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Las Tunas.- El curso escolar 2025-2026 cerró hace algunas semanas, en medio de una reorganización sin precedentes en el sistema educativo en la provincia, pues la doble sesión que caracterizaba a los centros educativos desapareció. Se suma como agravante el alto déficit de combustible que vive el país.

Nilser Pineda, director general de Educación en Las Tunas, advirtió a las autoridades que "esta decisión de concentrar la enseñanza en una sola sesión adelantó la salida de los estudiantes a horas en las que, tradicionalmente, permanecían en los centros hasta las 4:00 de la tarde con el almuerzo incluido.

"El hecho de que hayamos tenido que trabajar en una sola sesión provocó que en horarios no acostumbrados los estudiantes estuvieran fuera de las escuelas. Y la familia no siempre tuvo las condiciones para atenderlos. Muchos de ellos salieron a deambular".

Teniendo en cuenta esta alerta, y con el inicio del verano, luego de concluido el proceso de otorgamiento de becas y el fin del curso académico, entonces el problema se mueve hacia los hogares, donde hay familias con problemas para atender a sus niños durante la etapa estival.

Es necesario reconocer que durante el período lectivo la Dirección Provincial de Educación identificó a menores con problemas de inasistencia escolar, cifras que fueron en aumento "a niveles que hemos tenido que reiterar y analizar este asunto en los grupos de trabajo que atienden las políticas sociales", reconoció el directivo.

"En algunos casos se han reportado menores que cometen delitos y, junto a los compañeros del Ministerio del Interior, hemos estado dándoles tratamiento y tenemos estrategias para ello", refirió.

Algo de lo que debe ser consciente la sociedad es que esas estrategias creadas no pueden recaer sobre los maestros en el verano. "Es meritorio reconocer que los docentes hemos tenido que poner a toda capacidad las experiencias acumuladas para poder llegar a finalizar este curso escolar".

Entonces es cuando surge el llamado a las familias, resulta necesario tener en cuenta que el verano es la etapa en que los menores están en sus hogares. La escuela hizo la parte que le correspondía aun en condiciones extremas. Ahora, es el momento de los padres, tutores de cuidar de sus niños en estos meses de ocio, para demostrar que la familia es el primer y más firme bastión de protección de los menores.

Porque si no lo hace, el vacío lo llenarán la calle, el delito y una sociedad que no puede permitirse perder a su generación más joven.