El primer puerto libre de Cuba

Por Hernán Bosch

La ciudad de Puerto Padre es relativamente joven, pues comenzó a fomentarse a partir de 1860, en una zona costera próxima al ingenio azucarero de San Manuel, al norte de la actual provincia de Las Tunas.


En ese año se edifican junto a la bahía puertopadrense algunas  instalaciones destinadas a almacenar el azúcar producido en aquella fábrica y a recibir esclavos africanos por el antiguo embarcadero de  Maniabón.

 

Ello provoca un crecimiento acelerado del poblado, que en apenas  tres décadas se convierte en un importante enclave militar para la  colonia española.

 

Su magnífico puerto, la reconocida belleza de sus playas y el potencial económico que adquirió a principios del siglo XX con la fundación en sus predios de los colosos azucareros Delicias y
Chaparra, hoy Antonio Guiteras y Jesús Menéndez, transformaron rápidamente la zona que ahora ocupa el municipio de Puerto Padre.Pero además de su belleza y posibilidades económicas, Puerto Padre tiene una rica historia.
 
 

En esta ocasión vamos a referirnos a un trascendental hecho histórico ocurrido allí hace 105 años y que, aunque se menciona a menudo, resulta prácticamente desconocido en sus detalles.

 

Se trata de la proclamación de Puerto Padre como primer puerto libre de Cuba, durante la segunda etapa de las guerras independentistas del siglo XIX.

 

Según el historiador de la ciudad, licenciado Ernesto Carralero Bosch, el acontecimiento constituyó la culminación exitosa de una serie de acciones militares de las fuerzas mambisas, que desde 1895
habían hostigado a la guarnición española establecida en Puerto Padre.

 

Combates como los de La Cana, La Demolida, La Breñosa y La Bomba, entre otros lugares aledaños al poblado, fueron obligando a los colonialistas a refugiarse en sus dos principales bastiones militares en Puerto Padre, el Fuerte de La Loma, hoy Monumento Nacional, y el cuartel de La Anacahuita.

 

La presión mambisa se tornó tan rigurosa que el 21 de mayo de 1898 las fuerzas colonialistas abandonaron la población y se dirigieron hacia el puerto de Gibara, en la actual provincia de
Holguín, luego de incendiar el Fuerte de La Loma.

 

Inmediatamente las tropas del Ejército Libertador, al mando del mayor general José Manuel Capote Sosa se apoderaron del poblado e izaron la bandera cubana en el Fuerte de La Loma, punto más alto de la población, a unos 34 metros sobre el nivel del mar.
 

Se organiza entonces un gobierno militar mambí en la plaza recién ocupada, que tiene como jefe principal al coronel Gonzalo Capote Sosa y como comandante de puerto a Miguel Ángel Duque de Estrada.

También se nombran alcaldes provisionales en los poblados aledaños de Maniabón y San Manuel, y un alcalde de facto en Puarto Padre, cargo que recayó en el soldado mambí Isidro Cruz.


En esas condiciones, Puerto Padre vivió durante cinco meses bajo un gobierno mambí, hasta que luego de la conocida intervención norteamericana en la guerra, en octubre de 1898, el poblado se
constituyó en ayuntamiento por decisión del interventor yanqui en Holguín, coronel Duncan N. Wood.

 

El honor de ser el primer puerto libre de Cuba fue renovado de forma definitiva durante la última etapa de nuestras luchas libertarias, cuando el 25 de diciembre de 1958 las tropas del IV Frente Oriental Simón Bolívar tomaron la ciudad de Puerto Padre, que hoy cuenta con unos 40 mil habitantes y es la segunda en importancia en la actual provincia de Las Tunas.

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La bella avenida Libertad, vista desde sus finales
El Fuerte de La Loma, Monumento Nacional.
La Ciudad Azul, vista de los inicios de la avenida Libertad
Los Delfines, un monumento que embellece el paradisíaco Malecón Villazulino