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profesor padre las tunas 2Las Tunas.- Fue un momento especial, había pensado en aquellos profesores que son padres, que aportaron y dejaron huellas en sus alumnos, y para sorpresa mía nos encontrábamos el profe Yoimar David Barcena Castillo y yo participando en el mismo evento.

Casualidad y oportunidad que no se dan dos veces, momento ideal para proponerle la entrevista que tanto buscaba. Al verme el profe, quien actualmente trabaja en el instituto preuniversitario vocacional de ciencias exactas (Ipvce) Luis Urquiza Jorge, lo primero que hizo fue sonreír. No era para menos; hace algunos años fui su alumna, y reencontrarnos en este momento, con motivo del Día de los Padres, fue el punto de partida perfecto para una conversación.

profesor padre las tunas 1“Me alegra mucho que seas tú quien me entreviste hoy”, me confesó al inicio. “Ver a una exalumna ejerciendo el Periodismo me llena de un orgullo tremendo. Verte aquí, ya toda una profesional, es uno de los regalos más grandes que me da la vida”. Con esa declaración tan franca, comenzamos a recorrer los recuerdos más importantes de su vida como padre.

“Padre, una palabra tan profunda que solo después de muchos años entendí su verdadero significado. Tuve la suerte, desde muy pequeño, de contar con el apoyo y el afecto de mi familia y en especial de mi padre, quien, hasta hoy, resulta mi mayor referente, lo cual me permitió no solo crecer como un joven instruido, sino también desarrollar valores, en los que destacaría la responsabilidad y el amor por el estudio, lo que permitió mi crecimiento profesional”, recuerda con gratitud.

Ese amor por el estudio lo impulsó a graduarse en el año 2007, en el instituto superior pedagógico Pepito Tey, como licenciado en Educación en la especialidad de Matemática Computación. Reconoce que aquella meta requirió un gran esfuerzo, pero que nunca estuvo solo. Con especial cariño menciona a sus maestros de entonces. “En esta etapa conté con el apoyo incondicional de muchísimos profesores que nos enseñaron más que matrices o ecuaciones. Entre esos me gustaría destacar a Oscar Echavarría, quien hoy en día es mi amigo y aún escucho sus consejos como lo hace un hijo con un padre”, rememora.

Tras graduarse, su destino inmediato fue la escuela militar Camilo Cienfuegos, de Las Tunas, pero la vida le tenía preparada una experiencia que marcaría su adultez. En febrero del 2008, con apenas 26 años, emprendió una misión internacionalista en la República de Angola, donde formó parte del grupo de profesores fundadores del Instituto Superior Técnico Militar de Luanda (ISTM). Aquella estancia en África, según nos cuenta, le hizo madurar mucho y le dio la seguridad de que estaba listo para el desafío más trascendental de su vida; ser padre.

A inicios del año 2010 regresó a su país, y fue entonces cuando su hogar se llenó de una nueva luz. El 27 de marzo del 2012 nació su primogénita, Marlenis Isabel. Con una sonrisa que le ilumina el rostro, Yoimar describe aquel instante único. “No existen palabras para describir el sentimiento experimentado aquella noche. Cuando apenas habían pasado minutos, ya la pequeña estaba en mis brazos”, expresa. Años después, el 28 de enero del 2017, llegó Mariana Isabel para completar lo que él llama su mayor tesoro. Hoy, sus dos niñas se preparan para comenzar en septiembre próximo los grados noveno y cuarto, respectivamente, y él las observa con el orgullo de quien ve crecer su legado.profesor padre las tunas 3

Para él, la paternidad es guía diaria. “Como padre me siento muy orgulloso de las niñas que tengo y trato de guiarlas y acompañarlas en todas las situaciones importantes que se les vayan presentando. Creo que no basta solo con protegerlas, sino que crezcan con la capacidad de enfrentar los obstáculos que aparecerán en sus vidas”, comenta. Y esa misma filosofía no la deja en el hogar, sino que la traslada directamente al aula, donde sus alumnos se convierten en una extensión de su familia. “Y eso mismo trato de aplicar en el aula con mis alumnos”, añade, mirándome con ese gesto de maestro que todo lo abarca.

Para él, la docencia es un acto de amor donde el objetivo final trasciende las calificaciones. “Siento a mis discípulos como hijos, a los cuales también les trato de aportar valores, para que un día sean excelentes profesionales como los que necesita nuestro país, pero sobre todo mejores personas. Cuando veo que una de ellas, como tú, sale adelante con firmeza, me doy por bien pagado”, afirma.

“Deseo a todos los padres, especialmente a los tuneros, un excelente domingo. Disfrutemos de una maravillosa jornada junto a nuestros seres queridos, nuestros hijos, que son el motor impulsor que mueve nuestras vidas. Muchas felicidades”. Sin duda, una muestra de que la mejor herencia está en el amor compartido, el ejemplo diario y en esa inmensa satisfacción de ver crecer a los hijos, tanto los de sangre como los del alma, que pasaron por sus aulas.