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Las Tunas.- Los Leñadores cerraron lo que podríamos considerar la primera mitad de la clasificatoria de la 65 Serie Nacional, con un balance de 17 victorias y ocho derrotas, registro que los afianza en el primer lugar de la zona oriental. El formato actual, que devuelve el sistema por grupos, obligó a los nuestros a medirse en series particulares de ocho partidos con Ciego de Ávila, Camagüey y Sancti Spíritus, integrantes del grupo C.

De acuerdo con las estadísticas del máster en Ciencias Modesto Castelló, el desempeño colectivo de Las Tunas en las tres áreas fundamentales muestra un equipo de poder ofensivo notable, pero con fisuras en el picheo y la defensa que los rivales de la segunda mitad podrían explotar.

Antes del partido de este martes, en el bateo los Leñadores lideran no solo por el promedio clásico, sino por el moderno porcentaje de embasado: han conectado más de tres decenas de jonrones, casi medio centenar de dobles, cuatro triples y rozaban las 200 carreras impulsadas. La comparación con sus contendientes de grupo revela una superioridad clara en cada uno de estos parámetros, confirmando que la cuadrilla verdirroja castigó con poder.

El cuerpo de lanzadores que dirige Rodolfo Correa presentó en este segmento inicial un promedio colectivo de 5,42 y un WHIP de 1,71, cifras que, aunque no son catastróficas, sí lucen por encima de lo deseable. Ante avileños, camagüeyanos y espirituanos quedan en un punto intermedio. La defensa, por su parte, muestra un average de fildeo de 978, 42 dobles plays y seis passed balls. Esto, frente a las novenas mencionadas, no marcan una diferencia sustancial.

En el orden individual, anótese que Yordanis Alarcón sobrepasó la marca de las 30 impulsadas en la temporada ante Sancti Spíritus, un hito que confirma su condición de bateador de poder y contacto. Mientras, en sus últimas dos aperturas, Yosbel Cansino se ha llevado la victoria con una labor digna de enmarcar: apenas cuatro imparables y ninguna carrera permitida en 10 entradas, un rendimiento que es clave para el balance positivo del conjunto.

La curiosidad beisbolera la protagonizó el jardinero central Leonardo Joseph durante un juego frente a los Gallos: impulsó tres carreras, siempre con el mismo corredor, Roberto Baldoquín, y sin batear de jit.

Según el estadístico Benigno Daquinta, algo parecido solo lo había hecho en su momento el granmense Yoenis Céspedes, que bateó de 4-0 frente al equipo Habana e impulsó también tres carreras; y Luis Jova (Villa Clara), que pegó de 5-4 vs. Cienfuegos, entre ellos, dos dobles y un triple, pero no propició anotaciones, en la temporada de 1984. Asimismo, en ese año el inicialista habanero Eduardo Leal se fue de 5-4 sin remolcar a nadie.

Los hermanos tuneros Alarcón volvieron a sacar a “doña Blanca” en el mismo juego, ante Sancti Spíritus. Suman así la ocasión número 13 en que hacen esta “gracia”, desde de que lo consiguieron por primera vez allá por la 55 Serie Nacional frente a Villa Clara, en el “Mella”.

LA SEGUNDA MITAD: RIVALES DE CUIDADO

Los próximos rivales de los Leñadores en la segunda mitad de la clasificatoria, que totalizará 20 juegos ante Granma, Santiago de Cuba, Holguín y Guantánamo, presentan un panorama complejo. Salvo los del Guaso, el resto tiene claras opciones de luchar por una de las cuatro plazas de la zona oriental a la primera ronda de eliminación en postemporada. En la 54 Serie Nacional, Las Tunas perdió el duelo particular con Granma y Holguín, y se los ganó a Guantánamo y Santiago de Cuba.

Granma, con un promedio de bateo colectivo por encima de 300 y un OPS más allá de 900, es el rival más peligroso en el bateo. Su picheo, sin embargo, presenta un PCL superior a seis carreras y un WHIP que se acerca a los dos corredores rivales embasados por entrada, cifras que invitan a la ofensiva verdirroja a aprovechar.

Santiago de Cuba es el elenco más demoledor de la zona, no solo por promedio, sino por el casi medio centenar de cuadrangulares, aunque sus guarismos revelan una combinación de poder ofensivo y fragilidad monticular. Holguín también representa un desafío serio, aunque su picheo luce vulnerable. Guantánamo es el más permeable de todos, lo que podría permitir a los tuneros sumar victorias con solidez.

DE LA TEORÍA A LA PRÁCTICA

Cuando la dirección de los Leñadores presentó la nómina preliminar para la actual campaña, el discurso fue claro: priorizarían la construcción de carreras mediante la velocidad en las bases ante la disminución del factor poder. Los números de la primera mitad, sin embargo, cuentan una historia distinta.

Las Tunas no solo mantiene el poder, sino que lo ha incrementado. Yordanis Alarcón, cuya ausencia inicial en el róster preocupó, ya sobrepasa las 30 impulsadas y Henry Quintero aportó fuerza con el madero. Pero la prometida velocidad en las bases, en cambio, no ha sido factor determinante: solo cinco robos en 15 intentos, cifra discreta que no refleja la apuesta por el corrido agresivo.

En el picheo, la dirección confiaba en el relevo de lujo con Alberto Pablo Civil, Rodolfo Díaz y Keniel Ferraz, y en la conversión de Andier Reyes y Anier (Matsusaka) Pérez en abridores. Los números muestran una relación negativa de ponches y boletos (81/94), en evidencia de que el control sigue siendo una asignatura pendiente.

Yosbel Cansino, señalado como un serpentinero de repertorio amplio y capaz de sacar outs, ha cumplido con creces en sus últimas dos aperturas: cuatro imparables y ninguna carrera en 10 entradas. Eliánder Bravo, la única figura de recorrido entre los abridores, no aparece entre los lanzadores más destacados de la primera mitad, lo que confirma las interrogantes que la propia dirección había planteado.

La juventud y la polivalencia de jugadores como Yasser Izaguirre, Maykel Yordan Molina y Danny Luaces han aportado frescura, pero no han sido el eje del rendimiento colectivo.

Lo vivido hasta ahora deja una conclusión clara: Las Tunas ha ganado con el bateo, no con la velocidad ni con el picheo. La dirección apostó por un equipo constructor de carreras y se encontró con uno de poder que, además, ha sabido empatar series particulares y luego imponerse 3-1 en los desafíos de vuelta. El reto para las jornadas venideras será mantener el ritmo ofensivo ante rivales más exigentes y, sobre todo, mejorar el control de los lanzamientos y la solidez defensiva, para que el proyecto de velocidad y relevo se acerque a lo prometido.

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