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Taller de la Fundación Nicolás Guillén 4Las Tunas.- Desde el centro cultural Huellas, en la sede tunera de la Fundación Nicolás Guillén (FNG), un proyecto de amor e inclusión se yergue como puntal de luz, del que emanan saberes y emociones. Bajo la guía de la artista plástica Gretchen Lisbeth González Acosta, el taller de artes visuales Laberinto de Luces se ha convertido en un remanso de aprendizaje para niños con trastorno del espectro autista (TEA) y estudiantes con necesidades educativas especiales (NEE).

Fue precisamente Gretchen, vicepresidenta de la FNG en el territorio y miembro de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (Uneac), quien tuvo la idea de crear esta estrategia de inclusión educativa, que tantas alegrías le ha proporcionado. Luego se sumaron amigos que, junto a ella, escriben nuevas páginas de amor.

Taller de la Fundación Nicolás Guillén 1 1“Laberinto de Luces surgió en el 2010 en la República Bolivariana de Venezuela, mientras cumplía con la misión Cultura Corazón Adentro. A mi regreso le di continuidad en las escuelas especiales de Las Tunas y, cuando comencé a trabajar en la FNG, lo incorporamos a la programación, en el 2023”.

“Esta iniciativa garantiza accesibilidad y es una herramienta de sensibilización. Aquí desarrollan habilidades mediante la colaboración, aprenden a comunicar ideas, emociones…, y cultivan valores como la empatía, la equidad y el respeto a la diversidad. Igualmente, se integran en diferentes actividades culturales”, expresa.

Mediante técnicas como pintura, dibujo, escultura y el papel manufacturado, Laberinto de Luces contribuye al desarrollo integral de los participantes. En este oasis, los niños y adolescentes no solo potencian habilidades cognitivas, académicas y motoras; también, explica Gretchen, “fomentan la creatividad y el pensamiento divergente, lo que contribuye al bienestar psicológico.

“Por eso, propiciamos un entorno natural, donde mejoran su motricidad fina, alivian el estrés y fortalecen la autoestima al exhibir sus obras. A través de rutinas, organización y autonomía se preparan para la vida adulta. Así, la FNG reafirma su compromiso con la protección, comprensión y acción frente al TEA, promoviendo oportunidades equitativas y una sociedad más inclusiva”, remarca.Taller de la Fundación Nicolás Guillén 6 1

El arte juega un rol significativo en el desarrollo de la sociedad y puede convertirse en puerta para el crecimiento personal. Como aclara González Acosta, en el contexto del espectro del autismo el arte “no es un adorno ni una terapia, es un lenguaje, que permite habitar el mundo. La educación artística inclusiva abre canales de comunicación donde la palabra no alcanza, valida otras formas de sentir y estar, y convierte la diferencia en posibilidad de encuentro”. 

En este empeño ha sido vital el aporte de otras personas e instituciones, unidas por el mismo deseo, razón por la cual su coordinadora resalta el acompañamiento de artistas y docentes capacitados de la FNG, especialistas del Centro de Diagnóstico y Orientación (CDO), reporteros, psicólogos, maestros, médicos y familiares.

La periodista y artesana Iris Hernández Rodríguez, dueña del emprendimiento PapelIris, es una de las amigas que colabora con este laberinto de sueños. Su afición por la papelería y la creación de papel artesanal le permitió integrarse en esta experiencia, que califica como “realmente gratificante”. Los niños, confiesa, “son muy creativos e inteligentes, deseosos de aprender. Se comunican a través de las artes plásticas y las manualidades; así nos enriquecemos mutuamente e ideamos nuevas formas”.

Jonathan Edwars Contreras Fonseca, de 19 años, llegó hace varios meses y, más allá de pintar, se ha crecido en muchas aristas. Forma parte del taller de literatura El Manuscrito Perdido y ahora investiga sobre la Televisión cubana, desde “sus recuerdos de la niñez hasta la actualidad”. Incluso, encuestó a pioneros de la escuela primaria 13 de Marzo sobre sus gustos audiovisuales. También ha ganado premios en concursos de artes plásticas lanzados por el Laberinto… y ayuda a Yoan Santiago -otro integrante- con el proyecto Alegría de Vivir. Esa es una de las satisfacciones de su maestra Gretchen.

A Anthony César Lara Cabrera no solo le encanta pintar, este adolescente es amante del cine, la música, los documentales y el inglés. Se incorporó hace alrededor de un mes, pero su mamá, Yenexy Cabrera González, reconoce los cambios positivos que ha visto en él, sobre todo, en la comunicación.

“Estas clases son muy importantes para ellos, reciben un trato maravilloso. Yo estaba deseosa de integrarlo a un lugar así, donde pudiera satisfacer sus deseos de crear, que participara y lo ayudaran, porque siempre le ha gustado el dibujo y las manualidades con papel. Realmente estoy muy contenta”, dice feliz.Taller de la Fundación Nicolás Guillén 3

El rol de la familia es fundamental, porque su acompañamiento fortalece la confianza y seguridad emocional de los niños con NEE. Esto permite que el aprendizaje se extienda al hogar y la sociedad. “Al involucrarse, las familias se vuelven aliadas del proceso inclusivo, refuerzan valores y contribuyen al desarrollo integral y la autonomía futura de sus hijos”, menciona Gretchen.

“Muchos vienen exaltados y siempre les digo a los padres que imaginen que llegaron a un consultorio médico a tomarse la presión; hay esperar un momento, para que se vayan adecuando, atemperando y conozcan a otros amiguitos... Una vez que se adaptan es más fácil y procedo a orientarlos”.

Yolanda Meriño Carmenate, abuela de Christopher Manuel Meriño Miranda, de 9 años, ejemplifica lo que el proyecto ha significado para su nieto. Cuando entró al centro cultural, el pequeño, adicto a la pintura, quedó “fascinado” con los cuadros, pero lo mejor fue que desde el primer día hizo empatía con la maestra Gretchen. Tanto lo disfruta que ha obtenido premios y es muy hábil aplicando la esponja a los dibujos. Conoce las palabras técnicas, los nombres de los distintos tipos de pinceles, para qué se usa la espátula…, y se considera “un artista en el arte”.

Con profundo agradecimiento, Yolanda menciona que “gracias a la metodología participativa y ese aprendizaje práctico en el que interactúan con escritores y artistas locales, mi nieto interpretó uno de los cuentos que se narraron, pero también hizo un dibujo sobre el mismo. Esto me demostró que no hay aprendizaje sin emoción. Aquí él participa, se relaciona y conversa más con los que integran el taller”.

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DE LECCIONES, EXPERIENCIAS Y LOGROS

Más que superarse como artista y docente, Laberinto de Luces le ha permitido a su fundadora crecer espiritualmente. Con enorme convicción expresa cómo le confirmó que “el arte no se enseña: se acompaña. Mi mayor lección fue aprender a soltar el control y confiar en que cada persona encuentra su propio camino en la vida, mediante el apoyo familiar e institucional.

“La experiencia más significativa, hasta el momento, ocurrió un día con el brillante David que, mientras pintaba y hablaba un perfecto inglés, nos dijo sonriendo a su mamá y a mí: ‘Aquí me siento feliz, aquí puedo ser yo’. Entonces comprendí que las personas con TEA se atreven a mirar más allá. David dijo exactamente lo que muchos adultos pasamos años tratando de explicar sin lograrlo.

“Me satisface que dos de mis estudiantes tienen sus propios proyectos culturales en escuelas y casas de niños sin amparo parental: Yoan Santiago, con ‘Alegría de Vivir’, bajo el asesoramiento de la actriz Clotilde Aguillón; y Jonathan Edwars, con su propuesta de crítica audiovisual. Ellos son excelentes y muy inteligentes. Imparten clases a mi lado y solos, con mucha responsabilidad y calidad”, sostiene.

Asimismo, González Acosta recomienda respetar el espacio y la independencia en el proceso creativo. “Siempre les pregunto si puedo intervenir en su dibujo, porque no debemos ‘invadir’ su espacio sin su permiso. Valoran la necesidad de trabajar en un ambiente limpio y organizado. Por eso, al terminar recogemos y acomodamos el local”.

Para orgullo de su creadora y demás participantes, los resultados de esta cofradía marcan pautas y trascienden fronteras, pues se han presentado y socializado en varios escenarios como el III Congreso Internacional Pluricultural, en México y recientemente en la Feria de Ciencias Sociales y Humanísticas de la Delegación tunera del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma), donde igualmente se mostraron las diferentes iniciativas socioculturales de la FNG.

Con la emoción a flor de piel, Gretchen reconoce que esta aventura le ha cambiado la vida. Ha creado un grupo inseparable de amigos, que cada día suma más logros. “A la familia les digo que esto que sus hijos ven aquí no es un taller, es un ensayo de humanidad. Acompañen sus preguntas, aunque no tengan respuestas; sigan su ritmo. Para todos los que lo necesitan, aquí estamos”.

Así, entre colores, manualidades y muchos deseos de crear lo hermoso, en el corazón de esta ciudad ha nacido un laberinto con coordenadas muy claras. Un refugio de amor, que proclama un mensaje especial y nos recuerda que, como cantara Silvio Rodríguez: “Debes amar la arcilla que va en tus manos”.

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