Imprimir
Visto: 505

Servicio de hemodiálisis.

Las Tunas.- En jornadas pasadas, Raymar Molina Vega, especialista de Primer Grado en Nefrología y jefe de este servicio en el Hospital General Docente Doctor Ernesto Guevara de la Serna, explicaba a la prensa el gran costo que significa para el país mantener el funcionamiento de su engranaje diario. En medio de la crisis energética actual y con la garra del bloqueo haciendo más complejo cada escenario, sostener este empeño se vuelve casi titánico.

En la mayor institución hospitalaria de la provincia, el servicio está compuesto por 19 riñones artificiales y, a consecuencia del bloqueo, no se ha logrado importar las piezas de repuesto necesarias, por lo que funciona con 15 equipos, en su mayoría con alguna afectación tecnológica que logra eludirse gracias al ingenio de los electromédicos.

A un costo de alrededor de 75 mil euros en el mercado internacional, los riñones artificiales tienen determinada vida útil y, ante su deterioro, se adaptan piezas para mantener la vitalidad, pero a veces se requiere de nueva tecnología.

De estas máquinas depende la existencia de 69 pacientes que reciben hemodiálisis tres veces por semana durante cuatro horas, pero el jefe del servicio refiere que el equipamiento requiere electricidad y recursos tecnológicos, cuestiones que, en el contexto actual de cero combustible, el Estado cubano continúa asegurando en cada jornada.

Molina Vega comenta que justamente el bloqueo impide comercializar con firmas proveedoras de piezas de repuesto para los riñones artificiales y los perjuicios también se evidencian en los insumos gastables diarios; entre ellos, el dializador y las agujas para las fístulas arteriovenosas, con un reúso a veces extendido.

“Nefrología es un servicio complejo, que depende en gran medida de la importación de los recursos para el funcionamiento correcto, y eso es la vida del paciente”, explicó el galeno. Allí se comienza la jornada haciendo hemodiálisis; a la par, atienden las urgencias de la provincia que necesiten proceder hemodialítico. Es la faena de las 24 horas del día.

La incidencia del cerco estadounidense hace una mella más profunda. Aun así, los profesionales del servicio buscan alternativas para llevarles calidad de vida a sus pacientes.