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universidad feria19Las Tunas.- En el Consejo Popular 18, enclavado en el reparto Buena Vista, se gesta una iniciativa de la Empresa de Recuperación de Materias Primas Las Tunas, que busca transformar la relación de la comunidad con los desechos. No se trata solo de recoger basura, sino de tejer una red de gestión que involucra a entidades estatales, privadas y vecinos, con el objetivo de que los residuos reciclables dejen de ser un problema para convertirse en una solución económica y ambiental.

Así lo explica Katia Góngora Aria, especialista en Producción de la unidad empresarial de base de Reciclaje del municipio cabecera, quien detalló a 26 el funcionamiento de un proyecto piloto que, aunque enfrenta obstáculos, ya comienza a mostrar signos de cambio.

La columna vertebral del mismo es la figura del gestor de reciclaje, un agente encargado de articular la recogida de materia prima en cada consejo popular. La meta ambiciosa es cubrir los 19 consejos populares de la ciudad, aunque la realidad de momento, es otra.

"Actualmente contamos con siete gestores que operan en zonas clave como los consejos 1, 2, 16, 17, 18 y 19, con algunos profesionales extendiendo su radio de acción a más de un territorio, como es el caso de Bartle, donde un gestor atiende los consejos 9, 10 y 11.

"Su función va más allá de la simple recolección. Deben conocer a fondo su área, desde escuelas y entidades estatales hasta las mipymes y trabajadores por cuenta propia. Con todos ellos, se establecen contratos y convenios que buscan institucionalizar el flujo de residuos, con el fin de que no vaya a parar a un lugar que no se le dé un uso adecuado”, enfatiza Góngora Aria.

Uno de los avances más palpables ha sido la creación de los llamados "puntos limpios", espacios donde se educa a la población sobre la correcta clasificación de los desechos.

La iniciativa está concebida con dos vías de acción para llegar a la comunidad. Por un lado, el proyecto Reciclo Más, que busca que la población sepa dónde y cómo depositar la materia prima clasificada; y por otro, Reciclo Mi Barrio, que se materializa en festivales sabatinos, organizados con el apoyo de los CDR y la FMC, donde se recoge la materia prima puerta a puerta.

A pesar de los esfuerzos, Góngora Aria es franca al reconocer que los resultados aún no son los esperados. Uno de los principales desafíos es la integración plena de las formas de gestión no estatal.

La resistencia parece radicar en la formalización del proceso. Se les ofrecen dos opciones, una es el convenio, que no implica un pago directo por la recogida, o el contrato, que sí lo establece. Sin embargo, muchos prefieren desechar los residuos o entregarlos sin ningún tipo de documento legal, lo que dificulta el control y la trazabilidad del reciclaje.

"Ellos son los que deciden el tipo de entrega que van a hacer. Esa opción se les ha dado, pero aun así hemos tenido problemas, porque muchos no quieren aceptar esta forma de recogida", asegura la especialista.

Para fomentar la participación ciudadana, la unidad empresarial ha establecido dos vías de pago por la materia prima acopiada. Los materiales más cotizados como el cobre, el bronce y las latas pueden ser intercambiados por dinero en efectivo, aunque Góngora reconoce que este método se ha visto afectado recientemente. Como alternativa, se promueve el pago a través del Monedero, en la aplicación Transfermóvil, para la compra de plásticos, cartón, papel y botellas.

La iniciativa no solo busca un beneficio económico, sino también un impacto educativo. "Las personas pueden darles una salida útil a esos desechos y a la vez obtener un ingreso", afirma.

A pesar de las dificultades, Katia Góngora Aria mantiene una visión esperanzadora. Reconoce que el camino es largo y que el éxito depende de un cambio cultural profundo.

"Pienso que la población se vaya integrando poco a poco y el resto de los sectores, y que así logremos que el proyecto Reciclo Más sea un proyecto de todos".