Según Juan Núñez Chacón, director del Centro Provincial de Higiene, Epidemiología y Microbiología, permanece en transmisión de la enfermedad el área de Salud del policlínico Guillermo Tejas, mientras las del Piti Fajardo, Gustavo Aldereguía, Aquiles Espinosa, en esta ciudad, y el Romárico Oro, de Puerto Padre, presentan un número significativo de afectados.
"En los últimos días -dice- se ha observado una tendencia a la disminución de la afección, pero aún son altas las cifras y se mantiene la vigilancia intensiva en estos lugares". Para revertir la actual situación epidemiológica trazaron una nueva estrategia en los 26 consultorios del Guillermo Tejas, que es la zona más complicada. "Dividimos el área en seis cuadrantes y a cada uno se vinculó una brigada de tratamiento focal con estructuras de dirección y un grupo de compañeros especializados en Salud Mental, Promoción y Prevención para la Salud y un epidemiólogo".
La medida prioriza el bloqueo de febriles, acciones para el tratamiento y eliminación de los focos, el saneamiento, así como la exigencia sanitaria. El propósito es extender esta labor a las otras comunidades afectadas. El especialista expone que perduran los riesgos medioambientales. "Hay acumulación de residuales sólidos, vertimientos a las calles y la incorrecta disposición de los desechos líquidos.
"Aunque falta mucho por hacer, la respuesta de Comunales ha sido positiva. Creemos que este y otros organismos pueden ser más enérgicos en la transformación de esos riesgos, lo que indudablemente propiciará un impacto en esta batalla por controlar la transmisión", concluyó.
ACABAR CON EL ENEMIGO
A criterio de Rafael Pupo, con 19 años de experiencia en la lucha antivectorial, el mosquito está a la delantera. "En las campañas anteriores pasábamos por las casas cada siete días y luego cada 11 porque el ciclo de vida del Aedes oscila entre los siete y nueve días. Ahora pasamos una vez al mes y el vector nos lleva una ventaja de tres o cuatro generaciones.
"El morador que no tiene percepción de riesgo ni obedece las indicaciones de limpiar los patios, cepillar los tanques, proteger los depósitos... puede provocar un foco generador. Esos mosquitos vuelan en un radio de 300 metros, lo que significa que la inadecuada conducta de una persona complica a toda la comunidad".
Otras situaciones también dificultan el panorama epidemiológico, tales como el déficit de combustible y de personal para realizar la fumigación. "Lo ideal es que tras la localización de un foco, horas después ocurra el tratamiento adulticida. Sin embargo, a veces pasan de cuatro a cinco días", puntualiza Pupo.
Actualmente en la provincia también se reportan casos aislados de dengue, pero las autoridades aseveran que no tienen relación entre ellos, razón por la cual no hay transmisión de la enfermedad. Mucho se puede hacer para eliminar las vulnerabilidades y erradicar la propagación de zika. Es una lucha difícil, pero los tuneros tienen vasta experiencia en este tipo de eventos. Empezar el saneamiento por nuestro pedacito resulta, sin dudas, la mejor opción para acabar con este enemigo de antaño.



Escriba su comentario
Post comentado como Invitado