
- La escasez de recursos y la inestabilidad energética han puesto a prueba todos los resortes objetivos y subjetivos de la mayor institución hospitalaria de Las Tunas. Mantener los servicios asistenciales sigue siendo un reto con alto costo diario.
“Un domingo nos apagamos. Yo nunca pensé que el Hospital Ernesto Guevara se fuera a apagar. Falló el sistema electroenergético nacional (SEN), falló la línea de protección, fallaron los dos grupos electrógenos... Estuvimos 40 minutos sin electricidad con seis pacientes ventilados y niños críticos en la Neonatología. “Fue muy satisfactorio ver cómo nadie tembló, nadie se estresó, todo el mundo se puso a hacer lo que le correspondía y pusimos en práctica las medidas que habíamos ido desarrollando para enfrentar una posible contingencia que sí llegó... Y lo logramos, pudimos sostener la institución y además que todo se mantuviera en calma en medio de aquel apagón.” …
El diálogo con la doctora Marianela Zapata, directora del hospital provincial Ernesto Guevara, arroja a la palestra pública detalles del escenario complejo que ha signado a la Salud Pública en el territorio, máxime en el centro asistencial diseñado para asumir todas las urgencias médicas de la provincia.
Durante el año 2025, en un contexto de carencias, recrudecido, y a fuerza de empeño se mantuvo abierta toda la actividad asistencial para la población. Y a la par, se fortaleció la formación de residentes para respaldar el funcionamiento de las distintas especialidades.
La doctora Marianela asegura que estos resultados se sostuvieron gracias a la calidad profesional que existe en la institución; de otro modo, hubiese sido imposible.
La directiva enfatiza que el pasado calendario le hicieron frente a una complejidad mayor por la contingencia energética y a la falta de insumos médicos se sumó además el déficit de recursos de 138 camas y alrededor de 200 colchones, por citar un ejemplo.
Aclara que también enfrentaron una alta morbilidad en todas las especialidades, desafíos en la comunicación con algunos municipios para la referencia y contrarreferencia de pacientes y sobre todo se dieron a la tarea de evitar cualquier delito relacionado con las prestaciones de servicios.
“Tocó adaptarse a las condiciones de déficit de recursos y contingencia energética sin perder calidad -comenta la galena. Para ello tuvimos que revisar y adecuar los procesos a los momentos actuales.
“Pudimos fortalecer la interrelación entre la Atención Primaria de Salud (APS) y la Atención Secundaria para mejorar la gestión y los indicadores. Además, nos propusimos perfeccionar la comunicación con los municipios y fomentar la prevención y promoción de salud para disminuir la demanda en el hospital.
“Fue un año complejo, pero de resultados. Realmente yo creo que nuestra gran fortaleza es el colectivo de trabajadores, la comprensión del contexto actual. Nosotros también somos parte de esa población de afuera en apagón, que enfrenta los altos precios; pero nos toca crecernos por formación y darle buena atención a la población y resolverle sus problemas de salud...”
El personal del “Guevara” labora con el reto de continuar con el control diario para proteger los recursos y al personal. Buscan incentivar el uso del método clínico para un uso racional de los medios diagnósticos y de igual modo realizar actividades de promoción de salud para empoderar a la población.
Las experiencias más recientes le han convertido en un ejemplo de cómo la preparación y la unidad del colectivo permiten enfrentar con éxito las situaciones más críticas e inesperadas.