
Las Tunas.- En el servicio de Oncohematología del Hospital General Docente Doctor Ernesto Guevara de la Serna de esta provincia oriental, cada gota de medicamento que ingresa al torrente sanguíneo de un paciente es una pequeña victoria contra una enfermedad implacable y contra un obstáculo externo aún más persistente, el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos a Cuba.
Este cerco, de más de seis décadas, golpea con crudeza el corazón del sistema de Salud en el país, y uno de sus blancos más sensibles es precisamente el servicio de Oncohematología, donde se libra la batalla contra el cáncer.
El doctor Carlos Rafael Pérez Santiesteban, subdirector clínico quirúrgico del Guevara, explica la compleja logística. “Nuestro servicio es provincial. Atendemos al 100 por ciento de los pacientes tuneros que requieren quimioterapia; aunque nos falta una pieza fundamental, el equipo para realizar ese tratamiento”, admite, y señala directamente al bloqueo como la causa principal que limita el acceso a tecnología tan costosa y especializada.
La consecuencia es un peregrinaje forzoso. Los pacientes deben viajar a las provincias de Holguín o Camagüey. Para ello, se coordina diariamente un transporte del Sistema Integrado de Urgencias -asegura el galeno-, teniendo en cuenta que este es un servicio priorizado. También señala el desgaste físico y emocional para los enfermos y sus familias.
La doctora Martha Elena Espinosa Velázquez, especialista en Oncología y jefa del servicio, detalla como uno de los problemas la dependencia de importaciones. “Los recursos para la quimioterapia, en la mayoría de los casos, y los medicamentos son importados”.
El bloqueo encarece, dificulta y, a veces, imposibilita su adquisición. “En 2025, la entrada de insumos se vio afectada principalmente en tratamientos para quimioterapia y para el dolor. Incluso en las provincias con radioterapia, los equipos se averían y la falta de piezas de repuesto genera listas de espera”.
Frente a esta escasez impuesta, la respuesta del personal médico y de Enfermería no es la resignación, sino la inteligencia clínica y la adaptación.
Cuando falta el fármaco de primera línea, se acude al protocolo de segunda o tercera. Si la radioterapia se retrasa, se inicia con quimioterapia. Cada decisión se toma de manera colegiada. “Trabajamos a partir de guías internacionales y nuestros propios protocolos institucionales. Discutimos los casos en mesa, es una decisión de todo el servicio”, explica la oncóloga.
Sarais Bermúdez Bejerano, con 31 años de servicio y 12 en la sala de Quimioterapia, habla de una atención basada en la humanidad, el cariño y la comprensión. “Es algo bien difícil decirle al paciente que no tenemos el medicamento para aliviar su dolor. En medio de esa adversidad, creamos vínculos profundos. Aquí tuvimos un niño de 13 años al que atendimos de manera excepcional.
“Cada vez que le ponía su medicamento sus ojitos brillaban, y porque en sus tratamientos anteriores cuando lo inyectaban costaba mucho trabajo canalizar sus venas. Conmigo fue solo una vez. Ya cuando tenía que venir al servicio él siempre me buscaba. Eso fue algo muy bonito”, relata, mostrando la excelencia técnica y el calor humano.
Elena Rodríguez Gallo, paciente en tratamiento, concede la entrevista con la serenidad de quien libra su propia batalla. “Es cierto que tenemos bloqueo, pero nuestro gobierno ha buscado alternativas. No nos ha faltado nada…, siempre hay un paso adelante”.
Sobre la atención del personal, no tiene dudas, asegura que es excepcional. No solamente por el de Enfermería y médico, sino también por el de apoyo.
El servicio de Oncohematología de Las Tunas muestra la realidad de la salud en Cuba. Es sofisticado, universal y gratuito, a la vez deteriorado por una política exterior que penaliza a los más vulnerables. El bloqueo retrasa diagnósticos, complica tratamientos y causa dolor evitable.
También es un testimonio de resistencia. La capacidad del personal médico para “hacer más con menos”, su constante actualización científica y, sobre todo, su entrega humanista contienen el daño y salvan vidas.
