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Las Tunas.- En medio de una crisis económica global y un recrudecimiento del bloqueo, Cuba ha puesto en marcha un ambicioso paquete de 176 transformaciones económicas y sociales, agrupadas en 23 ejes temáticos. Aprobadas tras un extenso período de consulta que involucró al Buró Político, el Comité Central del Partido, la Asamblea Nacional y el Consejo de Ministros, estas disposiciones responden a una necesidad imperiosa de reanimar la economía nacional.

Sin embargo, el camino hacia la implementación no está exento de controversias. Para desglosar el primer momento de este proceso, nuestro medio conversó con Eugenio Ramos, profesor de la Facultad del Partido, quien ofreció un análisis sobre los alcances, las contradicciones y los riesgos de este nuevo escenario económico.

Desde el Triunfo de la Revolución en 1959, todas las medidas aprobadas han estado dirigidas, según Ramos, al “mejoramiento de las condiciones de vida del pueblo cubano, aunque no siempre el objetivo se ha logrado de manera satisfactoria e incluso, en ocasiones, han sido contraproducentes”.

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En esta ocasión, las transformaciones dan prioridad a la actuación del sector privado en la economía, un movimiento que tiene respaldo constitucional en la Carta Magna del 2019. “¿Cuál será la dimensión de esa propiedad privada? ¿En qué formas va a actuar? Eso es lo que está pretendiendo disponer ahora gran parte de este conjunto de normativas”, explicó Ramos.

El profesor fue enfático al señalar que la implementación de dichas políticas no es un fin en sí mismo, sino un medio para “salvar la Patria, salvar la Revolución y las conquistas del socialismo, y entre esas conquistas, la salud, la educación, el deporte y la cultura, pilares que deben preservarse a toda costa. Para poder preservar la gran virtud de la gratuidad y la masividad, el Estado tiene que tener una fortaleza económica”, afirmó.

Esto ha provocado un intenso debate teórico, de academia. “Muchos pensadores cubanos, gente de mucho prestigio, doctores en Ciencias, tienen criterios contrapuestos sobre la eficacia, la efectividad y la posibilidad de actuación de estas medidas”.

El profesor no esquivó las críticas. Admitió que se cuestiona la forma en que se aprobaron y el nivel de participación ciudadana, aunque insistió en que la decisión política ya está tomada.

Sin embargo, lo más controversial de su discurso fue la aceptación de que estas transformaciones implican una reconfiguración de la composición social cubana. “Las medidas en sí ya llevan implícito el concepto de diferenciación de clases que nosotros habíamos obviado desde el Primero de Enero. Esto supone la reaparición de ricos en la sociedad cubana”, un fenómeno que, remarcó, ya se está viendo.

Ante esta realidad, Ramos aseguró: “Lo que hace falta es que esos grandes emprendedores, empresarios y propietarios no se conviertan en protoburgueses al estilo clásico de la burguesía”. El peligro, explicó, es que estos nuevos actores económicos exijan cambios que los favorezcan individualmente y desprotejan a las grandes masas.

“Estamos aceptando que efectivamente las relaciones de producción capitalistas sí van a estar presentes. Aunque el sistema político debe ejercer un control para redistribuir la riqueza y evitar una vuelta al capitalismo dependiente de los Estados Unidos. La presencia del mercado y la ley de oferta y demanda traen consigo hechos que asustan, como el descontrol de precios.

“La responsabilidad de armonizar estas fuerzas recae en el Partido, que tiene que socializar las ideas para involucrar a la gente en la comprensión de las medidas. Que todo el mundo sienta que se le ha tenido en cuenta y que todo el mundo esté en función de asumir los riesgos”, sentenció.

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Para Eugenio, efectivamente, estas transformaciones representan un “gran riesgo”. La convivencia de las relaciones de producción capitalistas con la planificación socialista y la propiedad estatal es un desafío inédito. “Hay que ver cómo en la materialización de las transformaciones efectivamente se logran armonizar y, de no hacerlo, se podría estar creando una protoburguesía que mañana cuestione al propio sistema que la está pariendo”.