
Las Tunas.- La Plaza de la Revolución Vicente García González fue cuna, desde bien temprano, del desfile tunero por el Día Internacional de los Trabajadores, una cita que entremezcla el compromiso con la Patria y una suerte de celebración, que históricamente ha sido asumida como la fiesta del proletariado.
Pero este Primero de Mayo llega con una connotación diferente. Un contexto económico complejo, a lo interno, y un panorama internacional más incierto aún convocan al pueblo a defender su soberanía, a ponerle voz y presencia a esta cita, que es también de reafirmación histórica.

Y la respuesta llegó de todas partes, multiplicada… El sector de la Salud abrió el desfile con más de 500 estructuras sindicales de las instituciones sanitarias. Llegaron con niños en brazos y sobre los hombros, con abuelitos a la zaga, con ese respaldo familiar imprescindible para garantizar la vida a cualquier costo.
Wendy, de este sindicato, nos dijo en medio del bullicio popular que este es uno de los sectores más golpeados por el bloqueo. "Pero aun así damos el sí este Primero de Mayo por la Revolución. Al pueblo tunero -y de Cuba- le podemos asegurar que no por estar bloqueados vamos a dejar de prestar nuestros servicios, y de dar la mejor atención a los pacientes".

Este año también hubo palomas, globos y burbujas tornasoles. El equipo de pelota, orgullo tunero, estuvo erguido en primera fila, como recordatorio de la fortaleza y la valía de los más jóvenes, de la conducción oportuna de los veteranos, del valor del esfuerzo.

Trabajadores de todos los sectores, eléctricos, bancarios, informáticos, educadores… llegaron hasta la Plaza para respaldar, desde sus frentes de acción, la soberanía cubana, la no injerencia, el derecho a poder prosperar sin un bloqueo asfixiante, que hoy limita considerablemente la vida económica y social del país.
Ángel asegura que es una tradición que el Primero de Mayo en Cuba la masa trabajadora se reúna para dar el sí por las conquistas de Cuba, por las que hay que luchar. "Un ejemplo lo tuvimos hoy en el desfile: la plaza está llena; esa es la mejor respuesta".
Camila representa al sindicato de la Cultura y afirma que "el desfile es el momento para compartir culturalmente, representar al movimiento sindical cubano y celebrar los privilegios de los que disfrutamos. En Cuba, salimos a ratificar que la Patria se defiende".

Las calles repletas mandaron un mensaje claro, pero a la par fue una jornada de alegría, de niños vestidos de payasos, de atletas en miniaturas y artistas en formación; fue una mañana desde la cubanía del proyecto sociocultural Raíces de San José, de mucho talento artístico.

Las instantáneas muestran gentes de pueblo, de todas las edades, algunos apoyándose en bastones por la dureza de los tiempos y los años, hijos con sus “viejos” del brazo… El desfile fue sinónimo de presencia, de resistencia, de esa esperanza tan criolla de que vendrán tiempos mejores.












