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Hospital Guillermo Domínguez de
Puerto Padre
Excelencia en el servicio vence las
dificultades
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Transcurridos 27 años desde su
fundación y luego del paso del huracán Ike por el
territorio, el Hospital Guillermo Domínguez quedó
sensiblemente afectado y sin embargo a pesa de los problemas
constructivos, no ha dejado de brindar ni uno solo servicio
de los que allí se ofrecen.
Por Alexis Pérez Sánchez
Fotos: Ernesto Peña

Ubicada a 53 kilómetros al norte de
Las Tunas, esta institución atiende a más de 160 mil habitantes
de los municipios de Puerto Padre, Jesús Menéndez y Manatí.
También allí acuden pacientes del poblado de Velasco,
perteneciente al municipio holguinero de Gibara.
La asistencia médica en el
“Guillermo Domínguez” se ha perfeccionado con la introducción de
equipos de primera generación, que influyen en la calidad del
diagnóstico y, por consiguiente, en el tratamiento y la
recuperación de los pacientes. “Excepto neurocirugía, tenemos
todas las especialidades médicas”, explica el doctor Arnulfo
Gallego Domínguez, su director.
Este año –agrega- se nos ha dado la
oportunidad -reconoce el galeno- de proponer una plantilla que
se ajuste más a las necesidades del territorio, lo que nos
permitiría incrementar los servicios con la introducción de
especialidades como oncología (el cáncer es la primera causa de
muerte en Puerto Padre en los últimos cinco años) y
neurocirugía, propias de un hospital terminal, sin excluir el
hecho de contar con un tomógrafo axial computarizado, entre
otros equipos de alta tecnología, para brindar un servicio de
óptima calidad.
Otra fortaleza -argumenta- es el
extraordinario esfuerzo realizado en la formación de los
recursos humanos: enfermeras, técnicos de nivel básico y medio,
licenciados en diferentes especialidades -en estos momentos
tenemos más de 700 estudiantes- todo ello con el propósito de
lograr la excelencia en los servicios.
Y lo más importante -advierte-
muchas de estas cosas han ocurrido luego de haber sido afectados
por los desastres naturales, etapa en la que ha sido necesario
trabajar muy duro en la recuperación de diferentes áreas, aun
cuando subsisten situaciones en las que se continúan los
esfuerzos para devolverle al hospital la vitalidad de otros
tiempos.
Entre sus méritos laborales el
colectivo de trabajadores del “Guillermo Domínguez” ostenta las
condiciones de Vanguardia Nacional, Colectivo Moral, de
Referencia Nacional en las donaciones de sangre y en el Fórum de
Ciencia y Técnica, posee el Sello de la Calidad en Enfermería y
hace solo unos días, en ocasión del aniversario 27 de su
fundación el 20 de septiembre, se hizo acreedor de la bandera de
Proeza Laboral.
Todo eso ha sido posible -reconoce
el Director del hospital- gracias a que hemos logrado una
estabilidad total en el funcionamiento de la institución. Puede
que no tengamos una silla o un balance para los pacientes, pero
está la cama y el colchón, además de la preparación
científico-técnica del personal y contamos con el instrumental y
demás recursos necesarios para brindar un servicio de calidad.
Otros profesionales y estudiantes de
medicina manifestaron su orgullo por ser parte de un colectivo
que sabe crecerse ante las dificultades. Aun cuando reconocen
que el hospital amerita una reparación capital tras la
destrucción ocasionada por los fenómenos atmosféricos, expresan
el criterio de que tal situación nunca será un pretexto para
dejar de atender bien a los pacientes.
Damaris Álvarez Domínguez, una de
las embarazadas a las que se les practicó cesárea en días
recientes, expresó a 26digital su satisfacción por la
atención recibida y elogió al personal que hizo posible que su
niño Kenny Alexánder naciera sin problema alguno.
El trato ha sido maravilloso
-afirmó- y eso hace que uno sienta confianza y hasta seguridad a
la hora de enfrentarse al parto. La higiene es muy buena y los
alimentos los elaboran bien, algo con lo que coincide Fidelia,
la madre, quien subraya: es una pena la destrucción que se
observa en todo el hospital y la falta de baños en las salas,
pues uno solo funcionando no es suficiente, mucho menos en una
sala de paridas.
Lo cierto es que el hospital
Guillermo Domínguez no se ha recuperado totalmente de los
embates de la naturaleza, mas tiene como fortaleza indiscutible,
esa vitalidad asistencial que lo caracteriza y agradecen quienes
acuden a la institución.
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