La doctora y máster en Longevidad Satisfactoria Xiomara Mercantete Rodríguez, especialista del Centro Provincial de Higiene y Epidemiología, dijo a 26 Digital que en el país hay una política con objetivos bien definidos para la atención al adulto mayor y, en ese sentido, Las Tunas trabaja para que la calidad y estilos de vida de los centenarios sean óptimos, no solo desde lo institucional, sino desde la familia.
Al respecto, puntualizó que prefiere hablar de acompañar al envejecimiento y no de enfrentarlo, para que esas personas longevas tengan una vejez feliz y saludable. Como responsable también de dicho programa a partir de la promoción de salud, reconoce que mucho se ha hecho y hace en aras de garantizar esos términos medulares, pero falta aún lograr una mejor integración entre los diferentes especialistas e instituciones, en pos de eliminar las barreras arquitectónicas, tema que hoy limita la atención esmerada que se brinda.
"Desde el punto de vista psicológico esto les daña la salud mental, pues se sienten seres discapacitados, que dependen de otros para andar, y de ahí la necesidad de trabajar en equipos multidisciplinarios para construir cualquier obra. Y lo enmarco desde los hogares de ancianos, las casas de abuelos, hay que valorar en detalles lo que ese adulto mayor debe tener dentro de los mismos.
"Hablo, incluso, que si allí o en la vivienda van a remodelar o hacer un baño deben ponerles las agarraderas para sujetarse cuando usen la taza sanitaria o la bañadera. Son importantes los muebles que les damos. Todo tiene que ver con el bienestar de la abuelita o el abuelito. De ahí el reclamo de aunar voluntades y respetar lo establecido", resalta.
La experimentada especialista reflexionó que los longevos no deben exponerse a los riesgos que presuponen los diseños urbanísticos actuales y quebrar su salud, pues llegaron a los 100 años y más, y ello demuestra la prioridad que reciben. Al mismo tiempo, hay que propiciar que disfruten esta maravillosa etapa de la vida y también de desarrollo humano, puntualizó.
Sin embargo, al requerir de cualquier servicio público u hospitalario no solo chocan con el archirrepetido vocablo "barreras arquitectónicas", sino que se someten a una serie de obstáculos visibles del entorno que psicológicamente, asegura la doctora Xiomara, les afecta su bienestar, la apreciación de utilidad que puedan tener de sí mismos e, incluso, llevarlos a un estado de pesar por el paso del tiempo y la vejez, cuando debe ser lo contrario.
Elvira Pérez Pérez, como la mayoría de los centenarios, vive al cuidado familiar. Allí recibe gratuitos los servicios médicos, tiene protección alimentaria, amor y seguridad, al igual que aquellos que están en las instituciones de Salud de forma permanente o temporal. He ahí la respuesta a quienes se preguntan por qué en Cuba hay tantos longevos con 100 años y más. O por qué más del 87 por ciento de los cubanos sobrevive a los 60 sin demencia, discapacidades o dependencia total.






















Escriba su comentario
Post comentado como Invitado