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librera Feria del Libro

Las Tunas.- Haydée Machado Valdés me cautivó desde el primer instante. No solo por su carisma y simpatía, también por acercarnos a esos “amigos de papel” con el que ella, en su oficio de librera, ha compartido durante más de una década. Así, desde la librería ateneo Fulgencio Oroz, la plaza cultural Armando Hart y diversos espacios, su rostro se erige recurrente y necesario.

Por estos días, quien nos recuerda por su nombre a Yeyé (en su honor, lo eligió la madre), representa a la provincia en la 34 edición de la Feria Internacional del Libro de La Habana. Allí, además de socializar el stand de la editorial Sanlope, se inserta en el evento nacional de libreros que se realiza como parte del evento.librera Sanlope feria del Libro

“Estoy muy feliz, es el reconocimiento a tantos años de entrega”, confesó a 26 antes de partir a la capital. “Me encanta mi trabajo. Siempre ando como una ‘hormiguita retozona’, en diferentes actividades, ya sea en instituciones al estilo de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), las prisiones…, donde se necesite mi labor”, agregó.

Machado Valdés empezó ayudando en esa faena a dos de sus actuales compañeros de labor, pero que nunca imaginó que terminaría trabajando en la “Fulgencio Oroz”. “Me quedé, por supuesto, hoy no podría vivir sin el olor de los libros”.

Obviamente, la lectura es una de sus pasiones, y no podía ser de otra manera. “Tienes que leer el libro, saber de qué trata; si te llega a ti de alguna forma, puedes comentarles a otras personas y así es como convences a los demás de adquirirlo”.

Asimismo, expresó su admiración por los autores de esta tierra. “Son muchos para mencionarlos a todos, está Carlos Esquivel, que tanto nos ha prestigiado con sus letras e infinidades de escritores, pero –especialmente- me llama la atención como los jóvenes defienden nuestra tradición literaria y ganan en importantes concursos: Armando López Carralero, Dayislenis Velázquez, Jessica González Smith, Eduardo Rosell, entre otros”.

Haydée resume con las palabras “cariño y buen trato” aquello que no debe faltarle a un librero y, sobre todo, “el amor por los libros”, eso que –según ella- “es lo más maravilloso que hay”.