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vitiligo

Las Tunas.- La piel blanca como la cera de Michael Jackson no fue un capricho ni una decisión estética mediada por el racismo. Era vitiligo. Y su controvertida elección de despigmentar la piel sana, lejos de resolverlo, lo dejó sin la barrera natural contra el sol, elevando su riesgo de cáncer cutáneo a niveles alarmantes.

Este no es un dato lejano ni una curiosidad de revista. En Las Tunas, el vitiligo tiene rostro, tiene historia y, en muchos casos, tiene nombre de niño. Para entenderlo de cerca, 26 conversó con la doctora en Ciencias Médicas Yordania Velázquez Ávila, especialista de Segundo Grado en Dermatología, profesora titular e investigadora auxiliar, quien atiende a diario a pacientes que viven con esta condición en la provincia.

¿QUÉ ES EL VITILIGO Y POR QUÉ APARECE? 

La especialista lo define sin rodeos: el vitiligo es una enfermedad cutánea que destruye los melanocitos -las fábricas de pigmento de la piel- y deja manchas blancas, que pueden brotar en cualquier parte del cuerpo.

Su origen no es simple, sino multifactorial, con un fuerte componente autoinmune y genético, como explica la doctora Velázquez, y puede aparecer tanto en la infancia como en la adultez, afectando hasta al dos por ciento de la población mundial. En Cuba, y en particular en Las Tunas, no es un visitante extraño, y cada vez son más los pacientes que acuden a la consulta con esta preocupación.

EL PESO INVISIBLE: MUCHO MÁS QUE UNA MANCHA 

El vitiligo no duele, no da fiebre ni compromete órganos vitales, pero su huella emocional es profunda, porque afecta la imagen corporal y eso puede traducirse en aislamiento, baja autoestima y dificultades en las relaciones sociales, según advierte la especialista.

En una isla donde el sol, la playa y el cuerpo expuesto son parte del paisaje cotidiano, las manchas blancas pueden convertirse en un estigma difícil de sobrellevar, y por eso la doctora insiste en que el acompañamiento psicológico es tan vital como el tratamiento dermatológico.

VITILIGO EN NIÑOS: UNA REALIDAD QUE DUELE EN LAS TUNAS 

Entre un tercio y la mitad de los casos comienzan en la infancia, con una edad media de aparición que oscila entre los 5 y los 10 años. Pero no todos los niños son iguales: en los menores de 12 años predomina la forma segmentaria, asociada a lunares con halo y atopias, mientras que en los adolescentes mayores de 12 años es más frecuente la forma acrofacial, que afecta la cara y las extremidades, y suele vincularse con enfermedades tiroideas.

Y aquí la doctora Velázquez comparte un dato que estremece: en Las Tunas han atendido casos pediátricos desencadenados por situaciones psicológicas intensas, como la separación de un miembro de la familia; y la buena noticia es que, en los niños, las formas localizadas responden mejor a las terapias que en los adultos, lo que ofrece un respiro a las familias angustiadas.

¿Cómo evitar que el vitiligo avance? La doctora es tajante en sus recomendaciones: la fotoprotección estricta es fundamental, porque las zonas sin melanina son vulnerables al sol, y usar protector solar a diario, incluso en días nublados, no es un simple consejo, sino una orden médica. También se debe evitar cualquier traumatismo cutáneo, ya que un golpe, un roce o una quemadura pueden desencadenar nuevas manchas mediante el fenómeno de Koebner. Es imprescindible controlar las enfermedades autoinmunes asociadas, especialmente las tiroideas; y manejar el estrés emocional, porque no es un adorno, sino un gatillo que puede encender la enfermedad.

NI SE TE OCURRA USAR REMEDIOS CASEROS

La doctora Velázquez lanza una advertencia que parece obvia, pero no lo es: no se recomienda el uso de remedios caseros, porque el único especialista capacitado para evaluar las lesiones y escoger el tratamiento adecuado es el dermatólogo.

Existen opciones terapéuticas reales, como cremas con corticosteroides, análogos de la vitamina D, fototerapia y, en casos seleccionados, procedimientos quirúrgicos, pero cada paciente es un mundo y lo que funciona para uno puede ser inútil o peligroso para otro, de ahí la importancia de la supervisión médica rigurosa.

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Volviendo al Rey del Pop, la doctora cierra con una enseñanza práctica: Michael Jackson no se repigmentó, se despigmentó, y al eliminar la melanina de su piel sana perdió su escudo natural contra la radiación ultravioleta; y eso no es un tratamiento, sino una condena a largo plazo, por lo que su caso es el ejemplo perfecto de lo que no se debe hacer sin supervisión médica.

La doctora en Ciencias Médicas envía un mensaje claro a la población: el vitiligo no es contagioso, no es una maldición ni un castigo, sino una enfermedad con tratamiento y con esperanza, y ante la primera mancha blanca hay que acudir al dermatólogo y protegerse del sol como si la piel fuera un tesoro, porque en realidad lo es.