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Las Tunas.- Aunque todavía los Leñadores de Las Tunas podrían dirimir algunos partidos de recuperación de la etapa clasificatoria de la 64 Serie Nacional de Béisbol, adelantamos nuestro análisis sobre cómo se comportaron los diferentes aspectos de juego de la cuadrilla. Comenzamos con una ofensiva ubicada entre las más potentes del torneo; así lo demuestran los números compilados por nuestro estadístico, el máster en Ciencias Modesto Castelló Góngora.

Su producción de carreras fue el termómetro final de esta eficiencia. Los Leñadores impulsaron 425 carreras, más de 100 por encima de su cosecha en la 63 Serie, demostrando una capacidad superior para convertir oportunidades en anotaciones. Pero, para entender su verdadero valor, vayamos más allá de los promedios tradicionales y apliquemos herramientas, que evalúan la contribución completa de un bateador.

Una de las más importantes es el Weighted On-Base Average (wOBA), que asigna un valor ponderado a cada evento ofensivo (sencillo, doble, triple, cuadrangular, base por bolas) según su probabilidad real de generar carreras, ofreciendo una medida más precisa del valor creado que el simple promedio de bateo. Estimando este indicador para Las Tunas, obtenemos un wOBA de aproximadamente 327, una cifra que se considera muy buena en cualquier contexto competitivo e indica una ofensiva muy por encima del promedio.

Otra métrica clave es el OPS+, que toma el On-base Plus Slugging (OPS), suma de porcentaje de embasado y el slugging, y lo ajusta al contexto de la liga y el estadio, mostrando cuánto mejor o peor es un bateador o equipo respecto del promedio (donde 100 es exactamente el promedio).

Los Leñadores tuvieron un OPS colectivo de 863, lo que, si asumimos un promedio de liga alrededor de 800, se traduce en un OPS+ estimado de 108. Esto significa que la ofensiva de Las Tunas fue, aproximadamente, un ocho por ciento más productiva que el promedio de su competencia. Complementando esto, el Poder Aislado (ISO), calculado restando el promedio de bateo del slugging, nos da la medida pura del poder extra de un bateador, sin incluir los sencillos. Pues bien, el ISO del equipo fue de 144, lo que se cataloga como sólido y por encima de la media, confirmando una capacidad consistente para ganar bases extra.

El equipo mostró una disciplina colectiva envidiable, recibiendo más bases por bolas (10,93 por ciento de su total de apariciones) de las veces que se poncharon (10,31 por ciento), un indicador clave de control del juego ofensivo. Además, el alto promedio de bateo del equipo (317) estuvo respaldado por un contacto sólido, demostrado por su Batting Average on Balls In Play (Babip), una métrica que mide el promedio de bateo solo en bolas que se ponen en juego. Este, colectivamente, fue de 335, también elevado, lo cual no descarta el factor suerte en las conexiones, pero asimismo muestra que los toleteros verdirrojos son exitosos haciendo contacto con la bola.

Las Tunas se preció de tener una de las ofensivas más potentes y mejor construidas de su competencia. Esta línea de bateo, profunda, poderosa y disciplinada, fue el pilar fundamental que sostuvo al equipo y compensó con creces las deficiencias que señalaremos a su picheo, constituyéndose en la razón principal de sus triunfos durante la fase clasificatoria.

yosvanis alarcon jonron 200 las tunas vs stgo cub semifinal III liga elite juego 4 0016LAS MEJORES HACHAS

En cuanto a los jugadores individuales, varios nombres sobresalieron como los pilares del equipo. Yosvani Alarcón lideró en promedio (373) y fue un motor constante, especialmente en momentos claves, pues en 18 ocasiones concretó el empate o la ventaja para la cuadrilla. Nadie lo superó en ese aspecto dentro del orden al bate verdirrojo.

Valiéndonos de la sabermetría encontramos que Yosvani tuvo, además, la mayor cantidad de carreras impulsadas en contexto (CBI). Esta métrica es mucho más precisa que las impulsadas tradicionales, pues tiene en cuenta el momento concreto en que el bateador trae a sus compañeros o a sí mismo hacia el home. El receptor tunero tuvo un CBI de 61, lo cual indica que sus batazos crearon 61 carreras más de lo que un bateador promedio hubiera hecho en las mismas situaciones en las que él lo hizo.

Yudier Rondón tuvo una temporada excepcional, pues sus 11 jonrones fueron su mejor marca en cualquier fase clasificatoria; además, aportó con su slugging de 548. Yasser Izaguirre también fue clave, con un promedio de 353 y un OPS de mil 49, guarismos que lo colocaron entre los bateadores más completos de la Serie.

DEBUTANTES Y EL RELEVO GENERACIONAL

Una de las grandes incógnitas de la fanaticada y los analistas era cómo los Leñadores llenarían el vacío hacha en mano dejado por Rafael Viñales y Denis Peña. La respuesta llegó de un grupo, que combinó debutantes con otros que pudieron estar en más ocasiones dentro de los cuadriláteros dibujados cerca del plato.

Ese fue el caso de Yassel Izaguirre, cuyo extraordinario OPS de mil 49 fue el más alto del equipo. Pero su verdadero valor se aprecia en su perfil balanceado: un excelente promedio de bateo (353), un poder excepcional (slugging de 570 y un ISO de 217) y, sobre todo, una disciplina envidiable en el home plate. Su tasa de bases por bolas fue de 17,24 por ciento y su baja tasa de ponches (9,96 por ciento) indican un dominio absoluto de la zona de strike. Su wOBA estimada rondaría el 440, un número propio de los bateadores más valiosos de cualquier liga.

henry molina jonron las tunas vs pinar del rio serie 64 beisbol 2025 0021En un rol diferente, pero igualmente crucial, Henry Quintero emergió como el bateador de poder puro del equipo. Líder en cuadrangulares con 14, su valor sabermétrico radica en su increíble eficiencia. Tuvo el segundo mejor CBI del equipo (41), poder que logró manteniendo una de las tasas de ponches más bajas del róster: 6,93 por ciento. Esto significa que no sacrificó contacto por fuerza, una combinación rara y enormemente valiosa. Su bajo porcentaje de boletos sugiere que es un bateador agresivo, pero su capacidad para conectar y conectar duro lo justifica plenamente.

Otros jugadores aportaron valor desde enfoques distintos. Luis Antonio Pérez representó la consistencia y el equilibrio. Con un OPS sólido de 844, buenas tasas de boletos (12,32 por ciento) y ponches (13,79 por ciento), y un poder respetable (ISO de 152), fue un productor confiable en el line up. La contribución del amanciero se expresa en su CBI de 32, indicativo de que no fue solo un bateador con buen promedio (304) y poder decente (seis cuadrangulares), sino que adicionalmente fue un productor eficiente y confiable en situaciones necesarias para la cuadrilla.

Por otro lado, Maykel Yordan Molina personificó al especialista en llegar a la base. Aunque su poder fue limitado (ISO de solo 0,50), su valor ofensivo provino de su extraordinario ojo: lideró al equipo con su tasa de boletos del 17,81 por ciento, lo que se tradujo en un excelente porcentaje de embasado (OBP) de 445. Su Babip fue alto: 394, muy por encima de su promedio que se detuvo en 314.

En conjunto, el cuarteto Quintero-Izaquirre-Pérez-Molina sumó 124 jits y 60 impulsadas, cifras que, aunque no igualan el aporte individual de Viñales o Peña, sí distribuyeron la responsabilidad y profundizaron la alineación, pues evitaron que los lanzadores rivales pudieran concentrar su estrategia en neutralizar a uno o dos bateadores.

DE CARA A LA POSTEMPORADA

La ofensiva será, sin duda, el activo más valioso de Las Tunas en la cercana fase de play off. Un line up que puede castigar errores, producir carreras en cualquier entrada y no depende de un solo hombre, es el tipo de arsenal que decide series cortas. Sin embargo, el béisbol de postemporada exige una frialdad especial en momentos de alta presión: con hombres en base, con dos outs o en innings tardíos.

La prueba de fuego para esta máquina ofensiva será demostrar que su dominio estadístico se traduce en efectividad cuando más importa. Si logran mantener la disciplina, la potencia y la serenidad que mostraron hasta ahora, los Leñadores tendrán un camino allanado hacia las instancias decisivas.

En la próxima entrega de esta serie de análisis desentrañaremos el desempeño de la defensa tunera. ¿Fue el apoyo sólido que necesitaban los lanzadores o un punto débil que lastró al equipo? Ya les contaremos.

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