
Las Tunas.- Bajo el cálido sol de este 28 de enero, las calles de la ciudad cabecera se transformaron en un lienzo vivo de patriotismo y alegría. En el aniversario 173 del natalicio de José Martí, la Plaza Martiana y sus alrededores vibraron con el tradicional desfile pioneril, un tributo donde la infancia cubana volvió a encontrarse con su mejor amigo.
Desde tempranas horas, la emoción era palpable. Los pequeños, ataviados con sus uniformes escolares o transformados en los personajes entrañables de La Edad de Oro, se congregaron para dar vida a la obra del Apóstol. Pilar con su zapato de rosa, la muñeca negra, el intrépido Meñique, Bebé y hasta el señor don Pomposo caminaron entre la multitud, demostrando que la mejor manera de preservar la memoria del Maestro es, precisamente, habitar sus textos.
El desfile no fue solo un evento de los pinos nuevos; fue una convocatoria de amor que sumó a padres y maestros. Los docentes, con miradas llenas de afecto, guiaban a sus alumnos en esta travesía de civismo. Más que una marcha, la jornada se convirtió en un aula abierta donde se cultivó el respeto y la conexión profunda entre las generaciones presentes y la obra eterna de Martí.

A medida que la columna avanzó, las risas y voces infantiles resonaron en el aire, entonando canciones y recitando los Versos sencillos. Fue una coreografía de inocencia y compromiso; un recordatorio de que los ideales de libertad y educación del Apóstol siguen palpitando en el corazón de cada cubano.
A pesar de los desafíos que enfrenta la nación, el desfile en Las Tunas se erigió como una celebración de la felicidad y la soberanía. Los pioneros tuneros mostraron su estirpe resiliente y esa alegría genuina que Martí tanto defendió.
Este 28 de enero, el sol no solo brilló en el cielo, sino en la mirada de cada niño que, con su disfraz y su flor, le dijo al Maestro que su "Edad de Oro" sigue viva. Al final del trayecto, quedó la certeza de que Martí no es una figura estática en el mármol, sino un compañero de camino que hoy, una vez más, marchó junto a sus "príncipes enanos".




