
Las Tunas.- Todo comenzó con un pequeño calambre en una de sus muelas superiores. Cada cepillado se tornaba un suplicio, en algún momento venía un escalofrío acompañado de un dolor extraño. Rozó con su lengua la zona y notó un orificio importante.
La noticia asustó un poco. Un empaste se había caído y ni siquiera lo notó, pero restos de alimentos se fueron acumulando allí y la situación se agravó. Lo que al principio era una pequeña caries se convirtió en un problema mayor que terminó en la extracción de la muela.
***
Entre las afecciones estomatológicas más comunes está la caries dental, la cual, aunque muchas veces comienza silenciosa y asintomática, constituye una amenaza latente para la salud bucal. A su vez, puede conducir a otras enfermedades que, si no se atienden, podrían derivar, incluso, en la pérdida de los dientes.
Para conocer más sobre el tema, nuestro Periódico se dirigió a la clínica dental del policlínico Guillermo Tejas Silva, en esta ciudad. Allí su directora, la licenciada en Atención Estomatológica, máster en Ciencias y diplomada en Geriatría Nidia Nela Pérez Reyes, conversó con 26 sobre el peligro que representa este padecimiento y la necesidad de tratarlo temprano.
“La caries dental es una enfermedad infectocontagiosa que ataca al diente y es producida por restos de alimentos acumulados; a lo que también contribuye un cepillado incorrecto. Para que se forme deben estar presentes cuatro factores: el tiempo, el huésped, el hospedero y el diente susceptible. En conjunto forman el Streptococcus mutans, bacteria que ocasiona la caries. Con la ayuda del espejo bucal y el explorador, el estomatólogo es capaz de detectarla”, explica.
Para entender mejor las consecuencias de esta afección, es necesario conocer la estructura del diente. Al respecto, la especialista detalla sus partes y las enfermedades que vienen como resultado de la caries.
“El diente tiene cuatro tejidos: esmalte, dentina, cemento radicular y pulpa. Cuando la caries consume el diente, ataca a la pulpa, o sea, el nervio. Esto causa una pulpitis, que es muy dolorosa, y ya esa muela ‘quiere morir’. A veces solo consumió una parte, pero bajó a dentina, y cuando la pulpa se inflama aparecen dolores terribles. En ese caso la muela no tiene salvación y hay que sacarla.
“Al no haber un cepillado correcto se enferman el diente, el hueso, la raíz y la encía, porque nada va separado. Muchos vienen y dicen: ‘No tengo caries, pero mira como sangro’; ahí hay una gingivitis, una enfermedad de las encías. Eso demuestra que la persona no se cepilla bien.
“La caries dental da lugar a gingivitis, pero cepillarse inadecuadamente está entre sus causas. Este mal inflama las encías, causa dolor, halitosis, movilidad en los dientes... Si no se diagnostica en primer estadio, pasa al segundo, que es la periodontitis, la cual trae aparejada la pérdida de la dentición. Y hay que llevar la encía a pasos quirúrgicos para retirarla. Pero, al final, todo viene a raíz de una higiene bucal con deudas”.
Según Pérez Reyes, no siempre sabemos si tenemos caries o no, pues algunas, al inicio, no se sienten ni las vemos. Sin embargo, otras se descubren cuando ya está destruida una parte del molar o del diente. Justo en ese minuto aparecen escalofríos por cambios térmicos. Es común sentirlos al tomar agua fría, consumir alimentos calientes y comidas con picantes o muy condimentadas. Alega, además, que puede surgir un dolor intenso de momento, inflamarse y crearse un absceso, producto del avance de la lesión.
“Otras solo se detectan mediante la exploración por el especialista. Por eso es tan importante asistir a la clínica cada seis meses, aunque la persona esté asintomática. Si no se diagnostica a tiempo la caries va consumiendo el diente y nos damos cuenta porque sentimos el hueco.
“Cuando la caries se quiere formar, pero aún no lo es, se insiste en el cepillado impecable para retenerla. De lo contrario habría que abrirla y eso quitaría tejido sano. Si ya está presente, hay que restaurar para que no progrese la lesión y no destruya la muela”.
Nidia Nela menciona que lo peor es que la caries no se queda en esa muela, sino que avanza hacia las que tiene al lado. De igual manera, advierte que, al tratarse de una enfermedad infectocontagiosa, alguien con caries puede transmitirla a su pareja y viceversa.

FACTORES DE RIESGO
Independientemente del cepillado con calidad, clave para prevenir la caries, algunas personas presentan condiciones de salud y factores de riesgo que las predisponen al riesgo de contraerla. Hábitos como fumar y consumir bebidas alcohólicas son nocivos para la salud bucal.
“Quienes fuman, mascan tabaco y consumen bebidas alcohólicas van a padecer no solo de caries, sino también de las encías, comenzando por la gingivitis -enfatiza Pérez Reyes. Lamentablemente, los pacientes diabéticos, hemofílicos y cardiópatas están en riesgo de contraer caries. Los medicamentos que toman debilitan el esmalte del diente; por tanto, deben esmerarse en el cepillado y cuidar su alimentación”.
Asimismo, la licenciada recuerda que el cuerpo humano no tiene todos los nutrientes que necesita y debe incorporarlos a través de la dieta. “El diente, por ejemplo, requiere calcio. Por eso, siempre que se pueda, hay que tratar de consumir viandas, ensaladas, jugos, cárnicos…”.

CARIES Y EMBARAZO, INSISTENCIA NECESARIA
El embarazo precisa de mucha responsabilidad. La salud bucal es uno de los cuidados más importantes y de esta depende, en gran medida, el bienestar del bebé. Desde el momento de la captación, se le orienta a la gestante la revisión estomatológica. En la consulta de Salud Bucal, las futuras madres pueden conocer cómo mantener una correcta higiene en sus dientes y prevenir la caries.
“Debemos aclarar que durante esa etapa todos los nutrientes del cuerpo de la madre se transmiten a su hijo, lo que significa que la cavidad bucal está expuesta. El calcio viene de los huesos, y el bebé, al nutrirse de su progenitora, absorbe también el calcio. O sea, la gestante está indefensa.
“Por eso insistimos en la revisión y que asistan a la consulta de Salud Bucal. Es imprescindible descartar que no tengan caries, saber si necesitan una limpieza, extracción…, y hacerlo todo en los primeros días. Si cuando entre al salón de parto no se restauró o extrajo esa muela dañada, por los microorganismos del ambiente puede complicarse y afectar al niño”, remarca.
Es cierto que, en dicha fase, la mayoría de las gestantes está vulnerable, con náuseas y el cepillado causa asco, pero la realidad demuestra que este no es negociable; hay que hacerlo. La alimentación es otro aspecto que no puede descuidarse y juega un gran rol en el desarrollo de la dentición del bebé.
“Comer saludable en el embarazo es importante no solo para que el bebé nazca fuerte, sino para que sus dientes vengan en el tiempo correspondiente, sin anomalías o desarmonías dentarias, que no haya oligodoncia (falta del diente que no se formó y no se formará jamás).
“Hay niños a los que nunca les creció determinado diente porque el folículo no se formó. En eso incide la alimentación de la madre, su higiene bucal, así como otros factores como diabetes, cardiopatías...”, refiere.
CEPILLADO: ABC DE LA PREVENCIÓN
La salud dental parte de la responsabilidad personal. El cepillado adecuado es la primera arma para evitar la aparición de caries. No obstante, si no se conocen los pasos precisos, estos huéspedes indeseables vendrán acompañados de sus consecuencias. Al respecto, Pérez Reyes aconseja cómo hacerlo.
“El cepillado es cuatro veces al día: después de desayunar, de almorzar, de comer y antes de acostarse. Debe hacerse de la encía al diente, en forma de barrido y de siete a 10 veces en el mismo lugar. Siempre en orden, al terminar en una zona se pasa a otra. De lo contrario se estaría esparciendo el Streptococcus mutans de un lugar a otro, pero no se elimina.
“En las clínicas estomatológicas se cuenta con la consulta de Salud Bucal, donde se le enseña al paciente cómo cepillarse correctamente. Hay quienes alegan que lo hacen varias veces al día, pero lo ejecutan mal. Y así se daña el esmalte y ya ese diente está susceptible”.
La lengua, mientras, necesita un cuidado especial y su limpieza no puede pasarse por alto. No obstante, sus características propias exigen un tratamiento distinto. “Solo se cepilla una vez al día para no perjudicar las papilas gustativas. Si estas se cepillan excesivamente se agrietan y eso acarrea trastornos digestivos, como gastritis; además de dolor en la rodilla, cefalea. Incluso, se puede perder el sentido del gusto e instalarse una lesión premaligna”.
La alimentación también incide en la salud bucal. Hay ciertos alimentos que, aunque atractivos, no deben consumirse en exceso. Tal es el caso de los dulces, pues todos, según refiere la entrevistada, “son agresivos para los dientes”. No siempre se cuenta con otras opciones de merienda, pero, en la medida de lo posible, solo deben consumirse en horario de postres.
No se trata de dejar de merendar si estamos fuera de casa o andar siempre por la calle con un cepillo dental. Por eso, Pérez Reyes recomienda traer un pomito de agua no solo para hidratarnos, sino para enjuagarnos la boca y retirar un poco esos restos, los cuales empiezan a actuar en el tiempo que tardamos en llegar al hogar.
Respecto a los condimentos -muy demandados-, explica que “no deben usarse en demasía; tampoco el picante. Hay quien gusta de echarle bastante limón a la comida y no es recomendable porque daña el esmalte de los dientes”.
No es cuestión de privarse de disfrutar la comida, sino de entender la necesidad de cuidar la salud bucal. La caries es prevenible. Todo parte de una adecuada higiene y un cepillado correcto; ahí está la clave para evitar su aparición. Una boca sana ayuda a que los otros órganos se mantengan sanos; porque, como advierte la especialista, “la salud entra por la boca”.

