
Las Tunas.- "Mírense por dentro y sientan el dolor ajeno... Cuando lo hagan, serán mejores profesionales y seres humanos". Esa frase no es un discurso. Es lo que Omelio Fontaine Machado repite a sus residentes cada día en la clínica estomatológica 3 de Octubre, y es también la que resume sus 33 años de experiencia, detrás del instrumental verde.
Su jornada empieza antes de las 8:00 de la mañana. Organiza la consulta con los residentes, esos que considera su mano derecha. Luego vienen las actividades educativas en el salón de espera, la motivación a los pacientes, la atención personalizada. Al terminar, cerca de las 4:00 y tanto de la tarde, sobre sus espaldas se aligeran los días de seminario, de salón, de docencia.
Y cuando llega a su casa, la jornada no termina: revisa artículos, conforma publicaciones, cumple con su responsabilidad como editor de la revista de la Universidad de Ciencias Médicas de Las Tunas.

"La verdad es que prácticamente paso más tiempo aquí en la clínica que en la casa", admite con naturalidad.
A propósito del Día de la Odontología Latinoamericana, Omelio Fontaine Machado recibió la Medalla Manuel (Piti) Fajardo por sus 25 años de trabajo. En diálogo con 26, asegura que solo ha cumplido con el compromiso que lo mueve desde la profesión más hermosa del mundo.
"No me lo esperaba. Me agarraron de sorpresa porque me dijeron que llenara la planilla, pero no me lo esperaba. Para mí es más que una satisfacción, es un reto, porque a partir de ahora debo salir y ser cada día mejor", confesó con la sencillez de quien no busca honores.
UNA VOCACIÓN QUE NACIÓ TEMPRANO
Egresado en 1992, Omelio comenzó a trabajar en el hospital 14 de Junio, en el municipio de Jobabo, donde ocupó cargos de dirección y fue jefe de departamento durante 10 años consecutivos. De ahí partió hacia Holguín para formarse como especialista, y más tarde cumplió misión internacionalista en Venezuela, donde continuó superándose: maestría, especialidad de segundo grado, y ya de regreso a Cuba, el doctorado en Ciencias Médicas de la Salud, que culminó en 2024.
"La Peridontología es la especialidad la que siempre me ha gustado y he tratado de salir adelante, esforzándome mucho", dice. Y confiesa el secreto de su constancia: "He tenido el privilegio de tener algunos profesores que han sido ejemplos durante toda mi formación, y a raíz de eso he intentado seguir sus pasos".
Para Omelio, no es una especialidad cualquiera. "Se dice que los periodontólogos somos los clínicos de la Estomatología, porque tenemos que ver desde el punto de vista clínico, desde el punto de vista radiográfico, sobre todo, los factores de riesgo que tiene cada enfermedad".
Pero lo que más le apasiona es el cambio que puede provocar en una persona. "Pacientes que llegan con una cara de angustia me atrapan enseguida, de ahí que nos toca poner sensibilidad en cada jornada porque sabemos que un paciente con una enfermedad periodontal viene con complejos, con la autoestima baja, pero nosotros podemos cambiar eso".
Aunque disfruta la asistencia, la docencia ocupa un lugar especial en su corazón. "No me gusta enseñar a los estudiantes para un examen, me gusta enseñarlos para la vida, que sepan enfrentarse a un paciente y le busquen la solución adecuada".
Ese humanismo lo llevó a liderar la categorización de excelencia de la especialidad de Periodontología, la primera en alcanzar ese mérito en la Estomatología tunera. Hoy sueña con que otras especialidades sigan el mismo camino.
LOS DESAFÍOS DE ESTOS TIEMPOS
Omelio no evade las dificultades. Sabe que la escasez de recursos golpea su especialidad, pero busca alternativas. "Estamos asumiendo la resolutividad de los problemas en este momento con la utilización de la Medicina Natural y Tradicional, que es muy efectiva para el alivio, la recuperación y la rehabilitación de los pacientes".
Y añade una verdad que lo define: "La Estomatología no es un lujo. Aquí en Cuba es una especialidad normal como cualquier otra. Lo que tenemos que tratar es de que la población se vaya satisfecha con nuestro servicio".
Para Omelio Fontaine, la realización profesional tiene un rostro concreto. "La mayor satisfacción que tiene un profesional de la Estomatología es cuando realizamos un tratamiento curativo y la rehabilitación de un paciente, devolverle una sonrisa, que su rostro cambie, que se sienta motivado, que se sienta con deseos de vivir".
Son 33 años de entrega. Más de tres décadas levantándose temprano, organizando consultas, formando residentes, publicando investigaciones.
En tiempos donde faltan recursos, sobran desafíos y las exigencias de la Medicina dejan un rastro tangible, hombres como Omelio Fontaine recuerdan por qué vale la pena. Su medalla no premia solo 25 años, para suerte de los tuneros, celebra una vida entera, dedicada a devolver sonrisas.

