Las Tunas.- Nos encotramos en la última semana del mes, por tanto, corresponde hacer un llamado a la tolerancia cero ante el consumo de drogas de abuso. Corresponde hacer de cada espacio el escenario ideal para advertir a los presentes sobre un flagelo social que puede habitar en cada familia tunera.
En un escenario público, donde se abordó la prevención del uso indebido de drogas, la vicegobernadora provincial, Juana Yamilka Viñals Suárez, lanzó una alerta que resonó con fuerza entre los presentes. “Tenemos que hacer muchas acciones...”. La frase, pronunciada casi al inicio de su intervención, sintetizó la urgencia de actuar con antelación y no cuando la crisis estalle.
Viñals Suárez en cada espacio en el que se presenta y se refiere a este tema, de vital importancia tanto para la sociedad como para la salud, individual y familiar, insiste en la importancia de la intersectorialidad. “Es la participación de todos los factores en el barrio y la responsabilidad que tienen la que nos puede ayudar a salir de este problema. Ya está instituido en cada demarcación de los consejos populares un espacio denominado reunión de políticas sociales, donde deben involucrarse todos los actores para hacer análisis conjuntos”.
Sin embargo, admitió una realidad incómoda, no siempre somos capaces y tenemos la valentía que se necesita para decir hay que estudiar determinado caso. Alertó sobre señales de riesgo como el consumo y salidas en horarios nocturnos hasta avanzada la madrugada.
Aunque desde el año 2025 se han diseñado acciones para prevenir el consumo de drogas de abuso, la vicegobernadora fue contundente: “No es suficiente. Por mucho que se quiera hacer desde el subgrupo provincial para prevenir el consumo de droga, si no nos unimos todos y entre todos logramos esa participación, es muy difícil”.
Uno de los puntos más aleccionadores de su discurso se centró en la familia, al preguntar si conocen cuándo los padres o algún miembro del núcleo familiar llega a los CDR, la FMC o al propio médico del consultorio, en busca de ayuda especializada.
“Cuando ya esa situación en su hogar se le ha ido de las manos, es insostenible y no la puede controlar. Por eso, es importante no cansarse de conversar con quienes muestran tendencias de riesgo, es necesario perder el miedo para advertir sobre cambios de conducta”.
Viñals Suárez advierte que el enfrentamiento al problema no solo debe recaer en la Dirección General de Salud o la Provincial de Justicia o la Fiscalía. “Este problema tenemos que enfrentarlo desde todos los sectores. Subrayó que el fenómeno ya no se limita a hijos de padres divorciados o entornos vulnerables. Hoy estamos viendo que esa manifestación está en núcleos familiares que realmente tienen todas las condiciones”.
La intervención de la vicegobernadora dejó sobre la mesa un diagnóstico que llama a la participación popular. Y es que las estructuras existen, pero falta la convocatoria, la participación ciudadana y la articulación real. Frente a un problema que se esconde en el seno de los hogares hasta hacerse incontrolable.