
Las Tunas.- Es tanta la pasión y la entrega que siente por su profesión, por la superación y por todo lo relacionado con su trabajo, que, para esta entrevista, decidió comenzar hablando del inicio de su carrera, pues la presidenta de la Sala Segunda de lo Penal del Tribunal Provincial Popular de Las Tunas, Dayanai Justiz Batista, nunca ha perdido esa pasión que asoma a sus palabras cuando una temática judicial se adueña de las conversaciones
“Comencé a trabajar en el tribunal en 1995, desde que me gradué. Nací en La Habana, pero desde la adolescencia fui a vivir a Puerto Padre. Luego, cuando terminé la secundaria, opté por el Ipvce en la provincia de Holguín para continuar mis estudios, siempre con el sueño de estudiar Licenciatura en Derecho”.
Fue ya en la Universidad de Camagüey cuando descubrió que le apasionaban las materias penales. Una vez graduada pidió que la ubicaran en el sistema de tribunales. Así llegó al Tribunal Municipal Popular de 'Colombia', antigua Sala Segunda de lo Penal, donde fue jueza y presidenta hasta 2016. Luego se mudó al municipio cabecera, al inicio ejerció como jueza de la Sala Primera de lo Penal del Tribunal Provincial Popular y después de presidenta de la Sala Segunda, cargo que ocupa hoy.
Cada día, Justiz Batista culmina su jornada laboral pasadas las 5:00 de la tarde. Al llegar a casa, es recibida por una tropa que le regala, desde que abre la puerta, la sonrisa capaz de darle fuerzas para continuar, su familia.
Para ella, ese regazo es fundamental. Madre de tres hijas, ya profesionales para "orgullo de todos", y abuela de un pequeño, siente que su vida gira en torno a ellos; pero ha sabido darles valor a sus sueños de toga. “Siempre he priorizado mi crecimiento profesional, nunca ser madre ha sido impedimento para mi preparación". A pesar de sus enormes responsabilidades, jamás deja de lado la ternura que la caracteriza, esa eterna sonrisa y amable trato con los demás.
“Siempre dije, cuando se hizo el otorgamiento de plazas en la Universidad de Camagüey, que yo quería trabajar en el tribunal, porque aquí es donde culmina el proceso, ya sea uno penal, civil, o cualquier otro. El abogado tiene su función de defender a la persona que le corresponda. El fiscal tiene que llevar la acción penal, de representar al menor, ¿entienden? Pero aquí es donde cuaja, como decimos popularmente, el proceso que sea”, nos comenta con una breve sonrisa.
Aunque la especialidad que ejerce es el Derecho Penal, su paso por la presidencia de un tribunal municipal la obligó a abarcar todas las materias, penal, civil, laboral. “Esas otras me gustan mucho, y si las tengo que ejercer, lo hago, de igual forma, con mucho amor, pero el Derecho Penal es lo que más me gusta".
Lleva casi 31 años en el sistema de tribunales cubanos. “Hemos pasado por períodos especiales, por carencias de todo tipo, pero me siento realizada profesionalmente. Imagínense que nos graduamos con unas leyes y ahora hay que volver a estudiar a raíz de los nuevos procedimientos, porque hubo muchos cambios, y eso lo hemos tenido que hacer durante la marcha.
"Debemos tratar de no equivocarnos,; cuando ocurre estamos dañando la vida de alguna persona, la libertad de alguien, y más en la sala que yo presido, que es una de incidentes, tiene que ver con el cumplimiento de la sanción.
“El médico no puede dejar de estudiar, porque debe evitar que el paciente fallezca. Aquí, en esta profesión es parecido, no podemos dejar de prepararnos, tenemos que mantenernos actualizados todo el tiempo". Y concluye con la alegría de quien ha encontrado su lugar: “Me parece que, en un futuro, me jubilo aquí, en los tribunales".
La emoción se apodera de Dayanai, con sus palabras nos muestra su quehacer cotidiano, esa vida llena de las realidades que ha tejido con los años, esos sueños cumplidos y esa lucha incansable por la justicia, por defender la verdad y expandir sus conocimientos.