
La Habana.- En tiempos de casitas y confesionarios, la española Silvia Pérez Cruz viajó hasta La Habana para dar un concierto gratuito este domingo, cuando Cuba vive una de sus peores crisis: "Creo que es el concierto más importante de toda la gira", aseguró en una entrevista con EFE previa al concierto.
La iglesia renacentista de San Francisco el Nuevo, en La Habana Vieja, resultó el lugar ideal por acústica y condiciones energéticas para la cantante catalana.
Su objetivo era que los habaneros pudieran compartir un rato de música, cantar juntos en coro y escapar de los apagones que pueden llegar a durar más de 20 horas. "Cuando estás en una isla, en un momento así, que venga gente de fuera, hay algo de acto de amor, es como un abrazo", asegura.
"Tengo una relación íntima con esta isla, quiero cuidarla como yo sé, que es cantando", añade.
El concierto se dio dos días después de haber cantado en Los Ángeles en la despedida de Gustavo Dudamel como director musical y artístico de la Filarmónica de Los Ángeles ante 17 mil personas.
La Habana es más que una parada en medio de una gira que empezó en Ciudad de México y que la llevará a República Dominicana, Chile, Argentina y Brasil.
Silvia Pérez Cruz estuvo acompañada por su trío de músicos Bori Alberto (contrabajista), Marta Roma (violonchelista) y Carlos Monfort (violinista). En el concierto interpretó canciones de su último álbum de estudio, Oral_Abisal, otras simbólicas de su discografía y hubo algunas sorpresas.
Su música destaca por su capacidad para abarcar todo tipo de estilos, del flamenco a la canción latinoamericana, pasando por el jazz, la bossa o el fado, y fusionarlos con música más experimental y vanguardista.
La ganadora del Premio Nacional de las Músicas Actuales en 2022 y dos veces Premio Goya anunció este concierto único hace un mes, en julio, en redes sociales, con el mensaje: "Cuba querida, Cuba amada".
En el video promocional canta La tarde, de Sindo Garay, una canción que su padre, Cástor Pérez, le enseñó con 4 años, y de la que grabó una versión en su honor en 2010, cuando falleció.
Precisamente su padre fue la primera fuente del vínculo de Pérez Cruz con la isla, ya que era un experto en música cubana, además de investigador y compositor de habaneras, género musical que desembarcó a mediados del siglo XIX en España y terminó teniendo especial popularidad en Cataluña. "La habanera es de origen cubano, pero aquí no triunfó porque dicen que no se podía bailar", reconoce.

Su padre, cada año, volvía de sus viajes con un pedacito de la isla en forma de recuerdos e historias. Un camino que dejó de ser de palabras para al fin volverse realidad cuando un año antes de morir recorrieron Cuba y dieron un concierto juntos en un teatro.
Después, Pérez Cruz escribió su propia relación con el país, con la que también tiene su historia de amor: "Entiendo porque se enamoró de esta tierra y tengo mis propias historias y mis propias emociones. Es inexplicable Cuba, realmente; siempre sales como removido. Cuanto más vengo, menos la entiendo, y creo que de eso se trata", concluyó.

