
Cuando estamos a pocas horas de celebrar el Día del Trabajador Jurídico en Cuba, 26 se acerca a un jurista que, aunque hoy no se desempeña en la instituciones del sector, dedica su vida a las leyes desde otra trinchera
Las Tunas.- Ángel Mauris Suárez Rodríguez confiesa al micrófono de esta periodista que su mayor sueño vino de la pantalla chica y de un libro que lo marcó para siempre: Núremberg, epílogo, una crónica del juicio a los jerarcas del fascismo tras la Segunda Guerra Mundial.
Asegura que fue esa lectura la que terminó de convencerlo. Lo dice con la voz pausada de quien ha aprendido que la justicia no está únicamente en los tribunales, sino también en los contratos, las asesorías y los conflictos cotidianos de una empresa.
Graduado de Derecho en la Universidad de Camagüey en 2007, Ángel Mauris pasó sus primeros siete años como profesional en la Fiscalía. Allí se forjó como penalista, enfrentando juicios orales complejos, algunos con menores de edad como víctimas.
"Destacaría esos casos difíciles porque te exigen no solo dominio legal, sino una sensibilidad profunda".
Sin embargo, en 2014 sintió la necesidad de un cambio. "Quería probar una nueva experiencia laboral. Siempre me llamó la atención el mundo empresarial, y cuando surgió la oportunidad de trabajar en una entidad de vanguardia en mi provincia, no lo dudé".
Así llegó a la Empresa Eléctrica Las Tunas, donde hoy se desempeña como asesor B jurídico (especialista principal). "Tengo ya 12 años en el sector. Lo que más me ha marcado es la diversidad de asuntos que debo atender. Eso exige de mí una mejor preparación y mi superación constante como profesional", enfatiza.
Aunque su origen penalista aún es su sello, ahora su día a día transcurre entre dictámenes, reuniones con directivos y la búsqueda del equilibrio legal en la Empresa Eléctrica.
"Formar parte del sector eléctrico es integrar una gran familia, identificarse con una manera de trabajar y aprender con profundidad el respeto y la ética de trabajo. Es intentar ser ejemplo en cualquier lugar en el que represente a mi empresa".
Pero ser jurista, en su concepto, no se agota en la oficina. Con frecuencia, vecinos, familiares o amigos tocan a su puerta buscando asesoramiento legal sobre diferentes temas.
"Es una gran responsabilidad, pero sobre todo un honor ser humildes veladores de la legalidad. Defender la verdad y la justicia por sobre todas las cosas".
Ángel Mauris habla desde su experiencia, no busca llamar la atención. Sin embargo, en cada palabra se adivina a alguien que entendió que la justicia también es ayudar a construir desde lo cotidiano.