
Muchas razones tuvieron –y tienen- los que dieron su voto como delegado directo al 22 Congreso de la Central de Trabajadores de Cuba al aspirante a Doctor en Ciencias Salvador Esquivel Barreiro, quien hace 12 años funge como director general de Educación en el tunero municipio de Jobabo.
Salvador en su desempeño cotidiano defiende con palabras y acciones la imprescindible unidad del quehacer de las direcciones administrativas y sindicales, y de los demás factores en los centros laborales, “si hay armonía, hay buenos resultados”, sentencia.
Antes de asumir el cargo, Salvador era un destacado afiliado del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, la Ciencia y el Deporte (Sntecd), y después de ostentarlo, “continúo procurando la unidad, el trabajo conjunto, la atención a las inquietudes de los trabajadores y la explicación oportuna a cualquiera de sus planteamientos”, sostiene.
Cuando ejercía como maestro, durante tres años fue dirigente de las secciones sindicales en las escuelas primarias urbanas José Antonio Echeverría y Heriberto Cortés Iglesia en la ciudad de Jobabo, “esos años me dieron herramientas muy útiles en la labor administrativa y en el tránsito de metodólogo a director porque ese contacto con los trabajadores, con sus problemáticas fue parte de mi desarrollo como cuadro”.
Considera que “el dirigente sindical tiene que ser el mejor trabajador, un líder, ejemplo en todo, y el administrativo también, quien debe ser, además, un facilitador de la labor sindical. Esos atributos los llevo como esencia”, sostiene.
“Espero, enfatiza, que el 22 Congreso se pronuncie por crear espacios para un mayor protagonismo de los trabajadores, y que el intercambio de sus delegados con las autoridades de la nación irradie luz y dé más fortalezas a la clase trabajadora como protagonistas en la construcción de la sociedad socialista próspera y sostenible a la que aspira la inmensa mayoría del pueblo cubano”.