darien nuñez

  • El lanzador está entre los 30 peloteros que desde este viernes representarán a Cuba en el torneo beisbolero más importante a nivel de selecciones. El natural de Amancio vuelve con experiencia en Grandes Ligas y un recorrido por el circuito caribeño del Caribe. Lo hará en un momento crucial para las aspiraciones del equipo antillano.

Las Tunas.- Cuando la Federación Cubana de Béisbol y Softbol (FCBS) dio a conocer la nómina de 30 peloteros que defenderán desde este 6 de marzo los colores de nuestro país en el VI Clásico Mundial de Béisbol 2026, los tuneros buscamos con la mirada, entre tantos apellidos de renombre internacional, al coterráneo, y allí encontramos al amanciero Darién Núñez.

No es la primera vez que este serpentinero de 32 años enfrenta el desafío de un Clásico. En 2013, casi como un susurro, fue llamado de última hora para sustituir al granmense Leandro Martínez. Aquella vez, su participación fue un parpadeo: una entrada en la que los números fríos registraron una carrera limpia y un boleto. Pero el béisbol, como la vida, ofrece segundas oportunidades, y Darién retorna al equipo nacional convertido en un lanzador completamente distinto. Entre aquel joven de 20 años que asomaba con los Leñadores y el hombre que hoy calienta su brazo en las ligas invernales median 13 años de experiencias, sacrificios y aprendizaje.

El camino hasta este nuevo Clásico no ha sido lineal ni sencillo. Cuando optó por hacer carrera fuera de Cuba, Darién había completado cuatro series nacionales con Las Tunas, más sus actuaciones como refuerzo con Matanzas, Pinar del Río e Isla de la Juventud. Sus números en la pelota cubana, 19 victorias, 28 derrotas, 239 boletos en 308.2 entradas, delataban al diamante en bruto que siempre fue: un muchacho con una recta poderosa, sí, pero también con el control como asignatura pendiente. Quienes lo vieron crecer en las categorías juveniles, en aquellos campeonatos mundiales de Taipei 2009 y Canadá 2010, sabían que el talento estaba ahí.

Pero ese momento tardó en llegar. Primero fue República Dominicana, tres años de espera y trabajo silencioso. Luego, la oportunidad de firmar con los Nacionales de Washington se esfumó por una lesión detectada en los exámenes médicos. Hasta que, en 2018, los Dodgers de Los Ángeles le abrieron la puerta. Darién agarró la oportunidad con ambas manos y no la soltó. En las Ligas Menores construyó un expediente aceptable: 101 juegos, 12 victorias, solo dos derrotas, efectividad de 2.97 y 229 ponches en 148.2 entradas. Números que hablan de un pícher que aprendió a dominar sus demonios, que pulió esa recta que hoy vuelve a tocar las 98 millas por hora.

El 7 de septiembre del 2021, el sueño se cumplió: debutó en las Grandes Ligas con el uniforme de los Dodgers, aunque su presencia en la “Gran Carpa” resultó fugaz: solo seis salidas, con ocho ponches en 7.2 entradas. Empero, y sin que muchos lo notaran fuera de los círculos más atentos del béisbol, hizo historia: se convirtió en el primer cubano en abrir un partido con los Dodgers desde que el equipo se mudó de Brooklyn.

Quien sigue la trayectoria de Darién Núñez sabe que su brazo ha recorrido medio continente. Este invierno vio actividad en la Liga Invernal de Venezuela. Luego vino República Dominicana con los Leones del Escogido; después México, Nicaragua, Puerto Rico. En cada parada ha dejado muestras de su madurez como lanzador. Y es precisamente esa experiencia la que el mánager Germán Mesa necesita en un torneo donde los rivales, Puerto Rico, Canadá, Panamá y Colombia, en la primera ronda, con sede en el estadio Hiram Bithorn de San Juan, llegarán cargados de figuras de las Grandes Ligas.

“Sobre la pelota cubana, me gustaría retirarme jugando con los Leñadores y en Amancio, el pueblo que me vio nacer”, confesó Darién en una conversación que revela el vínculo indisoluble con su tierra. “Para mí fue algo grande haber jugado cuatro años con Las Tunas, aprendí mucho al lado de Yoelkis Cruz y otros muchachos que me apoyaron”. Pero también fue claro: “Aún creo que me queda algo por aportarle a este béisbol en los Estados Unidos”. El Clásico, entonces, se convierte en ese punto de encuentro entre su presente internacional y sus raíces tuneras. El haber dado el “sí” a estar con sus compatriotas dice mucho de él.

La presencia de Darién en esta nómina no es un hecho aislado. Los tuneros hemos aprendido a seguir el Clásico Mundial con un interés adicional desde aquella edición del 2006, cuando Osmany Urrutia, el Señor 400, conectó el primer jit de Cuba en la historia del torneo, un batazo al jardín derecho, ante los envíos de Bruce Chen. Urrutia firmó una actuación memorable: .345 de average, .387 de OBP, .449 de slugging y siete carreras impulsadas en ocho juegos, con un imparable decisivo en la semifinal ante República Dominicana. Con él estaba Joan Carlos Pedroso, un inicialista que repetiría en 2009, sin bien el desempeño del mayor slugger del béisbol tunero siempre quedó por debajo de su talento.

Después vino Yosvani Alarcón en el 2017, y dejó su huella con cuatro indiscutibles en 12 turnos. Y más recientemente, en 2023, Carlos Juan Viera nos regaló una de esas actuaciones que trascienden las estadísticas. El jobabense subió al box en medio de la tormenta que fue la semifinal ante los Estados Unidos y se plantó como un gigante: dominó a Tim Anderson, a Trea Turner, ponchó a Mookie Betts y, en una faena que ya es leyenda, recetó un ponche al mismísimo Mike Trout. Solo la mala suerte, y un monstruo llamado Nolan Arenado, impidieron que su actuación fuera perfecta. Pero los tuneros sabemos lo que Viera hizo esa noche: enfrentarse a los mejores bateadores del mundo y no pestañear.

Viera clasico mundial

Cuba integra el Grupo A del Clásico 2026, con sede en Puerto Rico, junto a los anfitriones, Canadá, Panamá y Colombia. El calendario marca el debut ante Panamá; luego Colombia, el esperado choque contra Puerto Rico el día 9, y el cierre frente a Canadá el 11. Avanzan los dos primeros, y los pronósticos colocan al Archipiélago peleando ese boleto junto a los boricuas. Para lograrlo, el equipo que dirige Germán Mesa necesitará de mucha paciencia para lidiar con las presiones extradeportivas a las que ha estado sometido, y que eventualmente se incrementarán. Sobre el terreno apelará a sus armas:  Yariel Rodríguez, Liván Moinelo, Raidel Martínez, Yoan Moncada, Alfredo Despaigne... Y necesitará, seguro, de que zurdos como Darién aporten su cuota de experiencia y sangre fría.

Después de aquella primera vez en que apenas tuvo oportunidad de mostrar su talento, el muchacho de Amancio regresa al Clásico. Vuelve con 32 años, con el brazo curtido por cientos de entradas en las ligas más exigentes del Caribe y con la experiencia de haber pisado un montículo de Grandes Ligas. Allí, con su experiencia en situaciones límite, puede convertirse en una pieza clave para las aspiraciones cubanas de avanzar a la segunda fase en Miami.

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