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en linea la Felton

Las Tunas. - La mañana de este miércoles trajo la noticia más esperada desde el pasado lunes a la 1:40 p. m., cuando una desconexión total del Sistema Electroenergético Nacional (SEN) sumió al país en otro apagón total; a las 8:59 a. m., la Unión Eléctrica confirmó que la unidad 1 de la central termoeléctrica Lidio Ramón Pérez, ubicada en Felton en la provincia de Holguín, se encontraba en línea y aportando al sistema.

El parte oficial, difundido por la Empresa Eléctrica Las Tunas, llegaba en un contexto donde, para el pico de este miércoles, se pronosticaba además la entrada de la unidad 8 de la central termoeléctrica (CTE) Mariel, con 40 megawatts (MW) en proceso de arranque, y la unidad 2 de la CTE Santa Cruz, con 80 MW. Poco a poco, el rompecabezas energético nacional comenzaba a completarse.

Mientras la “Felton” despertaba, en el extremo sur de Las Tunas los habitantes de Amancio celebraban, desde la víspera, su propio renacer eléctrico. Cerca de las 10 de la noche de este martes, las brigadas técnicas de la Empresa Eléctrica Provincial lograron solucionar una avería en la subestación eléctrica del municipio, lo que permitió la entrada de energía a través de la red nacional después de casi 34 horas de interrupción.

El ingeniero Anisley Santiesteban Velázquez, director técnico de la Empresa Eléctrica de Las Tunas, confirmó a la emisora Radio Victoria que una parte del municipio ya recibía electricidad y que todo estaba listo para alimentar al resto de ese sureño territorio. La rápida respuesta de las brigadas técnicas y el esfuerzo sostenido durante la jornada garantizaron que Amancio se reincorporara al servicio eléctrico nacional, tras una contingencia que puso a prueba la capacidad de recuperación del sistema en la provincia.

MARTES: LA NOCHE DE LAS SINCRONIZACIONES

La jornada del martes había sido, hasta entonces, un compás de espera con avances significativos. En horas de la tarde, el jefe de operaciones del Despacho Nacional de Carga informaba al noticiero del mediodía que la unidad 3 de la central termoeléctrica Carlos Manuel de Céspedes, en Cienfuegos, había sincronizado en la mañana, y que la unidad de la CTE Antonio Guiteras, en Matanzas, había hecho lo propio minutos antes. Ambas incorporaciones resultaban vitales para llevar energía de manera estable hacia las provincias orientales.

Simultáneamente, la Unión Eléctrica reportaba que el sistema estaba enlazado desde Pinar del Río hasta Holguín, y que la subestación de Felton ya contaba con la energía necesaria para poner en servicio su unidad 1. La disponibilidad del SEN a la 1:00 p. m. alcanzaba los 806 MW, y se preveía que Felton sincronizara en el horario de la noche.

Uno de los indicadores más sensibles de que la vida comenzaba a normalizarse fue el restablecimiento del bombeo de agua potable. Desde las 6:20 a. m. del martes, la Empresa de Acueducto y Alcantarillado logró poner en funcionamiento la planta potabilizadora El Rincón. Este restablecimiento permitió, de manera progresiva, la recuperación de los niveles de servicio y el suministro de agua potable a los diferentes sectores de la ciudad que se abastecen de esta fuente.

La noticia representó un alivio para miles de tuneros que, tras más de 24 horas sin electricidad, veían comprometido también el acceso al agua, en una cadena de efectos colaterales que solo la estabilidad eléctrica puede romper.

EL LUNES: EL INICIO DE LA CONTINGENCIA

Para comprender la magnitud de lo ocurrido, hay que retroceder al mediodía del lunes 16 de marzo. A la 1:40 p. m., una desconexión total del SEN, la segunda en menos de 15 días y la segunda en lo que va de año, y cuyas causas aún no conocemos, activó todos los protocolos de emergencia también en el Balcón del Oriente cubano.

Las autoridades fueron claras desde el primer momento: ninguna de las tres termoeléctricas que estaban en funcionamiento durante el disparo sufrió roturas. Sin embargo, la fragilidad del sistema y la falta de combustibles para la generación distribuida complicaron de inmediato las maniobras de recuperación.

La prioridad, marcada por el grupo de enfrentamiento a situaciones de emergencia bajo la dirección del primer secretario del Partido en la provincia, fue garantizar los servicios vitales. El circuito de la Salud en la cabecera provincial —que comprende el Hospital General Docente, el Hospital Pediátrico y el Banco de Sangre— se mantuvo electrificado gracias a la creación de un microsistema alimentado por baterías diésel. En Puerto Padre, los hospitales General Docente Guillermo Domínguez y Pediátrico Municipal Raymundo Castro Morales también permanecieron activos.

La distribución de alimentos, sin embargo, enfrentó obstáculos. La falta de combustible impidió que el 100 por ciento de las bodegas recibiera los productos de la canasta familiar, y solo el 65 por ciento de los establecimientos de la provincia había sido servido al cierre del lunes.

EL FACTOR BLOQUEO: UNA SOMBRA PERSISTENTE

En cada parte oficial, en cada declaración de las autoridades, en cada explicación técnica sobre la demora en la recuperación, aparecía un denominador común: el bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el Gobierno de los Estados Unidos.

La carencia de diésel y fueloil, provocada por las restricciones arreciadas desde finales del año pasado que impiden a Cuba adquirir combustible en los mercados internacionales y que limitan el acceso a tecnologías para la generación distribuida, se convirtió en el principal lastre para acelerar el retorno de la electricidad a los hogares. Mientras en condiciones normales las baterías de grupos electrógenos distribuidos por la geografía tunera habrían podido suplir parte del déficit, la falta de estos recursos obligó a depender exclusivamente de la lenta y cuidadosa maniobra de arranque de las grandes termoeléctricas.

El impacto del bloqueo no es una declaración política vacía: es la explicación de por qué, ante una desconexión que no dejó averías, la recuperación tomó más de 48 horas en completarse. Es la razón por la que, como informó el Despacho Nacional de Carga, ni siquiera se pudo aprovechar todo el potencial de la energía solar fotovoltaica instalada, pues la debilidad del sistema impedía integrar de manera estable esa fuente.

MIÉRCOLES: EL DESPERTAR DEFINITIVO

Con la “Felton” en línea desde las 8:59 a. m. de este miércoles, la estabilidad del SEN dio un salto cualitativo. La central holguinera, una de las más importantes del oriente cubano, se sumó a las ya sincronizadas “Guiteras”, “Céspedes”, “Santa Cruz” y “Mariel”, cerrando el círculo de generación que permite hablar de una recuperación real.

En Las Tunas, el parte de la Empresa Eléctrica a primera hora reflejaba el optimismo contenido de una provincia que, durante más de 40 horas, vivió al ritmo de los microsistemas y las prioridades. Amancio, el municipio más castigado, ya había recuperado el servicio la noche anterior. Los hospitales nunca lo perdieron. El agua volvió a correr por las tuberías desde el martes en la madrugada. Y las bodegas, con el combustible llegando lentamente, comenzaban a completar las entregas pendientes.

La desconexión del lunes y su posterior recuperación dejaron varias enseñanzas. La primera, que la voluntad de las brigadas técnicas y la planificación de las autoridades pueden mantener los servicios vitales incluso en las peores circunstancias. La segunda, que la fragilidad del sistema eléctrico cubano es una realidad ineludible, agravada por más de seis décadas de hostilidad externa. Y la tercera, que la resiliencia del pueblo tunero, sigue siendo el principal activo de la Tierra de Vicente García.