
Miguel Díaz-Canel Bermúdez, primer secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y presidente de la República, expresó su sorpresa ante las declaraciones de un alto funcionario del Gobierno de Estados Unidos que aseguró que su administración no aplica un bloqueo energético contra Cuba.
A través de su cuenta oficial en la red social X, el mandatario cubano expresó: “Sorprende que no haya escuchado a su presidente y a la vocera de la Casa Blanca referirse al tema. Igual sorpresa provoca que culpe a la supuesta incompetencia de los cubanos por las dificultades que enfrenta la economía, que el propio Gobierno estadounidense se ha propuesto y se propone hoy destruir, invirtiendo cuantiosos recursos y capital político para lograrlo”.
Las declaraciones del presidente cubano responden a las afirmaciones realizadas el pasado lunes por el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, quien durante una conferencia de prensa en la Casa Blanca aseguró que “no hay un bloqueo petrolero contra Cuba, per se”.
Sin embargo, la Orden Ejecutiva firmada por Donald Trump el 29 de enero del 2026 declara una supuesta emergencia nacional y establece la imposición de aranceles comerciales a las importaciones de productos provenientes de países que suministren petróleo a Cuba.
Esta medida ha sido calificada por el Gobierno cubano como un bloqueo energético total que busca impedir la llegada de combustible a la Isla mediante el chantaje y la coerción directa a terceros países.
Expertos en derecho internacional han señalado que esta política constituye una violación flagrante de la Carta de las Naciones Unidas y del Derecho Internacional, al aplicar medidas coercitivas extraterritoriales sin autorización del Consejo de Seguridad.
La política de asfixia energética ha tenido consecuencias humanitarias inmediatas y severas para la población cubana.
Organizaciones internacionales y expertos han advertido que estas medidas equivalen a un castigo colectivo, que afecta desproporcionadamente a las familias cubanas y a los sectores más vulnerables de la población.
El pasado primero de mayo, el presidente Trump firmó una nueva orden ejecutiva que amplía significativamente las sanciones contra Cuba, imponiendo sanciones secundarias en el sector energético.
Esta nueva disposición permite a Washington bloquear a personas o entidades que operen en sectores clave cubanos, como energía, minería, defensa y seguridad, o que proporcionen apoyo material, financiero o tecnológico al Gobierno cubano.
A pesar de esta escalada, el Gobierno cubano ha mantenido una posición de rechazo a las sanciones unilaterales, calificándolas de ilegales y violatorias del Derecho Internacional.
Cuba ha denunciado que el verdadero propósito de estas medidas es paralizar la actividad económica y social del país y provocar el sufrimiento de millones de cubanos.