Yosmel Garcés Las tunas Vs Santiago III Liga elite 2025 0015

Las Tunas.- Si la ofensiva tunera fue el motor espectacular durante la fase de clasificación de la 64 Serie Nacional, el picheo fue el andamiaje silencioso y constante que sostuvo la aspiración campeona. No obstante, su desempeño presenta un perfil contradictorio si echamos mano no solo a los guarismos tradicionales, y los pasamos por el prisma de la sabermetría.

EFECTIVIDAD… ¿ENGAÑOSA?

Si bien el promedio de carreras limpias permitidas (PCL) de los tiradores verdirrojo se situó en 4,27, un rango aceptable, una mirada más profunda a las métricas avanzadas revela importantes debilidades estructurales.

Tomemos el caso del fielding independent pitching (FIP), que aísla las carreras que el lanzador permite directamente por sus lanzamientos, resultantes de los cuadrangulares, bases por bolas y ponches. Este, sube a 4,64, marcando una brecha clara por encima del promedio de carreras limpias tradicional. Eso indica que los lanzadores recibieron un apoyo defensivo considerable, un hecho corroborado por los 95 doble plays convertidos por el equipo en la temporada.

Otro indicador clave, el batting average on balls in play (Babip) o promedio de pelotas puestas en juego fue de 310. Al superar el promedio típico de alrededor de 300, sugiere que los bateadores rivales encontraron éxito en sus contactos válidos, ya sea por una defensa de alcance limitado o por una ubicación de lanzamientos que generó contactos contundentes. Esta combinación de FIP superior al PCL y un Babip elevado, pinta un retrato de un staff que dependió más de los outs logrados por sus compañeros de campo que de su propia capacidad para dominar al oponente.

Las vulnerabilidades se acentúan al examinar el desempeño en situaciones de alta presión. El porcentaje de corredores dejados en base (LOB) fue de apenas 62,4 por ciento, una cifra calificada por los expertos como exponente de la incapacidad sistemática para cerrar innings y contener carreras cuando los rivales colocaban hombres en circulación.

Este problema se vincula directamente con el pobre control exhibido por el picheo colectivo. Los serpentineros verdirrojos concedieron 235 bases por bolas en 618 entradas, lo que se traduce en una tasa de 3,42 boletos por cada nueve innings. Más revelador aún es el diferencial entre ponches y boletos (K-BB), que se ubica en un 2,27 por ciento; y el que solo poncharon a 4,22 bateadores por cada nueve capítulos. Todo eso aumentó la presión sobre sí mismos y sobre la defensa.

Keniel Ferrás Las Tunas Vs Cienfuegos beisbol serie 63 2024 0023Dentro de este contexto general, la figura más valiosa fue, sin dudas, Keniel Ferraz. Más allá del tradicional PCL, excelente de 1,78, sus métricas avanzadas son sobresalientes: un estimado FIP de 3,34, una alta tasa de ponches, 7,22 por cada nueve innings,  y un control superior, solo 22 boletos en 86 entradas. ¿Cómo se traduce eso? En que tuvo una mayor capacidad que sus colegas para sacar outs por sí mismo.

En la rotación de abridores, Yosmel Garcés se erigió como el más confiable, con un PCL de 2,80 y un control ejemplar, solo 12 bases por bolas en 80,1 innings, proyectando también un FIP sólido (3,35). Desde el bulpén, Rodolfo Díaz Silva complementó este núcleo de eficiencia con un PCL de 2.43 y un magnífico control (10 boletos en 66.2 innings). Aunque su FIP revela que recibió cierta ayuda defensiva, pero lo ubica como otro de los más confiables de Las Tunas. Su rendimiento, validado por la sabermetría, fue clave para la efectividad general del cuerpo de picheo del equipo.

Eliánder Bravo Velázquez, a pesar de lograr seis éxitos en nueve aperturas, mostró serias vulnerabilidades. Aunque consumió 45 innings, toleró 5,00 anotaciones limpias por cada nueve entradas y su WHIP fue de 1,71. Su actuación fue representativa del problema colectivo: capacidad para conseguir outs, pero con una eficiencia limitada que ponía constantemente a prueba a la defensa.

EN LOS PLAY OFF LOS NECESITAREMOS

Las Tunas encarará los partidos de play off encomendándose no solo a su bateo, sino también al control absoluto de Yusmel Garcés y Rodolfo Díaz, y la maestría de Ferraz y "Pablito" Civil. La fórmula para el éxito será clara: los abridores deberán profundizar en el juego, minimizando en lo posible la carga del bulpén. Mientras que los relevistas deberán mantener la frialdad que los caracterizó; por lo que el cuerpo técnico tendrá que manejar con sabiduría los roles en series cortas, donde cada out vale oro.

Los Leñadores de Las Tunas son, celebran sus partidarios y admiten sus enemigos: un equipo completo, con virtudes y aspectos por pulir; un claro candidato a mantener el título en sus vitrinas.

 

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