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Las Tunas.- Cada 29 de Abril se celebra el Día Internacional de la Danza, pero hablar de la manifestación en nuestra provincia resulta doloroso, al menos en el ámbito profesional, pues se ha quedado considerablemente atrás respecto a las demás expresiones artísticas. 26, consciente de la importancia de desarrollarla, analiza fortalezas y debilidades que -ojalá- encuentren oídos receptivos “a tiempo”, antes que desaparezca lo que tenemos y sea mucho más difícil revertir la situación.

Nuestra tierra, que otrora mostró un esplendor en esta vertiente, con elencos que la enaltecieron como Emovere; rica en bailes típicos al estilo del nengón, el chivo capón, el caballito al trote, la calabaza y la cocaleca; que exhibió espectáculos memorables y otros resultados, hoy mira con nostalgia sus tiempos de esplendor.

Paradójicamente, desde el Movimiento de Artistas Aficionados (MAA), se observa un florecimiento, lo que lleva a preguntarnos -entre muchas otras interrogantes- hasta qué punto hemos intencionado la profesionalización, visibilización y alcance de sus elencos, si apostamos por que la manifestación realmente se sienta viva.

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DECADENCIA DE UN RENACER

Si miramos atrás, vemos que en décadas como los 80 y 90 existía otra panorámica. Los centros de enseñanza se hacían eco de saberes relacionados con este arte; se notaba el empuje de promotores culturales, portadores de tradiciones y diferentes artífices alrededor del tema; espectáculos vistosos y complejos eran compartidos con frecuencia; existía cierta competitividad y los eventos tenían gran connotación, además del intercambio de saberes con colectivos de diferentes provincias.

Sin embargo, llegó el Período Especial, las dinámicas cambiaron y, poco a poco, mucho de lo logrado cayó en decadencia. Aunque siempre hubo quien persistiera, obviamente, y buscara estrategias para rescatarla... La compañía folclórica Onilé –por ejemplo- tuvo años luminosos, bajo el liderazgo de Josefina Taylor.

Tristemente, desapareció Emovere, puntal en la arista contemporánea; eventos como A Tiempo con la Danza, que defendían la vitalidad de la manifestación, fueron quedando atrás e intermitencias en esta rama en varios sentidos, unido al éxodo de profesionales tras mejores condiciones de vida y trabajo, entre otros factores, fueron mellando la salud de esa “señora” que tanto movió sus pies en escena: la danza.

Aunque, debemos reconocer que -con el paso del tiempo- han aflorado elencos dignos que han tratado de paliar la situación, no han permanecido por diferentes razones. Hace solo unos años, estaba Danza Alternativa Garabato, con impacto significativo en la parte contemporánea y posteriormente Seres, aunque no duró mucho, y algún que otro exponente aislado. En general, no ha sido suficiente.

Según Ernesto Rafael Triguero Tamayo, doctor en Ciencias sobre Arte, investigador y crítico, hoy la danza en la provincia no está en una situación buena. “Existe una escasez de coreógrafos, bailarines, personal de apoyo y seres diestros en el fogueo y entrenamiento de la corporalidad. No hay un trabajo sistemático en cuanto a presentaciones y actividades de programación que involucren a las agrupaciones existentes. No hay una prioridad respecto a la manifestación ni una verdadera preocupación institucional por su desarrollo.

“Además, aún el pensamiento cultural en torno a esa expresión artística es muy pobre, algo que incluye a la crítica, evaluadores de los consejos técnicos asesores, especialistas… Las mediaciones económicas también afectan muchísimo y no siempre se aprecia un relevo generacional. Tampoco se impulsan eventos de calado mayor y promocionales importantes. Además, no existen espacios creativos en los que se pueda gestionar y oxigenar la aparición de figuras o nuclear conjuntos con responsabilidades y opciones en función de la calidad, la participación y la aparición creativa en las tablas y en diferentes escenarios de la provincia”, argumenta.

Tras esos y otros escollos, este medio de prensa dialogó con conocedores del tema que, salvando la labor del MAA (que debería verse más como una cantera para la formación de elencos profesionales), coinciden en que la situación no es alentadora, pero -si intencionamos acciones y aunamos voluntades- puede cambiar…

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DANZANDO EN LA ACTUALIDAD

Cuando en Las Tunas se habla de danza profesional enseguida pensamos en Onilé. Sin embargo, a nuestro juicio, la postura de entidades gubernamentales y culturales en torno al panorama incierto de esta cofradía desde hace algunos calendarios para acá, ha estado muy alejada de lo que amerita una agrupación de ese calibre.

Solo para ilustrar, este conjunto ha arrastrado con problemas infraestructurales en su sede, inestabilidades en la dirección, carencia de bailarines, vestuarios y otras necesidades, sin que haya un cambio significativo en ello. Hablamos de un conjunto que, en su intento por sobrevivir al declive, optó por ampliar su diapasón, mutando su estética de ser solo folclórico, para convertirse en Compañía de Danzas Onilé.

“Desafortunadamente, hoy las Artes Escénicas solo tiene un colectivo propio de la manifestación, y es ese. En estos momentos, a diferencia de otros años, cuenta con bailarines graduados, sin embargo, no despega ni se hace sentir. En ello influye el estado de su local de montaje y ensayos, que ha perdido confort. El tabloncillo, que es relativamente nuevo, ha empezado a deteriorarse... Las reparaciones allí, en general, han sido extremadamente lentas”, expresó Alberto Carlos Estrada Segura, especialista de las Artes Escénicas en la provincia.

La demora en ese proceso es algo que Rodelay León Figueredo, al frente del Consejo Provincial de Artes Escénicas, corroboró a 26. Él afirmó, además, que la Unidad de Apoyo a la Cultura es quien rectoriza la tarea. “Ya se cambió el techo completo de su sede, pero falta el resto. Y, aunque se aprobó un presupuesto para las labores allí, en lo que va de año no se ha hecho nada”.

Por otro lado, al decir de Estrada Segura, “aunque ahora, con su nueva concepción, Onilé puede abordar lo mismo baile folclórico que contemporáneo, no hemos visto un espectáculo que nos sorprenda, más allá de tal o cual coreografía; deben montarse obras completas, que cuenten historias. Pero, sí hay que reconocer el intento que hace el coreógrafo Héctor Lázaro, bailarín a quien le gusta la creación.

“Además, la danza es muy cara y necesita amplios vestuarios, de diferentes colores y tejidos, pero con 30 mil pesos para la creación no se hace nada”, agregó Alberto, quien también aprecia poco interés por parte de jóvenes cultores de la manifestación ante el llamado del Consejo Provincial de crear proyectos de danza contemporánea.

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El teatrólogo Nelson Acevedo coincidió con Estrada en que la situación de la manifestación, en general, no es favorable. “Ahora hay buena cantidad de graduados de danza que están designados al folclórico, eso es positivo. Pero, desgraciadamente, la poca producción, la situación material, la falta de clases, entrenamiento y secuencia de coreografías y presentaciones en sitios adecuados, donde puedan actuar adecuadamente, son hechos que desmotivan a la juventud.

“Esto es un problema grave. Si esos jóvenes se desencantan, si no tienen aliento creativo ni desarrollo técnico, van a irse para otro lugar, algo que ha pasado ya. Que estén aquí es bueno, pero a la vez las circunstancias no son las mejores. Y la danza amerita de clases técnicas diarias. Eso requiere tabloncillo, barra, espejo, música…, todo lo que asegure que el artista pueda desenvolverse con seguridad, porque un bailarín debe cuidar su columna, sus pies, sus riñones… todo su cuerpo”, añadió.

Acevedo apuntó que “falta mucho trabajo todavía. No se aprecia una adecuada caracterización en las obras ni una producción en cuanto a vestuario, maquillaje y condiciones que permitan un salto de calidad en la danza. Si la creación no crece, los bailarines tampoco lo van a hacer”.

Ángel Orlando Matos Arbelos, metodólogo provincial de Danza, director artístico e integrante del Consejo Técnico Asesor de la empresa comercializadora de la música y los espectáculos Barbarito Diez, con más de 30 años vinculado a la manifestación, menciona -en la parte profesional- la existencia de Danza Show, que ha dejado su huella en el mundo del cabaré, especialmente en El Taíno, y Cueyvá, de arista campesina y tradicional.

Gracias a Matos conocimos que por estos días nació aquí un colectivo, con el objetivo de apoyar la danza contemporánea, llamado ArmonyDance. “Tratamos, desde la empresa de la música, de agilizar su aprobación de forma profesional, pues estamos conscientes de la necesidad de fortalecer la vertiente contemporánea. Ese grupo está dando sus primeros pasos. Lo integran egresados de la Enseñanza Artística. Ya audicionó en la provincia y solo espera por la documentación a nivel nacional”, expresó.

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ARTISTAS AFICIONADOS, LA OTRA REALIDAD

Matos Arbelos dio sus primeros pasos en el MAA y, desde allí, se ha crecido, siendo una de las figuras imprescindibles inherentes a la manifestación. El impulso a los noveles talentos, la preparación de eventos afines y otras múltiples labores han caracterizado su trabajo. Por eso, asegura con total autoridad que, en el MAA la panorámica es totalmente diferente al universo profesional.

Además, la calidad que respalda a no pocos elencos aficionados, visible en festivales y otros eventos, demuestra que su afirmación tiene peso. Orígenes (Colombia), Impacto (Manatí), Renacer de Lírica (Las Tunas) y La Voz del Silencio (Las Tunas/ Asociación Nacional de Sordos de Cuba), son algunos significativos.

Tampoco debe olvidarse los aportes que realizan agrupaciones portadoras como Petit Dancé e Inosá, además de congas y comparsas al estilo de Estampas Tuneras, Los Dandys del 50, y otras. Mientras proyectos socioculturales como Zabaleando y Raíces de San José demuestran que es posible alentar procesos de creación y apreciación vinculados a danza y otras expresiones, con énfasis en lo tradicional.

“Es verdad que en la provincia hemos perdido mucho en cuanto a la fuerza técnica, que el éxodo nos ha afectado, pero hemos buscado alternativas. Se ha acudido, por ejemplo, a la vanguardia artística, a promotores con conocimientos básicos de la manifestación, a quienes preparamos metodológicamente para acercarlos a casas de cultura, escuelas y otros espacios. Hemos identificado personas con aptitudes y puesto personal de apoyo en los diferentes territorios. Hay algunos como ‘Amancio’, ‘Jesús Menéndez’ y ‘Colombia’, que la programación cultural prácticamente la mantiene el MAA; por eso su labor es muy importante.

“Tenemos clubes de danzón, donde destaca el de Manatí. Hemos aumentado el del municipio cabecera, gracias a la labor de instructores como Ángel Luis Guzmán Méndez, que van hacia casas de abuelos e involucran a diferentes grupos etarios. En ‘Amancio’ está Rolando Rosabal, promotor cultural que lidera una rueda de casino, un club, una peña y otras actividades, con el apoyo de casa de cultura y diferentes instituciones de esa localidad, participando en eventos como Retomando el son, aquí y en otras provincias.

“Hay bailarines profesionales que han pasado a ser profesores, se vinculan a proyectos y a quienes les damos herramientas para que realicen sus talleres. Se ha consolidado el quehacer con parejas de bailes como Cubanísimo, de la casa de cultura Tomasa Varona. También hemos trabajado con organismos; Etecsa -por ejemplo- tiene una agrupación danzaria que dirige el instructor de arte Rudy Burkes, con resultados.

Asimismo, destacan en ese sentido agrupaciones del Minint y la escuela Rita Longa, Burkes’ Flow (Las Tunas), Paso Libre (‘Amancio’), entre otros.
“El MAA defiende sus espacios, entre los que figura el Encuentro Provincial de Danzón, Baile para Dos, Tudanza… Y fortalecemos alianzas con el Instituto de Deportes, Educación Física y Recreación de Cuba (Inder) para hacer eventos en conjunto como Cubaila, Retomando el son y otros”.

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¿ENTONCES?

En una provincia como la nuestra, donde tenemos a nuestro favor que en la escuela profesional de arte (EPA) El Cucalambé se estudia Danza, con la excelencia que caracteriza a ese centro; que aún existen directores artísticos que vivieron y aportaron durante la etapa de esplendor de la manifestación como Raúl Velázquez (Velazquito); que funcionan espacios como talleres de casino y otros géneros en casas de cultura y elencos (infantiles y adultos) que desde el MAA defienden la vertiente, entre otras potencialidades, ha de revisarse con lupa qué estamos haciendo mal y qué más podemos hacer, partiendo de la voluntad política e institucional.

Ante el éxodo, las carencias materiales, los pésimos estados de ciertas sedes, la desmotivación, la carencia de polos turísticos y sitios atractivos en la localidad, debe imponerse la intencionalidad y planificación, el fortalecimiento de las alianzas, un vínculo más estrecho con la Enseñanza Artística, la búsqueda de alternativas, el aliento a la superación y otros derroteros, siempre escuchando a los protagonistas.

El doctor Triguero, avezado en el tema, sugiere “impulsar más la gestión cultural en torno a la danza, la recuperación de programaciones y hacer una valoración de las necesidades más perentorias o elementales para oxigenar agrupaciones y repertorios, intercambiar más a nivel nacional o regional, profundizar en la relación con talentos emergentes y buscar opciones que tengan en cuenta el establecimiento de espacios creativos que permitan la realización, la activación del pensamiento y la retroalimentación con los públicos.

“Pueden revisarse mejor los mecanismos para evaluar artistas aficionados, pero en todo caso no se debe perder de vista la calidad de bailarines y las opciones en las que estos se insertan, pues muchas veces se acompañan de propuestas coreográficas, no del todo felices. En provincias como La Habana, Holguín, Guantánamo y Matanzas, existe un mayor consumo de danza y una preocupación latente por la manifestación desde las instituciones culturales. Aquí se debe lograr un espacio creativo de resonancia, despertar la preocupación de especialistas, actores y agentes institucionales hacia este tópico y promoverla mejor, a través -incluso- del vínculo con otras propuestas culturales.

“En general, pensar la danza integralmente y buscarle derroteros desde las esencias municipales y provinciales. Las instituciones relacionadas con la manifestación deben mirarse por dentro y replantarse su salud en pos de una mejor promoción y atención a esa expresión tan genuina de la cultura cubana”.

El Periódico 26 concuerda totalmente con este estudioso y añade algo doloroso, pero que no debemos olvidar: ya hemos perdido demasiado en esta provincia en materia cultural como para darnos el lujo de seguir perdiendo.... Al final, esto nos afecta a todos; es lo que nos identifica, parte medular de lo que somos como tuneros. Ojalá lleguemos al 29 de abril de 2027 danzando en mejores escenarios.

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