
Es una de esas periodistas entregadas de nuestro territorio. Ha sido reconocida por la Dirección Provincial de Educación y obtenido lauros en numerosos certámenes. Hoy nos acercamos a sus vivencias
Las Tunas.- Su historia está marcada por el amor al Periodismo, el sacrificio y la pasión por contar historias. Yelenis Fernández García es una de las profesionales que llevan consigo la sensibilidad humana y que, desde el telecentro TunasVisión, se ha convertido en un referente de ética y cercanía con el pueblo tunero.
Natural del municipio de Colombia, lleva más de dos décadas ejerciendo un oficio que descubrió en la niñez, cuando devoraba cuanto libro caía en sus manos y se miraba al espejo imaginándose frente a un micrófono.
“De niña siempre amé el Periodismo. Era una lectora voraz, todo lo que me caía a la mano lo leía, y eso me ayudó a tener una cultura general integral que era adecuada para trabajar en un medio de prensa”, recuerda Yelenis.
Creció en una casa alejada del centro de Colombia, rodeada de naturaleza y sin hermanos, pero con la acertada guía que le inculcaron sus padres, ambos profesionales de la Educación. “Ellos siempre me inculcaron que el estudio era lo más importante. Llegaba de la escuela y, sin que ellos me dijeran nada, hacía mis tareas y deberes”.
Además del estudio, el trabajo en la tierra la acompañó desde pequeña. “Ayudaba a papá y mamá en mi tiempo libre: sembrábamos, cosechábamos, criábamos animales... Ellos me enseñaron que el sacrificio era importante, que lo que obtengas con tus manos, los frutos, es también lo más gratificante que un ser humano puede tener”.
El acceso al Periodismo no fue un camino llano. Una “caída” en la asignatura de Matemáticas la alejó del Preuniversitario Vocacional, por lo que cursó el “pre” en “Colombia”, institución que dirigía su padre. Allí se preparó con disciplina, consciente de que las plazas para la carrera eran mínimas. Incluso, llegó a considerar otras opciones, como Psicología o Historia del Arte, ante el temor de quedarse sin carrera universitaria.
Finalmente, su esfuerzo dio frutos y logró entrar en la Universidad de Oriente, donde cursó los cinco años de Licenciatura en Periodismo. “Fueron años largos en Santiago de Cuba, pero los disfruté de maravilla”, comenta.
Ya graduada, sus primeros pasos profesionales fueron en la emisora provincial Radio Victoria. Aunque en un principio la destinaban a Manatí, logró quedarse en la capital. Allí encontró colegas que marcaron su formación. “Tuve tutores excepcionales, como Luis Manuel Quesada Quindelán, que, aunque me dio mucho temor al principio, con él aprendí muchas cosas”.
Después Yenima. “Me enseñó todo, yo diría que hasta las últimas artimañas que puede tener un periodista: cómo es la organización, el trabajo con la fuente, cómo lograr resumir un tema en varios géneros periodísticos”. Sobre esa etapa, sentencia: “La Radio fue mi escuela”.
Posteriormente cursó una maestría en Desarrollo Cultural Comunitario en la Universidad de Las Tunas, lo que le abrió las puertas al trabajo comunitario y al sector educacional, que aún hoy es uno de sus ejes temáticos. Su llegada a la Televisión se produjo por invitación de Julio Gómez Moliné, cuando había plazas disponibles en TunasVisión.
“En ese momento, mi temor como mujer, como profesional recién graduada, porque solamente tenía un año y tanto, era enfrentar un nuevo medio, que es imagen, que no solamente es voz, como hasta ese momento había sido la Radio”, confiesa. Pero el apoyo del colectivo y el prestigio del telecentro la impulsaron a asumir el reto.
“Para mí, lo más importante es que las personas en la calle me reconozcan, me digan: ‘Periodista, mire este tema, ¿por qué no trata este otro?’. Que las personas no te miren como alguien superior, sino como alguien cercano, que pueda ayudarle a resolver una problemática”.
La docencia es otra de sus pasiones. “Desde pequeña me gustó mucho. Mi mamá es profesora de Español-Literatura, mi papá de Geografía, y siempre uno imita a sus padres”, explica. Desde los primeros cursos de Formación de Trabajadores Sociales en la Universidad de Oriente hasta su actual vínculo con el Departamento de Comunicación Institucional de la Universidad de Las Tunas, ha compartido sus conocimientos con las nuevas generaciones, combinando el Periodismo con la enseñanza.
En el plano personal, tiene definida cuál es su principal inspiración. “La familia es lo más importante, es el pilar esencial que sostiene mi camino como mujer y como madre”, asegura.
Su esposo, ingeniero mecánico, a quien conoció en Santiago de Cuba, ha sido su apoyo durante más de 20 años. Juntos tienen dos hijos, Rodrigo y Sofía. Sus padres, aunque residen en “Colombia”, siguen pendientes de cada paso de su vida. “Mi mamá se sigue preocupando por mi imagen, mi lenguaje, la ropa que uso… Mis padres, aunque están un poquito lejos, siempre están pensando en mí.
“El Periodismo es hoy la principal arma que tiene todo país, comunidad y pueblo para defenderse. La información es la base de todo”.
En un mundo marcado por la desinformación y los conflictos, aboga por un Periodismo preparado, con un lenguaje claro y accesible, y con la capacidad de ponerse en el lugar tanto de la fuente como del público.
“Tenemos que saber quién es el sujeto, el verbo y el predicado, y a partir de ahí hacer una narración, una construcción del texto informativo de la manera más real”, concluye.
Yelenis Fernández García es, sin dudas, una periodista que lleva el pulso de la vida mediante la comunicación, fiel a sus principios y a una labor que va en ascenso.

