Por las atenciones recibidas, las plantas muestran un buen desarrollo vegetativo.Por las atenciones recibidas, las plantas muestran un buen desarrollo vegetativo. Fotos: Yenima Díaz

Las Tunas.- Sembrar y cosechar los frijoles que demandan los habitantes de Las Tunas es un empeño mayúsculo pero posible, según han reiterado los principales especialistas en la actividad. Y si alguien todavía duda, habrá de mirarse en el espejo de Enerio Hernández Ojeda, uno de los mejores usufructuarios del territorio.

Hace pocas jornadas comenzó a recoger sus frutos en 70 hectáreas y, sin proponérselo, se convirtió en el tunero con más áreas destinadas a ese renglón, lo que beneficia a la población y a la economía del país al sustituir costosas importaciones.

El avezado agricultor asegura que lo primordial es dedicarle mucho tiempo a la finca para sortear las dificultades con los fertilizantes y, especialmente, con el suministro de electricidad para el riego de los cultivos, que incluyen col, tomate, ají, maíz, yuca y plátano.

"Para fertilizar las tierras usamos productos orgánicos como el humus de lombriz. Y para regar los sembrados esperamos que llegue la corriente; a la hora que sea, arrancamos las cuatro máquinas y a trabajar, sin perder ni un minuto.

"Lo otro es que estoy rodeado de buenos obreros que están enamorados de su trabajo. Además, tengo una ventaja, produzco mis propias simientes, excepto un poco que me vendió la Empresa de Semillas. La Empresa Agroindustrial de Granos me garantizó el petróleo y compré los otros insumos en las mipyme".

Todavía es pronto para hablar de resultados y eficiencia. Pero, a juicio de esta reportera, siempre será un éxito porque en su mayoría se destinará a la canasta familiar normada y el productor y los especialistas prevén que los rendimientos oscilarán entre 1,5 y dos toneladas por hectárea, teniendo en cuenta el buen desarrollo de las plantaciones.

EL CAUPÍ SE MULTIPLICA EN LOS CAMPOS

El frijol fasciolo o común se lleva las palmas entre los tuneros cuando de sabores se trata. Y más de uno andará saboreándose pues en la pasada campaña de frío se plantaron 866 hectáreas. Sin embargo, tienen en el Megalurothrips usitatus (trip del frijol) a un verdugo que no ataca al caupí.

Sembrar ese grano es una tradición en Las Tunas, donde existen buenas experiencias en su cultivo. Incluso, hace unos años en este territorio se obtenía la semilla que demandaban varias provincias cubanas.

Para el actual período de siembra de primavera se pronosticaron 1 045 hectáreas en todos los municipios, según Luis Oro Torres, jefe del Departamento de Cultivos Varios en la delegación del Ministerio de la Agricultura.

"La campaña todavía es joven y es una meta lograble. Además, ese frijol se adapta bien a los empobrecidos suelos del territorio y es un cultivo que solo requiere 90 días para su cosecha.

"Ahora mismo hay plantaciones en fincas de los ocho municipios, fundamentalmente en Jesús Menéndez, Puerto Padre y Jobabo.

«Mantener limpios los cultivos, beneficiar el suelo, nutrir las plantas y combatir las plagas con alternativas naturales son algunas de las acciones que realizan quienes plantan caupí en la primavera", puntualizó.

La vista se pierde en la inmensidad de los sembrados de frijol.

 APOYO A LOS PRODUCTORES, NECESIDAD Y DEBER

La provincia tiene cultura en los dos tipos de frijol, según valora Omar Yoel Pérez López, director de la Empresa Agroindustrial de Granos, quien considera que "se puede buscar el de la canasta familiar normada y poner una cantidad en los mercados".

Para el directivo, lo más importante es establecer las negociaciones, demandas y prioridades con los productores y las cooperativas para garantizar sostenibilidad a esa aspiración, que redunda en soberanía alimentaria de las comunidades y los municipios.

"Este año logramos ponerle combustible a 120 hectáreas de frijol, en Puerto Padre y en Jobabo, y eso nos va a dar unas cien toneladas que podemos acopiar para los diferentes destinos. Pero hay mucho más sembrado.

"Para aprovechar mejor las potencialidades, tenemos que unirnos todos. Hoy la compra de combustible para atender la cosecha y el resto de las producciones que nos faltan en el año tiene que hacerse con ayuda a los campesinos, de modo que puedan terminar el ciclo del cultivo e incorporarse a la nueva campaña.

"Yo creo que la base de todo lo que queremos hacer es el productor y no lo podemos dejar solo. Siempre será decisivo el acompañamiento de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, la delegación del Minag y el Gobierno local", concluyó.

La Universidad de Las Tunas, con sus ferias de diversidad en diferentes fincas, también contribuye al noble propósito de que en el territorio los frijoles vayan del surco a la mesa con más frecuencia y menor precio. (Granma)

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