
¿Qué cambia en las relaciones entre Cuba y Venezuela después de la agresión militar a ese país por parte del Gobierno de Estados Unidos?
¿Qué alcance tiene la solidaridad internacional con Cuba, tras las recientes medidas de la administración Trump, incluido el bloqueo energético?
¿Es posible un diálogo con Estados Unidos? ¿Bajo qué principios?
¿Cuál es el estado actual de la situación electroenergética nacional? ¿Se actualiza la estrategia para su recuperación? ¿Cómo ir más rápido hacia depender de los recursos energéticos nacionales?
Ante condiciones de bloqueo extremo, ¿cómo mover la vida del país hacia prioridades de supervivencia que dependan más de las capacidades de producción local, bajo la conducción del Partido que, a nivel local, también debe ser más efectivo en cuanto a obtener más resultados y más rápido?
Esas y otras preguntas fueron respondidas por el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, al comparecer ante medios de prensa nacionales e internacionales sobre temas acuciantes de la realidad cubana actual; más compleja luego de la agresión militar a Venezuela y la amenaza directa a Cuba por parte del Gobierno de Estados Unidos, incluida la reciente medida de bloqueo petrolero a la Isla.
ANTE LA TEORÍA ENEMIGA DEL COLAPSO, LA RESISTENCIA NUESTRA
En el inicio de su comparecencia, el Presidente cubano afirmó que las teorías tanto del colapso en Cuba como la del Estado fallido son construcciones con las que el Gobierno de Estados Unidos ha tratado de caracterizar la situación cubana, en su objetivo histórico de derrocar la Revolución mediante dos direcciones: la asfixia económica y la agresión militar.
Aseveró que la primera acaba de ser reconocida explícitamente por el propio Presidente de EE. UU.: «Dijo que habían aplicado contra Cuba todas las presiones posibles, reconociendo entonces que no hay Estado fallido, que hay un Estado que ha tenido que enfrentar, con mucha resistencia, las máximas presiones no de cualquiera, las máximas presiones para la asfixia económica de la principal potencia del mundo, con un basamento imperial y un propósito hegemónico de dominación.
«Y, por otra parte, está la agresión militar, cuando la segunda parte de esa frase dice que no ha quedado otra cosa que hacer que no fuera tomar el lugar».
Subrayó cómo la mayoría de las actuales generaciones de cubanos nacieron bajo el bloqueo económico de EE. UU. «Bajo los signos de esa aflicción económica, siempre hemos tenido carencias, siempre hemos tenido dificultades complejas, siempre hemos tenido que funcionar en medio de vicisitudes y de imposiciones y de presiones que no se le imponen a nadie en el mundo, y mucho menos de una manera tan prolongada».
Confirmó que estos tiempos son particularmente muy difíciles, «pero lo vamos a superar entre todos, con resistencia creativa, con el esfuerzo y con el talento de todos».
LA RELACIÓN CON VENEZUELA NO ES DE DEPENDENCIA, ES DE COLABORACIÓN
Ante una pregunta de Russia Today, el Presidente cubano afirmó que la relación con Venezuela no se puede calificar como una relación de dependencia.
«Muchos tratan de verla como una relación de dependencia entre dos países, y con eso lo que hacen es restringirla, es reducirla a un intercambio de mercancías y servicios, y esa no es la realidad de la relación que hemos tenido con la Revolución Bolivariana.
Explicó que, desde el inicio, con Chávez, se tejió una relación de cooperación, de colaboración con principio solidario, sobre todo de integración, de complementariedad, como dos países hermanos; y que por eso surgió, hace más de 25 años, el Convenio de Colaboración Integral.
«¿Y por qué integral? Porque abarca muchas esferas. Abarca los temas de energía, los temas de soberanía alimentaria, los temas de educación, de educación superior, la alfabetización, la formación de cuadros, la formación de recursos humanos.
«Hay temas también que tienen que ver con la industria, con la minería, con las telecomunicaciones, con el intercambio cultural, con el intercambio político también. Y eso trascendió las relaciones de Cuba y Venezuela».
Recordó que cuatro años después surgió el ALBA-TCP, y luego Petro-Caribe, «con un enfoque energético, pero con un enfoque hacia lo social, hacia la justicia social, hacia la equidad, hacia las oportunidades y el beneficio, el desarrollo de los pueblos ya no solo de Venezuela y Cuba, sino de América Latina y el Caribe».
Aseguró que no hay ningún bloque de integración regional que haya logrado en tan poco tiempo los éxitos sociales que logró el ALBA-TCP, y repasó varios ejemplos concretos.
Por supuesto, apuntó, también se tejieron relaciones económicas, comerciales, proyectos de colaboración muy importantes. Y uno de esos proyectos, sobre todo en energía, por la prestación de servicios médicos se compensaba con combustible, que significaron una parte importante de las necesidades de Cuba.
«No todas, pero una parte importante; sobre todo en los tiempos más actuales. En otro momento sí cubrían todas las necesidades de combustible de nuestro país, pero en estos tiempos ya no lo cubrían todo, porque recordemos que Venezuela ha estado sometida a sanciones, a medidas coercitivas, a presiones, y eso ha afectado también ese intercambio que se ha mantenido en una medida muy amplia, pero que no siempre ha alcanzado los niveles de otro momento.
Explicó que ese intercambio se afectó más cuando comenzó el bloqueo energético, el bloqueo naval a Venezuela, «que ha impedido que barcos venezolanos o barcos de otros países lleguen con combustible venezolano a Cuba, y se recrudece más aún con la orden ejecutiva en días pasados del Gobierno de los Estados Unidos; manipulando a través de la amenaza de los aranceles a los países que suministran petróleo». Con ese pretexto, recalcó, han establecido un bloqueo energético a nuestro país.
Díaz-Canel afirmó que «el futuro de las relaciones de Venezuela está en la manera en que seamos capaces de construir ese futuro desde la situación presente, de una Venezuela que ha sido agredida.
«En materia de colaboración, no imponemos colaboración», apostilló. «Damos colaboración, compartimos colaboración, compartimos con solidaridad cuando un gobierno, cuando gobiernos, cuando pueblos de naciones nos los piden. Y bajo ese concepto hemos mantenido en estos años esa colaboración con Venezuela», argumentó.
Extrapoló la frase de Martí sobre su compromiso con Venezuela, y alegó que, con esa tierra bolivariana, «también tenemos compromisos, sentimientos muy intensos, y mientras el Gobierno venezolano propicie, defienda que haya colaboración, Cuba estará dispuesto a colaborar».
CUBA NO ESTÁ SOLA
El Primer Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba reiteró que, de manera inmediata al anuncio del bloqueo energético a Cuba, ha existido un apoyo a nivel interno y nacional, y mencionó varias de esas manifestaciones de solidaridad por parte de voceros, de cancillerías, de líderes internacionales, de movimientos que agrupan países…
Se refirió, entre ellas, a las conversaciones telefónicas entre el presidente de Rusia y el secretario general del Partido Comunista Chino, quienes manifestaron el apoyo, y el compromiso y la decisión de continuar la colaboración y la cooperación con Venezuela y con Cuba.
Apuntó que, además de esas manifestaciones de solidaridad, «hay más cosas, cosas que no podemos hoy explicar abiertamente, porque el enemigo está en una persecución de todas las luces que se le pueden abrir a Cuba, de todos los caminos que se le pueden abrir a Cuba; pero sí les puedo asegurar, con todo sentido de responsabilidad, que Cuba no está sola.
«En un momento como este hay mucha gente, gobiernos, países, instituciones, empresas que están dispuestos a trabajar con Cuba y que ya nos han hecho llegar vías, mecanismos, intenciones de cómo podemos hacer.
«La persecución energética, la persecución financiera, el recrudecimiento de las medidas coercitivas es tal que sabemos que tenemos que hacer un trabajo muy fuerte, muy creativo, muy inteligente para sortear todos esos obstáculos; pero hay valor en un grupo de instituciones, de personas y de gobiernos en el mundo para apoyarlo», aseveró Díaz-Canel.
EL MUNDO NO PUEDE PERMITIR QUE LA FUERZA APLASTE AL MULTILATERALISMO
Sobre lo que puede hacer la comunidad internacional para contener la arremetida imperialista del Gobierno de Estados Unidos en múltiples direcciones, el Presidente cubano respondió a la agencia china Xinhua que «el mundo no puede dejarse avasallar, el mundo no se puede dejar humillar, el mundo no puede permitir que la fuerza aplaste el multilateralismo».
Consideró que todos los pueblos del mundo están expuestos, sin excepciones, a una guerra que es política, ideológica, que tiene un componente cultural y otro comunicacional, mediático.
«¿Por qué es una guerra ideológica? Porque se está tratando de imponer el pensamiento hegemónico de la principal potencia imperialista del mundo. ¿Por qué es una guerra cultural? Porque para que prime la hegemonía de esa potencia a nivel mundial, tienen que romper los nexos con las raíces culturales de los pueblos; tiene que hacer toda la maniobra posible para que los pueblos vean como obsoletos su cultura o su historia (…); que la gente reniegue de su identidad, que se avergüence de su historia, para que entonces puedan asimilar y les impongan los paradigmas y los patrones de esa filosofía hegemónica, de esa filosofía imperial».
Ejemplificó, con el caso de la agresión a Venezuela, por qué también es una guerra mediática, y denunció que algo parecido hacen contra Cuba, mediante una guerra sicológica, «de presiones para fracturar unidad, para crear desconfianza, para promover incertidumbre, y son elementos que demuestran la perversidad».
Valoró que las naciones del Sur global tienen que entender qué es lo que está en disputa, a fin de buscar la articulación, «una unidad que no puede ser solo de discurso, sino también de acción, de denuncia constante, de buscar toda la integración en bloques posibles, en un frente, defendiendo ideas, buscando también acciones económicas, comerciales, de cooperación, de colaboración, que defiendan el multilateralismo».
Mencionó cómo hay bloques que están teniendo liderazgo: «el de los BRICS, con perspectivas distintas para el Sur Global; las propias relaciones de potencias como China y Rusia con los países del sur es distinta; la Unión Euroasiática y otros bloques… El Movimiento de Países No Alineados tiene que jugar un papel fundamental en esto, el Grupo de los 77…».
Enfatizó en que esa movilización tiene que ser antihegemónica, pero también antifascista.
«Se está actuando como si fueran las hordas hitlerianas cuando se agrede a un país, cuando se avasalla al mundo, cuando se secuestra un presidente o cuando se cometen acciones criminales contra embarcaciones, contra personas de manera extrajudicial, sin ningún elemento de legalidad», dijo.
«Hay caminos, estoy seguro de que hay caminos; lo que pasa es que para abordar esos caminos y para lograr esa integración, todos nos tenemos que mostrar en el Sur Global con valor y con coraje», concluyó.
CUBA SIEMPRE HA ESTADO DISPUESTA A UN DIÁLOGO CON EE. UU., SIN PRESIONES Y EN CONDICIÓN DE IGUALES
Acerca de las relaciones con Estados Unidos, en el actual contexto, y de la posibilidad real de diálogo con ese Gobierno, el Presidente cubano recordó que la historia de esos nexos, después del triunfo de la Revolución, ha estado caracterizada por la asimetría que ha impuesto el bloqueo económico, comercial y financiero de los gobiernos norteamericanos, recrudecido hoy.
No obstante, dijo, siempre han existido, dentro y fuera de Estados Unidos, personas, grupos, organismos que han favorecido rutas, puentes, espacios de diálogo o canales de comunicación.
«Y muchas veces se ha logrado, y cuando se ha logrado se ha permitido que hablemos como iguales sobre temas en los cuales se pueden compartir incluso criterios diferentes; pero son temas que debemos abordar de manera común, porque estamos en una misma área geográfica, somos vecinos muy cercanos».
Mencionó los temas migratorios, de seguridad, de lucha contra el narcotráfico, contra el terrorismo, medioambientales, y otros temas que tienen que ver con la colaboración científica.
«Hay una agenda grande de temas que se pueden tocar. Y siempre ha existido una posición histórica de Cuba, una posición que definió y defendió el Comandante en Jefe Fidel Castro; que continuó el General de Ejército Raúl y que es inalterable e invariable en los momentos actuales.
«Cuba está dispuesta a un diálogo con los Estados Unidos; a un diálogo sobre cualquiera de los temas que se quiera debatir o dialogar. ¿Con qué condiciones? Sin presiones, bajo presiones no se puede dialogar; sin precondicionamiento, en una posición de iguales, de respeto a nuestra soberanía, a nuestra independencia, a nuestra autodeterminación; sin abordar temas (…) que podamos entender como injerencia en nuestros asuntos internos».
Díaz-Canel aseguró que, de un diálogo como ese, se puede construir una relación entre vecinos civilizada, con beneficios para los pueblos de las dos naciones. «Las cubanas y los cubanos no odiamos al pueblo norteamericano; reconocemos los valores del pueblo norteamericano, los valores de su historia, los valores de su cultura».
Refirió que, cuando se han encontrado espacios de diálogo (por ejemplo, en los sectores científico, deportivo, religioso, cultural, de la salud, incluso a nivel político), hay muchas cosas en las que se puede trabajar juntos, sin prejuicio; y de las que están privadas ambos pueblos por la política decadente, prepotente, criminal y de bloqueo persistente del Gobierno de Estados Unidos.
Afirmó que la disposición a ese tipo de diálogo no es nueva, «es una posición también de continuidad, y yo creo que es posible».
NO SOMOS UNA AMENAZA PARA LOS ESTADOS UNIDOS
Sobre la preparación para la defensa del país, y la manipulación que se hizo de una nota del Consejo de Defensa Nacional acerca de un supuesto paso al estado de guerra, el Jefe de Estado aclaró que la preocupación menor es la del pueblo cubano, «porque la población está participando».
Dijo que la mayor preocupación es la de «ese enjambre anexionista que tenemos por ahí, de los que empiezan a flaquear, de los que se empiezan a mostrar cobardes o débiles ante las presiones y la guerra sicológica que nos están haciendo, ante los anuncios de una posible agresión militar o de seguir recrudeciendo el bloqueo a Cuba, con las consecuencias que puede traer para nuestro pueblo».
Explicó que la doctrina militar de Cuba es la concepción de la guerra de todo el pueblo, que es un concepto de defensa de la soberanía y la independencia del país. «Para nada contempla en ningún momento, en ningún acápite, en ningún concepto, la agresión a otro país. Nosotros no somos una amenaza para los Estados Unidos», sentenció.
Denunció que la retórica insultante de una posible agresión a Cuba la tiene el Gobierno de EE. UU.. Sin embargo, subrayó que los revolucionarios saben bien lo que vale defender una revolución; que la revolución que no se sabe defender y no fortalece su defensa, es muy difícil que sobreviva a determinada circunstancia. Y es un deber soberano nuestro, ante un peligro de agresión, prepararnos para la defensa».
Después de la agresión a Venezuela, y las amenazas para la región, dijo que se estableció como prioridad desplegar un plan de preparación para la defensa en interés de la guerra de todo el pueblo, que comprende la preparación de todo el sistema defensivo territorial en todos sus eslabones; desde la zona de defensa, el municipio, la provincia, hasta el Consejo de Defensa Nacional; de las unidades regulares de las FAR y el Minint; de las brigadas de producción y defensa; de las milicias de tropas territoriales; de las agrupaciones especiales… «Es legítimo y está incluso contemplado en nuestra Constitución», recalcó.
Refirió que, en una reunión del Consejo de Defensa Nacional, se actualizó el plan para el pase al estado de guerra si fuera necesario, «y eso se publicó, porque no lo escondemos».
Entonces condenó la manipulación que se hizo de la nota por medios enemigos para generar confusión. Repasó los términos exactos de su redacción y aclaró: «No está diciendo que pasamos al estado de guerra. Está diciendo que nos estamos preparando para si hay que pasar al estado de guerra en algún momento».
ESTADOS UNIDOS SÍ ES UNA AMENAZA PARA LA SEGURIDAD DEL MUNDO
Ante preguntas de Prensa Latina sobre las falsedades que la Casa Blanca usó para argumentar la más reciente Orden Ejecutiva del Presidente, Díaz-Canel remarcó el que apela al terrorismo, y rememoró, con ejemplos conocidos, el historial de actos terroristas contra Cuba «organizados, financiados y apoyados por los gobiernos de los Estados Unidos, sucesivamente».
El Jefe de Estado cubano reveló, entonces, que se conocen «de planes para hechos terroristas que están siendo apoyados, se están financiando y están preparándose en los Estados Unidos para agredir a Cuba en un momento como este; y que en su momento daremos la información, en su momento haremos todas las denuncias que merece».
Calificó de desfachatez e inmoralidad que se acuse a Cuba de promover el terrorismo. «Es una manipulación, es una mentira, es una calumnia».
Y recalcó Díaz-Canel: «Cuba no es un país terrorista.
«Cuba tampoco es una amenaza para la seguridad de los Estados Unidos. Cuba nunca ha hecho ni ha propuesto ni ha armado una acción agresiva que ponga en peligro la integridad territorial o la seguridad o la estabilidad del Gobierno de los Estados Unidos.
«Nosotros no protegemos terroristas.
«No hay fuerzas militares en Cuba de otras naciones ni de otras agrupaciones. No hay bases militares de otros países en Cuba.
Tenemos cooperación militar y acuerdos de cooperación militar con países amigos, con aliados, pero para nada eso significa que haya bases militares».
Enfatizó en que la única base militar ilegal en Cuba está en Guantánamo, de EE. UU., contra la voluntad del pueblo de la Isla.
«¿Quiénes son los que tienen bases militares en todo el mundo? ¿Quiénes se distinguen por apoyar el terrorismo de Estado en el mundo? O acaso la presión a Venezuela y el secuestro de un presidente no fue un hecho de terrorismo de Estado. O acaso el apoyo de Estados Unidos al genocidio, en Gaza, del pueblo palestino, no es un hecho de terrorismo.
«O acaso disparar y desaparecer embarcaciones con personas a las cuales no se les ha aprobado que estén vinculados al narcotráfico de manera extrajudicial, sin existir investigaciones, sin existir evidencia, no es un acto de terrorismo. Entonces, ¿de qué lado está la verdad en este mundo?
«¿Cuál es el principal Estado que sí es un peligro para la seguridad del mundo, para la paz del mundo? Estados Unidos», sentenció.

