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mortalidad infantil 2En nuestra provincia la mayor fecundidad ocurre entre los 20 y 24 años de edad.

Las Tunas.- Pareciera que en los tiempos recientes la cigüeña olvidó volar por estos cielos o al menos no son demasiado asiduas sus visitas. Así lo evidencia la tendencia a la disminución de la natalidad en los últimos cinco años; tan solo en el 2020 aquí se registraron dos mil 55 nacimientos, 255 menos que en el 2019.

Los municipios de Colombia, Jesús Menéndez y Amancio reportan el mayor porciento de reducción de la tasa de natalidad y solo Manatí incrementa los números. Es una situación preocupante, máxime en una población tan envejecida como la nuestra, con una esperanza de vida al nacer en hombres de 76 años y en mujeres de 82.

Osmara López Borrero, jefa de la Sección Materno-Infantil, explica a 26 que la tasa de fecundidad (número de nacimientos vivos por cada mil mujeres en edad fértil 12-49 años) muestra un decrecimiento en el último lustro. “En el recién concluido 2020 la tasa se redujo de 39,9 a 37,1 por mil mujeres en edad fértil, siendo 'Colombia', 'Jesús Menéndez' y 'Amancio' los más afectados en este sentido.

“En nuestra provincia la mayor fecundidad se produce entre los 20 y 24 años de edad, le sigue en orden la tasa de las mujeres entre 30 y 34 años. Las adolescentes se encuentran en el tercer lugar, lo que supone un riesgo superior para la salud materno infantil”.

A diferencia de lo que ocurre en la nación, aquí el comportamiento de ese renglón, no se corresponde con los patrones culturales actuales, que abogan por tener pocos hijos a una mayor edad; “es decir, en etapas de la vida, en la que se culminaron los estudios y hay una mejor solvencia económica, una realización profesional y estabilidad en el matrimonio, entre otros aspectos.

“En el municipio de Jobabo, por ejemplo, se observa un desplazamiento de la fecundidad hacia las edades adolescentes de 12 a 19 años al mostrar la mayor tasa en este grupo de edades, seguido por Majibacoa y 'Jesús Menéndez'”, señala.

La tasa global de fecundidad (hijos por mujer) muestra que en el territorio la mayoría de las madres tienen un solo hijo y dos cuando más. “El indicador se encuentra en 1,38, por debajo de dos, que es el estándar establecido para plantear que hay reemplazo poblacional”.

Respecto a la tasa bruta de reproducción (número de hijas promedio por mujer) los valores se hallan por debajo de uno (0,67); significa que las madres no han aportado el número suficiente de hijas que garanticen el reemplazo de la población y así ocurre en todos los municipios tuneros.

Si bien la interrupción del embarazo es un derecho de toda mujer, aún es empleado como método anticonceptivo sin medir las futuras complicaciones en la salud reproductiva y, a su vez, el impacto en la fecundidad. Aquí alcanza niveles elevados y supera los parámetros establecidos en la nación; sobre todo, en Jobabo, Las Tunas y Manatí. “Más de dos mil 76 fueron realizadas durante el 2020”, apunta.

Por otro lado, existe una declinación de la capacidad reproductiva. El Programa de Atención a la Pareja Infértil ha contabilizado más de cinco mil 940 parejas dispensarizadas con ese problema de salud. Unos 400 embarazos se han logrado en las consultas municipales, 83 en el servicio provincial, en el territorial (Holguín) seis y en el año suman más de 450 partos; ello habla de los esfuerzos por hacer realidad el sueño de tantas parejas y, a la vez, por mejorar la tasa de natalidad.

De acuerdo con los pronósticos deben mantenerse a corto y mediano plazos el descenso de los índices de fecundidad, lo que compromete el relevo de las generaciones ante el acelerado envejecimiento; y claro está, la sostenibilidad y el desarrollo de la nación al no existir la reposición de la fuerza de trabajo.

López Borrero expuso que se implementan acciones como parte del Programa Materno Infantil, entre ellas la asistencia antes, durante y después de la gestación, el incentivo a la natalidad en mujeres de 30 a 39 años y la atención médica a la pareja infértil. Sin embargo, hay que continuar enfatizando, desde las diferentes esferas de la sociedad, en este asunto, que es hoy el principal reto sociodemográfico del país, por su impacto en la vida social, económica y familiar.