Cada 12 de octubre Cuba celebra el Día del Juez Lego, en saludo a la fecha conversamos con una mujer para la cual desempeñar esta función es parte de su vida.
Las Tunas.- Cuando Eusebia Preval Matos se presentó en el Tribunal Municipal de Las Tunas allá por la década de 1980, lo hizo con la convicción de colaborar con la impartición de justicia. Lo que no imaginaba entonces era que aquel paso inicial se convertiría en una de las experiencias más significativas de su vida, una que aún hoy, ya jubilada, ejerce con la misma responsabilidad del primer día.
Su historia como juez lego comenzó en la provincia de Holguín, en 1980, tras un traslado laboral motivado por una razón profundamente familiar, el cuidado de su abuela enferma. "Vine a vivir a Las Tunas siendo juez lego y me presenté en el Tribunal Municipal. Después, a medida que fue avanzando el tiempo, por el centro de trabajo, según fueron realizándose los períodos de mandato, me fueron eligiendo hasta que llegué aquí al Tribunal Provincial".
De aquel recorrido, confiesa, ha perdido la cuenta exacta de los años. "No puedo ni calcular cuántos años llevo aquí. Sé que son alrededor de 15 años, en esta institución específicamente", dice con una sonrisa que denota más orgullo que nostalgia.
La trayectoria profesional de Eusebia Preval no se limita al ámbito judicial. Licenciada en Laboratorio Clínico y especialista en Hematología, desarrolló su carrera en el Policlínico Piti Fajardo, del municipio cabecera donde se jubiló hace aproximadamente seis años. Sin embargo, la jubilación no significó el retiro de su labor en los tribunales.
"Para mí eso es maravilloso, porque incluso aún después de no estar activa desde el punto de vista laboral, sino ser jubilada, pues es una responsabilidad muy grande. Valoro la importancia del trabajo y la necesidad imperiosa que hay también de que nosotros colaboremos. Mientras me sienta con fortaleza, con fuerza, para estar activa y ayudar en la impartición de justicia, pues aquí vamos a estar, con mucha responsabilidad".
La decisión de servir como juez lego no fue casual. Preval revela que en su juventud tuvo dos vocaciones, la medicina y el derecho. Incluso llegó a iniciar los estudios en Licenciatura en Derecho, pero las circunstancias de la vida —una niña pequeña que criar, entre otras responsabilidades— la llevaron a inclinarse por la medicina. "Llegué a ser licenciada y me siento realizada desde el punto de vista profesional", asegura".
A lo largo de estos años, su labor ha sido recibida con respeto y admiración tanto en el ámbito familiar como en el laboral y comunitario. "En el centro de trabajo, existe admiración admiración. Siempre las personas me han demostrado mucho cariño, respeto".
Ese reconocimiento no es gratuito. Preval señala que muchas personas se acercan a ella en busca de orientación cuando tienen dudas sobre cuestiones legales. "No es que seamos entendidos en las leyes, porque no ha sido nuestro estudio como profesionales. Pero sí nos hemos preparado y entonces podemos ayudarlos y podemos orientar lo que es nuestro deber", explica con humildad.
Aunque no es graduada de Derecho, Eusebia Preval asegura haber adquirido un vasto conocimiento a lo largo de su servicio en el tribunal. "Nosotros los jueces legos pasamos por un proceso de preparación, también aparejado a la práctica que hacemos aquí, participamos en los juicios, en la impartición, en la valoración de los procesos que se llevan a cabo", detalla.
Esa preparación, ha sido posible gracias al acompañamiento de los jueces profesionales. "Recibimos la ayuda y atención de los jueces profesionales. En sentido general, todos los jueces profesionales siempre nos dan una preparación y también aprendemos de ellos".
Para Preval, el Tribunal Provincial de Las Tunas se ha convertido en una suerte de segundo hogar. "Me he mantenido porque esto es una familia. Y cuando la presidenta me llama, yo no dudo. Dejo en mi casa y vengo para el tribunal porque tengo que estar aquí .Y eso es, como decimos, una ley", confiesa.
Su pasión por el derecho, asegura, sigue intacta. Y aunque eligió la medicina como profesión principal, encuentra en su labor judicial una realización que trasciende los títulos académicos.