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mujer ingenieria

Cada 23 de junio, el mundo celebra el Día Internacional de la Mujer en la Ingeniería, una jornada que busca visibilizar el talento femenino en un sector históricamente masculinizado . Aprovechando esta fecha, hablamos con Diana Rosa Pérez Santiesteban, una ingeniera en Ciencias Informáticas cuya trayectoria refleja la esencia de esta conmemoración.

Las Tunas.- Para Diana Rosa Pérez Santiesteban, el concepto de ingeniería va más allá de los títulos o las fórmulas. Lo define con una sabiduría heredada de su madre. "Se es ingeniero por usar el ingenio para resolver problemas". Con 15 años de experiencia profesional, esta máxima ha guiado su vida, desde su paso por las aulas de la Universidad de las Ciencias Informáticas (UCI), donde se graduó en 2009, hasta su actual puesto en la Filial Copextel Las Tunas, al que se incorporó en abril de 2024.

Su amor por las ciencias exactas y el diseño industrial encontró un cauce perfecto en la informática. Sin embargo, su decisión de estudiar esta carrera no fue casualidad, sino una apuesta estratégica.

"Pensé que era la forma más fácil de tener otras profesiones, la informática hoy es transversal con casi todas las áreas del conocimiento", explica Diana. Esta visión premonitoria sobre el rol transversal de la tecnología es, precisamente, una de las claves que las ingenierías necesitan para afrontar los retos del presente siglo.

En un contexto mundial donde las mujeres son minoría en las ingenierías, la experiencia de Diana fue diferente.

"Aunque los hombres son mayoría en las ingenierías, al menos cuando yo estudié en la UCI éramos de inicio en la matrícula 50/50, idea de Fidel por la igualdad de oportunidades en esta carrera para las niñas", recuerda con orgullo.

Este dato, lejos de ser anecdótico, tuvo un impacto real. Diana señala que, "Años después, en una reunión entre la Unión de Informáticos de Cuba y Google, lo que más admiraban los representantes de la tecnológica era la representatividad de la mujer en la dirección de esta organización".

Con una década y media de trabajo a sus espaldas, Diana tiene claro que su identidad como ingeniera es imborrable. "No sé si me voy a retirar en estas funciones, pero lo que nunca dejaré es de pensar como ingeniera. Anhelo desarrollar la estrategia de transformación digital y gestión del conocimiento en la filial, volver a dar clases y actualizarme en temas de informática", afirma.

Su mirada hacia el futuro se combina con el presente más inmediato, su rol como madre. Con una mezcla de humor y ternura, confiesa "Creo que mi niña aún no entiende que soy ingeniera, solo soy mamá que trabaja con computadora".