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Las Tunas.- El fisiculturismo es el arte de esculpir el propio cuerpo con paciencia y disciplina. Es aprender a levantarse cada día, aun cuando los músculos duelen. Para Neoclides Fernández Ramírez, ese mundo fue un refugio, un sueño y una forma de demostrarse a sí mismo que los límites se pueden desafiar, incluso cuando la vida pone pruebas en el camino.

"Siempre veía a mi hermano mayor haciendo todo tipo de entrenamiento con barras. Recuerdo que un día me acerqué a él y me cayó algo encima, a pesar de la mala experiencia me seguía dando curiosidad", cuenta Neo, como le llaman.

fisiculturismo las tunas 3En su barrio había una casa con un gimnasio casero. Siendo pequeño se escapaba hacia allá para mirar cómo entrenaban las personas. Él era apenas un niño de unos 10 años, muy delgado y, aunque le daba un poco de pena, en su mente añoraba entrenar como ellos.

En la Primaria ya tenía claras sus dos pasiones: el deporte y el dibujo. Se decidió por este último y se graduó años más tarde en la Academia de Artes Plásticas de Holguín, pero nunca se alejó del deporte. Jugaba fútbol, pelota y en la escuela siempre destacaba por su físico. Hacer planchas y correr eran lo suyo.

Como casi todos los que empiezan, Neo no sabía de rutinas ni aspectos que lo ayudarían a desarrollar sus músculos como soñaba.

"En un principio no sabía cómo hacer ejercicios y lo que más quería era tener un buen pecho y cuadritos, como casi todos los hombres cuando empiezan en el gimnasio. Hacía la misma rutina diariamente, no tenía días fijos, era cuando podía. Cuando llegué a un punto donde había mejorado un poco, no sabía qué hacer".

Ya en segundo año, un amigo de la escuela lo llevó a un gimnasio original. Allí empezó a entrenar piernas por primera vez en su vida y fue ahí donde comenzó a amar el mundo del fisiculturismo.

Debido a una mala técnica en sus entrenamientos, hoy convive con una escoliosis que le provoca dolores frecuentes y le complica varios ejercicios. En aquel momento ni sabía qué había pasado; solo sentía dolores que aparecían una y otra vez.

Cuando vio la convocatoria de la competencia en Las Tunas, no lo pensó mucho. Siempre había seguido el fisiculturismo por videos y soñaba con competir algún día.

"El día que decidí inscribirme, dije: 'Bueno, voy a preguntar si se puede competir'. Pasados los días me dijeron que sí podía, que debía ir todos los sábados para realizar las prácticas y así fue que comenzó todo. 

"En realidad me preparé en poco tiempo, porque faltaba como un mes para el evento. Apenas hice como tres o cuatro prácticas", recuerda.

Competir no le daba miedo. Sin embargo, la tarima, las luces, la gente lo ponían un poco nervioso. Pero el verdadero temor era otro: que la lesión de su columna le jugara una mala pasada.

"Aunque los muchachos del barrio y mis compañeros me animaban muchísimo, estaba la posibilidad de que no ganara, pues había otros candidatos con excelentes condiciones.

"Mi entrenamiento lo mantengo, cinco días entreno a intervalos y descanso dos. En cuanto a las horas, depende también, pero casi siempre entreno de una hora y media a dos. 

"La alimentación es un tema un poquito difícil, porque es complejo para mantener la dieta, pero bueno, se hace lo que se puede. Normalmente como lo que aparezca en el día. Sé que hay alimentos que son mejores que otros para ganar masa muscular. Por ejemplo, los huevos, que tienen buena proteína, las pastas, los espaguetis; siempre varío entre estas comidas", cuenta.

Neo nos comenta que hace un tiempo comenzó a consumir los suplementos, porque resulta difícil obtenerlos. Refiere que la creatina llegó a él gracias a un amigo; sin embargo, la proteína la obtuvo como parte del premio por haber resultado ganador en el evento.

Con 1,77 metros y casi 70 kilogramos de peso, compitió en la categoría de 1,75 hacia adelante; asegura que era uno de los más grandes de su grupo. Reconoce que debería pesar un poco más por su altura, pero aun así se mantiene.

"¿Volver a competir? Por supuesto que sí. Estoy en espera de otra vez participar en alguna competencia o un evento de pose. 

"Les aconsejo a aquellos jóvenes que se inclinan por esta actividad física primero documentarse a la hora de entrenar, que se acerquen a un profesional para que no sufran ninguna lesión que repercuta en su calidad de vida; y lo segundo, que no le teman a la competencia, que siempre se disfruta".

Mientras espera su próximo evento, sigue entrenando, cuidando su alimentación y soñando con volver a pisar la tarima. Aprendió a levantarse a sí mismo, una y otra vez, con la misma curiosidad del niño que un día se escapaba a mirar cómo entrenaban los demás. Y eso, más que cualquier trofeo, es lo que lo convierte en un verdadero competidor.

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