
Manama.- El Consejo de Cooperación del Golfo (CCG) instó hoy a reanudar el diálogo entre Estados Unidos e Irán para superar la crisis bilateral y reclamó restablecer la seguridad y la libertad de navegación en el estrecho de Ormuz.
En la resolución final de la 168 sesión de su Consejo Ministerial, celebrada en Manama, capital de Bahréin, los cancilleres del bloque también exigieron que sus Estados miembros participen en cualquier negociación o acuerdo que pueda afectar su seguridad e intereses.
La reunión estuvo presidida por el ministro de Asuntos Exteriores de Bahréin, Abdullatif Al-Zayani, con la asistencia de sus homólogos de los países miembros y del secretario general del organismo.
Los ministros llamaron a "retomar el camino del diálogo y la diplomacia para superar la crisis actual y preservar la seguridad, la estabilidad y la protección de la región y sus habitantes".
Asimismo, respaldaron los esfuerzos de mediación regionales e internacionales encaminados a alcanzar una solución política.
El documento destacó la necesidad de abordar asuntos pendientes relacionados con el programa nuclear iraní, los misiles, los drones y el respaldo de Teherán a grupos aliados, al tiempo que reclamó respeto a la soberanía de los Estados y la no injerencia en sus asuntos internos.
Tal pronunciamiento aflora en medio de la confrontación entre Washington y Teherán, iniciada el 28 de febrero, y del estancamiento de las gestiones diplomáticas debido a las diferencias sobre el programa nuclear iraní, las sanciones estadounidenses y la circulación marítima por el estrecho de Ormuz.
En ese contexto, el canciller iraní, Abbas Araqchi, reiteró la disposición de su país a reabrir esa vía marítima en el plazo de una semana, siempre que Washington acepte las condiciones de Teherán, entre ellas el levantamiento del bloqueo a los puertos iraníes y de las sanciones a sus exportaciones petroleras.
Sobre la navegación, los cancilleres del CCG reclamaron que la situación en Ormuz vuelva a las condiciones existentes antes del 28 de febrero, de conformidad con el Derecho Internacional, la soberanía de los Estados ribereños y los derechos de los países afectados.
También destacaron la importancia de garantizar el tránsito marítimo por los estrechos de Ormuz y Bab el-Mandeb, así como por el mar Rojo, considerados corredores estratégicos para el comercio internacional y el suministro energético.
Los ministros advirtieron contra el cierre de esas rutas, la obstrucción del tráfico, los ataques a buques mercantes y sus tripulaciones, la colocación de minas y la imposición de tasas o restricciones ilegales al paso.
Además, rechazaron que la navegación quede supeditada a autorizaciones previas o a rutas impuestas en contradicción con la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar de 1982 y el Derecho Internacional consuetudinario.
En otro punto, el Consejo condenó los ataques atribuidos al movimiento hutí contra Arabia Saudita, incluidos los dirigidos contra las Dos Mezquitas Sagradas y sus alrededores, aeropuertos civiles e instalaciones vitales, que, según el comunicado, causaron víctimas civiles.
Los cancilleres reafirmaron su plena solidaridad con Riad y respaldaron las medidas adoptadas por el reino para proteger su seguridad, soberanía e intereses.

