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yerenia archivo las tunas

Las Tunas.- A la memoria debemos cuidarla y respetarla. El pueblo que no lo haga corre el riesgo de perder su esencia, su luz. Los archivos no solo guardan información, también atesoran la historia, custodian la vida que se ha construido y sus protagonistas. Quienes abrazan esta labor merecen un reconocimiento especial.

Durante los últimos 20 años, Yerenia de los Ángeles Arias Mulet ha luchado por ese empeño. Su llegada al Archivo Histórico Provincial marcó un antes y un después en su vida. Aunque no fue precisamente eso lo que estudió ni sus inicios laborales se dieron allí, hoy comanda esa entidad insigne del territorio. Dialogar con ella es descubrir a una mujer entregada a la conservación de la memoria histórica.

Cuenta su tía que de pequeña, una vez que empezaba a jugar, su boca se llenaba de jerigonzas que nadie entendía. Y es que Yerenia siempre fue amante de los idiomas y justo eso la llevó a la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba. Por otro lado, le apasionaban los libros y, muy calladita, “robaba” los textos de su papá para leerlos.

Niña al fin, era muy común que se ganara reprimendas porque los dejaba regados, hasta que aprendió a cuidarlos y conservarlos. Entonces, entre fabulaciones de su imaginación y rodeada de letras, creció entre dos pasiones: los idiomas y los libros. Hoy muestra con orgullo la biblioteca que poco a poco construyó en su casa.

Graduada de Lengua Inglesa, tuvo la posibilidad de quedarse como profesora en Santiago de Cuba, ciudad de la cual, confiesa, le costó alejarse, pero no había hospedaje y su tierra la necesitaba. Cuando mira al pasado, comprende que todo ocurre por un propósito.

“Empecé en la Empresa Provincial de Turismo, donde aprendí a hacer excursiones, tratar al público… Luego me incorporé como traductora en el Centro Multisectorial de Información, perteneciente al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (Citma). Allí estuve hasta que esa entidad se fusionó para formar el Centro de Información y Gestión Tecnológica y Ambiental (Ciget), del cual soy fundadora.

“Luego pasé a ser especialista principal del Grupo de Propiedad Industrial; y no fue difícil porque ya hablaba inglés y las bases de datos casi siempre están patentadas en ese idioma. Fue un tiempo maravilloso, con resultados relevantes en proyectos representando a la provincia, como el Congreso Internacional de Información, en el 2004, donde fuimos jurado y ponente”, recuerda.

Yerenia también contribuyó a dar numerosas asesorías y en la implementación de los sistemas internos de propiedad industrial en las empresas tuneras de ese momento. Sin embargo, el año 2005 trajo para ella un suceso especial: su llegada al Archivo Histórico Provincial.

“La anterior directora hacía poco que comenzaba y estaba en busca de profesionales que pudieran mejorar el trabajo en todos los aspectos. Ella me hizo la propuesta y acepté. Reconozco que venía con la idea de que un archivo es un lugar de papeles viejos, además de que fue chocante para mí, que venía del campo de la información más actual, tratar la información histórica”, expresa.

No obstante, allí conoció un mundo fascinante, porque le tocó “la edad dorada en el Archivo Nacional” con excelentes profesionales, de los que recibió una capacitación especial. Por aquel tiempo, su homólogo provincial había comenzado a procesar su documentación con las normas internacionales; y Yerenia tuvo el privilegio de participar en la informatización de los procesos archivísticos con esos sistemas.

“También nos correspondió, durante muchos años, dirigir todo el Programa de Memoria Histórica en la provincia y la implementación de los sistemas archivísticos institucionales que se lograron en muchas de las entidades del territorio. Ahora somos verticales, o sea, una dirección de ese Archivo Nacional de la República de Cuba que antes era nuestro asesor metodológico.

“Hoy brindamos servicios de consultoría o asesoría en las empresas, servicios en sala, servicios de certificaciones de reprografía, consultas de cualquier tipo. A pesar de la situación que estamos viviendo con la corriente, hemos logrado mantener un grupo de profesionales muy capacitados”, pondera.

Para Yerenia, el mayor gusto es servir a la población de la mejor manera, pero lamenta que a veces no tengan las condiciones para ello, pues no solo la electricidad golpea, también la falta de materiales para la conservación. Aun así, afirma que todo el que necesite información o buscar un documento puede acercarse allí.

“Aquí les podemos brindar referencia de lo que está buscando, ya sea para consultar algún documento, los certificados para la Ley de Memoria Histórica… También ofrecemos asesoría a todas las empresas sobre cómo organizar, conservar y difundir sus archivos”, explica.

Luego de desempeñarse en diferentes escenarios, Yerenia ha descubierto el binomio perfecto que pueden constituir el inglés y la información. En su caso, que recibió en su carrera al francés como segunda lengua, le ha posibilitado leer las fuentes informativas que aparecen en ambos idiomas, así como contar con un “bagaje lingüístico para todo lo que conlleva el procesamiento de información”.

Puede que en los años universitarios solo visualizara su futuro traduciendo textos o sirviendo como intérprete. Quizás nunca imaginó que sus días transcurrirían custodiando la memoria histórica y tantos textos valiosos que se guardan en el Archivo Provincial. Pero el orgullo por su labor se nota en la mirada.

Al preguntarle qué significa esta institución para ella, sin titubear declara que ha sido su segunda casa. No es para menos, los últimos 20 años ha entregado allí su tiempo y corazón, desde que empezó como especialista hasta convertirse en su directora. Desde entonces, ha participado en varios talleres, posgrados y ostenta la Medalla 180 Aniversario del Primer Archivo de Cuba.

Sin embargo, su mayor recompensa está en el placer de servir al que lo necesite. Y aunque no le preguntamos, sí creemos que en el fondo no se arrepiente de haber tomado en sus manos de niña aquellos documentos del padre; a pesar de los regaños, ya crecía en su corazón el deseo de un día proteger la historia.