
Santiago de Cuba.- En el antiguo Cuartel Moncada, devenido Ciudad Escolar 26 de Julio, la historia no permanece detenida, está en los espacios donde se escribió una de las páginas esenciales del proceso revolucionario cubano y también en la huella de quien convirtió aquel escenario en el punto de partida de una nueva etapa de lucha.
Leidy López Sola, directora del Museo Histórico 26 de Julio, refirió a la Agencia Cubana de Noticias que la relación entre el Comandante en Jefe Fidel Castro y ese lugar es inseparable, pues fue el líder histórico de la Revolución quien guió la acción del grupo de jóvenes que asaltó la segunda fortaleza militar en importancia del país en tiempos de la dictadura de Fulgencio Batista.
Después del triunfo de la Revolución, el primero de enero de 1959, Fidel mantuvo un estrecho vínculo con el Museo, desde su inauguración regresó en varias ocasiones, especialmente durante las décadas de 1970 y 1980 acompañando a jefes de Estado, dirigentes de movimientos revolucionarios y personalidades internacionales, manifestó.
Para López Sola, aquellos recorridos tenían un significado especial: era como volver a la historia, volver a las raíces, al momento en que comenzó un nuevo período por la liberación de nuestro país.
Entre esas visitas, expresó, sobresale la realizada el 20 de enero de 2003, cuando recorrió el museo junto al periodista Ignacio Ramonet, durante la preparación del libro Cien horas con Fidel.
En esa ocasión, el líder cubano explicó personalmente cada espacio relacionado con los acontecimientos del 26 de Julio de 1953 y otros escenarios vinculados a su trayectoria revolucionaria, señaló.
Qué mejor guía en esta institución que el propio protagonista de aquellos acontecimientos, destacó la directora, al recordar que visitantes de diferentes generaciones pudieron escuchar de la voz del Comandante en Jefe los detalles de una historia que él mismo ayudó a construir.
A más de siete décadas de aquellos sucesos, la figura de Fidel continúa vinculada a cada sala del Museo Histórico 26 de Julio. Su presencia permanece como parte del patrimonio intangible de una entidad que tiene entre sus principales responsabilidades preservar la memoria de una etapa decisiva para Cuba.
La institución tiene un compromiso con la figura de Fidel y con mantener su legado y el de los asaltantes, porque cada espacio está impregnado de esos momentos en que estuvo aquí, de su lucha y de su historia, afirmó López Sola.
En el otrora cuartel, convertido en espacio de memoria, las generaciones actuales y futuras encuentran no solo los testimonios de una acción armada, sino también las marcas de un líder que regresó una y otra vez a uno de los sitios más importantes de la historia Patria.

