
A propósito del Día Mundial del Medio Ambiente, Acinox Las Tunas se consolida como una industria capaz de reutilizar sus desechos, demostrando su capacidad para cuidar el ecosistema
Las Tunas.- Si miramos el desarrollo industrial de la provincia, la Empresa de Aceros Inoxidables (Acinox Las Tunas) se alza como una de las mayores en el territorio. Sin embargo, como gran parte de la industria cubana, hoy sus rutinas se ven detenidas. El complejo escenario económico que atraviesa el país ha disminuido sus mayores producciones de acero, pero no ha apagado su ingenio.
Lejos de paralizarse, esta industria busca alternativas para no detenerse del todo, y una de sus apuestas más sólidas está en la escoria, un desecho que antes se acumulaba y hoy se investiga para darle una vida útil.
"El proyecto territorial consiste en la utilización de las escorias, tanto negras como blancas, que se hacen en el proceso de producción de acero, emplearlas ahora como material de construcción, ya sea como árido o material conglomerado. Es decir, un cemento, solo o mezclado con otro aditamento; puede ser, caolín, yeso, cal y otros", explicó el jefe del proyecto, Lionilio Reynerio Alarcón Pérez.
Aunque la fabricación de acero hoy es menor, el acopio de escoria generado permite continuar con las investigaciones y aplicaciones. "No propiamente como extensor del cemento, sino que también puede usarse totalmente sola. Pero hay que tener cuidado, si se emplea con granulometría grande, por encima de 5 milímetros, la cal libre que contiene absorbe humedad, explota las paredes y levanta los pisos. En cambio, si se cierne por debajo de 1 milímetro, ese problema desaparece", explica el especialista.
UNA INDUSTRIA QUE NO SE DETIENE
Ser una de las industrias más grandes de la provincia implica también una responsabilidad ambiental y social mayor. Victoria Serrano Pérez, anirista de Acinox Las Tunas y miembro activa del proyecto, explica cómo enfrentan el presente.
"Aunque hoy nuestras producciones estén limitadas por el contexto del país, buscamos alternativas para no detenernos del todo. Este proyecto es parte de la materialización de la estrategia de economía circular de la empresa. Estamos evaluando el impacto ambiental, acumulación en superficies, contaminación de aguas y suelos".
La empresa cuenta con un plan de manejo aprobado. "Cada residuo tiene su gestión, desde la ubicación hasta su destino final. Y no solo dentro de la empresa, se han realizado pruebas para usar esta escoria como extensor en cemento tradicional, incluso en colaboración con otras industrias como Cubatabaco o para canteros en la agricultura", añade Serrano Pérez.
Lo que distingue a este proyecto de intentos empíricos anteriores es la alianza estratégica con la ciencia. La Universidad de Las Tunas se convirtió en él como socia activa.
Ángel Eduardo Espinosa Borges, investigador de la Unidad de Desarrollo e Innovación de la casa de altos estudios, ratifica que "mediante la colaboración entre la Universidad y Acinox Las Tunas, participamos como investigadores para el aprovechamiento de las escorias y lograr su valorización. Nos dedicamos a la caracterización química y mineralógica de estos materiales para evaluarlos como cementicios suplementarios".
Para la industria tunera, este vínculo es una necesidad estratégica. "Existen convenios de colaboración que viabilizan las relaciones entre ambos factores y enriquecen el trabajo de las dos instituciones. Permite la participación de investigadores dentro de los proyectos de la empresa y el acceso a sus tecnologías y experiencias".
En un contexto de recursos escasos, tener a la Universidad como aliada permite hacer más con menos, no se necesita producir acero para producir ciencia, conocimiento y soluciones constructivas.
Serrano Pérez lo resume con claridad: "Como parte de nuestros sistemas integrados de gestión, certificados internacionalmente, brindamos el estudio de las posibilidades de todo producto nuevo que va a salir de la empresa. Desde el diseño se evitan impactos ambientales".
Esto incluye protocolos específicos para el manejo de la escoria, con especificaciones tecnológicas según el destino final. Así, el proyecto no solo reutiliza un desecho, sino que evita que este se convierta en un pasivo ambiental.
Con la participación en este proyecto, la industria del acero en el territorio demuestra que no se necesita estar a plena producción para aportar al desarrollo sostenible.

