Imprimir
Visto: 154

alfonso silvestre 4Las Tunas.- Juan Manuel Maestre Bello era pequeño aún cuando descubría como televidente la inmensa figura de Alfonso Silvestre Sierra. “Al principio no me caía bien porque, para un niño, el malo siempre es el malo”, evoca hoy el actor y director multimedial al recordar sus memorables interpretaciones de personajes negativos allá por los años 70.

“Lo observé en varios episodios. En La máscara roja, que reunió a varios talentos de la Televisión cubana, era el mago que asesinaba. La primera vez que lo vi haciendo de bueno fue en El mambisito, donde encarnó a Perucho Figueredo. De hecho, a raíz de esa interpretación, años después Silvestre me mostró un programa donde Enrique Núñez Rodríguez le ponía: ‘Gracias Alfonso, por enseñarme a amar a los próceres de mi Patria'”, cuenta Maestre. Y, rápidamente, añade: “Era un hombre muy serio cuando le tocaba asumir un papel. Investigaba acuciosamente cada figura y le daba una dimensión humana”.alfonso silvestre 2

Juan Manuel resalta su huella en la formación de otros profesionales. “Muchas personas que reconocemos como actores de talento siempre lo catalogaron maestro. Es el caso de Verónica Lynn y Pedro Álvarez. Una vez estaban aquí y ella le dijo a su esposo: ‘Pedro, corre, que tenemos que ir a ver al profesor Alfonso a su casa’", añade.

También confiesa cómo le contaba anécdotas que hoy parecen “cosa de leyendas”. Una de "ellas" narra: “En la mañana, temprano, llegaba al Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT), en la Calle 23, del Vedado, donde había una cafetería excelente. Y ahí estaba él, tomando su café y fumando pipa.

“Enseguida venía el productor de un episodio y le decía: ‘Alfonso, tome este libreto, es del día de hoy’. ¿Qué iba a hacer? Por ese entonces la Televisión era en vivo. Pero media hora más tarde venía el director de una novela o alguien más con frases como: ‘Ensayamos a tal hora’. Así que se pasaba el día aprendiendo cosas… También se tomaba sus traguitos de vez en cuando con otras figuras emblemáticas, quizás para quitarse todo el estrés”.

alfonso silvestre 3El artista completo, que fue miembro activo del Patronato Pro-Arte, el movimiento cultural espontáneo más trascendente que ha tenido Las Tunas, se le dibuja inmenso en el recuerdo a Juan Manuel. “Con él uno se hizo profesional; te enseñaba a amar la actuación con la disciplina y la entrega que requiere”. De su mirada, emerge el orgullo de haberlo conocido y la grandeza de un hombre que, de ser dependiente de un establecimiento, llegó a abrazar el teatro y estremecerlo para siempre.

“Tengo el honor de haber trabajado con Alfonso. Primero me asesoró y preparó en la casa de cultura Tomasa Varona. Lo consultaba mucho. Siempre tuvo conmigo una especie de cariño, quizás por mi familia. Él era muy amigo de mi tía Bertica, que había sido compañera suya en Pro-Arte. Me acuerdo que una vez, yo aún muchacho imberbe, le dije: ‘Porque yo quiero… porque en Las Tunas’. Y él me dijo: ‘Usted se equivoca, en Las Tunas sí ha habido teatro, y su familia es una muestra de que aquí existió mucho antes’".

Esa entrega hacia la manifestación “contagiaba” a no pocas personas. “Se acercaba, nos daba consejos, tenía una forma de hablar muy pausada, una gente cariñosa… Me parece verlo. Además, tengo el honor de haber sido actor en la última puesta en escena que dirigió: Dos perdidos en una noche sucia. Estábamos Roberto Reyes y yo. Eran los años 90 y fue un éxito. Incluso, me confió el arreglo dramatúrgico en esa pieza, además de interpretar el personaje de Toño. Sabía escucharnos… Después nos asesoró en algunas obras, pero esa fue su última puesta de teatro como tal.

“Alfonso tenía el alma de un niño bueno, la risa franca, espontánea. Para los jóvenes que nos iniciábamos en este mundo del arte, era un padre teatral. Y no solo yo; muchos músicos, magos y otros artistas están en deuda con él. En cuanto a mí, absorbí su profesionalidad y la consagración ante el trabajo. Nos enseñó que el teatro es una especie de ser mágico que entrega todo lo que tiene para recibir el premio más grande: el aplauso del espectador”, resume Maestre Bello.

OTRA VOZ DESDE LA GRATITUD

“Indiscutiblemente, es un ícono de la cultura en nuestra ciudad. Las influencias de su familia lo alentaron también. Uno de sus parientes era dueño del cine-teatro El Cucalambé, donde pasaron grandes figuras. A una tía suya le gustaba montar obras con niños. Su casa era visitada por artistas destacados. Y todo ello alimentó la vocación. Por eso no extraña que, desde temprana edad, experimentara con el canto, el baile y la actuación”, cuenta el especialista en Artes Escénicas Alberto Carlos Estrada Segura.alfonsoo silvestree

Él apunta cómo en los años 30 se acerca al mundo radiofónico. Ejemplo de ello es su vínculo con la emisora CMKE y, en la década siguiente, con Radio Tunas CMKG. Evoca a aquel joven que, alrededor de un piano, junto a otros bisoños creadores, participa en el nacimiento de Pro-Arte, “convirtiéndose en uno de sus líderes y donde hizo de todo un poco, hasta cantó algunas veces. El dilema, Los zapaticos de rosa, El cancionero del niño, Estampas cubanas y Alborada son algunas de las obras donde se involucró, ya fuera como director, actor o en ambas condiciones. Esta última, de Pablo Armando Fernández, fue dirigida por él”.

Sin embargo, explica Estrada, “ante ingentes necesidades, pide a las autoridades e instituciones la construcción de una sala para arte teatral, pues esta expresión es a viva voz y el teatro Rivera (hoy 'Tunas') era muy grande, no idóneo para ello. Al eso no concretarse, se desanimó… Entonces decidió probar otros horizontes en La Habana, donde enseguida se hizo notar”.

Alberto puntualiza cómo rápidamente en la capital las aptitudes de Silvestre le abrieron una puerta tras otra. Contratos en varios canales de Televisión, dirección de obras teatrales, actuación en dramatizados (Sector 40, Teatro ICR…) y mucho más lo catapultaría al estrellato. “En 1954 montó la obra Amok e invitó a Verónica Lynn a trabajar con él. En la actualidad, le agradece a él la actriz que es hoy.

“Alfonso fue, en definitiva, un hombre que se hizo a golpe, estudiando a diario, sin academia y, sin embargo, fue profesor. Célebres directores lo llamaban porque estaban conscientes de su calidad. Hizo Radio, teatro, Televisión y cine. Y, con una humanidad increíble, dejó toda su fama y regresó a Las Tunas cuando su familia lo necesitó. Pero aquí se insertó nuevamente a la cultura, en los años 90, y fue director artístico, locutor, sonidista, jurado en los carnavales… Para mí, es el actor más prominente que ha dado Las Tunas”, destaca.

APUNTES FINALES

alfonso silvestre ultimaMucho pudiera hablarse de un artista de la talla de Silvestre, quien llegó al mundo un 9 de octubre hace ya 100 años. Lamentablemente, una herida complicada por diabetes, pondría fin a su existencia. Pero aquí laten sus huellas en el empeño de actores como Juan Manuel Maestre, Luis Andrés Till, Elizabeth Borrero, Adelaida Villavicencio y otros que con tanto cariño le recuerdan y agradecen...

Leer más: Jornada Cien Silvestre, la honra necesaria

 

Por estos días regresan las anécdotas como esas caldosas que se hacían en su casa aderezadas también por el cariño de amigos. Se celebra una jornada en su honor y el sitio de la memoria histórica de nuestra ciudad, que lleva su nombre, desempolva datos importantes. Pero más allá de todo eso, nos queda el desafío de perpetuar su obra, algo que no cabe en una tarja ni una celebración de algunos días. Él fue demasiado grande como para encerrarlo en fechas. Vamos, entre todos, a conocerlo mejor; es la mejor manera de honrarlo.