con las aclaraciones del doctor Alejandro Mestre Barroso, especialista en Toxicología, quien ofreció una disertación crucial, acercando a los presentes a los daños irreversibles del consumo de sustancias nocivas.
Con un lenguaje cercano y ejemplos prácticos, el galeno detalló los mecanismos para detectar estas prácticas y, lo que es más importante, los servicios médicos y programas de deshabituación y rehabilitación disponibles para quienes han sucumbido ante este flagelo.
El encuentro dejó en claro que el combate a las drogas no es solo una tarea de las autoridades, sino un compromiso colectivo. El delegado de la circunscripción número uno, José Manuel Ramírez, destacó la alta acogida de la actividad y subrayó la importancia del trabajo integrador.
"El tema se enfoca en la prevención y la educación desde el punto de vista del trabajo integrador con el grupo y los factores comunitarios", explicó Ramírez, resaltando las alianzas con organismos como Salud y Educación para abordar la percepción de riesgo desde la formación curricular en los diferentes grados y asignaturas.
Esta articulación comunitaria se convierte en la trinchera principal para detectar a tiempo factores de riesgo. La presencia de la vicegobernadora de la provincia, Juana Yamilka Viñals Suárez, junto a autoridades del Partido, la Asamblea Municipal del Poder Popular y representantes de Fiscalía, Justicia, Salud y Cultura, evidenció una ofensiva integral que busca llegar a cada familia.
Uno de los puntos claves del debate giró en torno a la necesidad imperiosa de hacer llegar a los más jóvenes la información sobre los daños que las drogas causan a la salud. Lejos de ser un monólogo, la actividad se convirtió en un espacio de escucha activa, donde los adolescentes y jóvenes se sintieron valorados y tomados en cuenta.

Karen Ramos Cáceres, presidenta de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media del Centro Mixto Hirán Durañona Figueredo, aportó una visión clave desde las aulas. “Hay jóvenes que se refugian en las drogas para evadir problemas y sentirse aceptados por diferentes grupos sin percibir que se exponen al mal comportamiento y al deterioro de la salud”, advirtió.
Karen destacó que el rechazo a las drogas es un tema diario en los centros escolares, donde profesores y guías se acercan a los alumnos vulnerables para orientarlos y generar en ellos una cultura de rechazo a las adicciones.
Por su parte, la joven Crislian Pérez Fernández agradeció la iniciativa. "Es muy motivadora, nos exhorta a una mayor conciencia al saber que las drogas perjudican la salud. Demuestran que nos valoran y -sobre todo- nos escuchan, y aunque somos rebeldes siempre están cercanos para ayudar y guiar por el buen camino".
El enfoque comunitario también permitió abordar las aristas legales y la responsabilidad familiar. La fiscal jefa de Majibacoa, Yesenia Rodríguez Rodríguez, respondió interrogantes sobre el marco legal cubano, detallando la responsabilidad de la familia con los menores y las sanciones para los portadores de estas sustancias. Su intervención ayudó a esclarecer la diferencia entre la mayoría de edad y la responsabilidad penal, subrayando que la prevención comienza en el hogar.
Desde la perspectiva de los nuevos actores económicos, Yunier Santiesteban Carmenate, representante del Ranchón Valevane, señaló el alto impacto de sumar espacios privados a la intervención social.
"Contribuir al conocimiento de los adolescentes y jóvenes, además de mostrar que también puede potenciarse el esparcimiento sano", afirmó.
Este barrio debate es la muestra de que, desde las comunidades y con la integración oportuna de las nuevas generaciones se puede librar una batalla que es de todos.