
Las Tunas.- Los Leñadores de Las Tunas van 0-2 en este play off de cuartos de final y por delante hay dos caminos posibles: rendir las hachas o analizar lo ocurrido y dónde estaría la fórmula para revertir esta situación. En el periódico 26 preferimos poner la cabeza fría y, valiéndonos de las estadísticas que nos aporta nuestro experto, el máster en Ciencias Modesto Castelló, y la sabermetría resumir qué sugieren los números, a fin de cambiarle la cara a este duelo.
En el par de desafíos celebrados, los azucareros conectaron 22 jits en 77 turnos al bate, para un average colectivo de 306, incluyendo seis dobles, un triple y un jonrón. Este poder ofensivo se tradujo en un slugging (SLG) de 458 y un on-base plus slugging (OPS) de 809, mucho mejor que el de los tuneros. Los verdirrojos, aunque llegaron más a la primera almohadilla, por lo que su porcentaje de embasados (OBP) fue mejor, no pudieron generar la misma potencia, en tanto su SLG fue de 417.
Las figuras clave en el cuadro villaclareño de momento han sido Elisel Arrechavaleta y Leonardo Montero. Arrechavaleta, con un promedio de bateo de 571 y un OPS monstruoso de mil 625 fue imparable, conectando cuatro jits, uno de ellos doble y otro triple. Montero no se quedó atrás, bateando 500 con un OPS de mil 292. La producción naranja, distribuida en el lineup, mantuvo constante la presión sobre el picheo rival.
Por el lado de los nuestros, brillaron de forma aislada Luis Antonio Pérez Hemminges y Yordanys Alarcón Tardío. El amanciero igualó el OPS del mejor azucarero (mil 625) con dos dobles, mientras que el mayor de los "Alarcón" bateó 500. Sin embargo, el bajo rendimiento de la parte alta del orden al bate, especialmente de Yosvani Alarcón (125), rompió la secuencia ofensiva y dejó a los productores sin corredores que impulsar.
Un caso particular es el de Henry Quintero. El tercera base tunero conectó tres imparables en ocho turnos, para un engañoso 375 de promedio de bateo, pero sus conexiones no llegaron en momentos clave, pues no ha impulsado a compañero alguno. Su desempeño refleja un problema de sincronía en la alineación tunera: los bateadores llegan, pero no alcanzan el home plate.
Los números de Castelló ratifican lo que vimos: la verdadera brecha en detrimento de la cuadrilla se abrió desde el montículo. El cuerpo de lanzadores de Villa Clara, con una efectividad de 3,50 carreras por cada nueve entradas (PCL) ha lucido sólido y capaz de salir de los apuros. Por ejemplo, Darío Sarduy, el abridor del miércoles, a pesar de conceder cinco boletos logró la victoria en cinco entradas de trabajo, con una efectividad de 1,80. Randy Cueto Pérez con su inicio, este jueves, y Alain Sánchez Machado, un día antes, aportaron un relevo valioso para la causa de los del centro del país.
El picheo de Las Tunas, por el contrario, se desplomó en momentos críticos. Con una efectividad colectiva de 7,50, el bullpen va siendo un desastre. Eliander Bravo Velázquez, lanzando seis entradas con un porcentaje de embasado (WHIP) de 0,83, y Rodolfo Díaz, igualmente dominante, son las excepciones. Yosmel Garcés Herrera (23,14 de PCL), Alberto Pablo Civil Jr (36,00) y Andier Reyes Maceo (16,20) entregaron innings catastróficos, que enterraron las posibilidades del equipo.
La incapacidad de los serpentineros verdirrojos para poner hombres fuera por la vía del ponche, solo seis en 18 entradas, los obligó a depender de la defensa en situaciones de alto riesgo, algo que no pudieron sostener.
LA RUTA DE LA REMONTADA: LO QUE LAS ESTADÍSTICAS SUGIEREN
Primero, aconseja la sabermetría, es imperativo reestructurar la alineación ofensiva a fin de buscar más poder. Además, la disciplina en el cajón de bateo debe mejorar pues, si bien el OBP colectivo de 382 hasta ahora es respetable, proviene mayormente de tomar bases por bolas. Los bateadores tuneros, especialmente en conteos favorables (2-0, 3-1), opina la sabermetría, deben ser más agresivos, buscando lanzamientos para conectar con poder, elevando así ese slugging de 417 que los mantiene en desventaja. La orden debe ser clara: menos ponches, se han tomado 11, y más batazos al campo contrario.
Obviamente, las mayores urgencias están en el bullpen. Necesitaremos de la mejor versión posible de Garcés y de Civil Jr. Habrá, quizás, que tener el brazo listo para indicar un cambio rápido ante la primera señal de control perdido o contacto sólido del rival.
Nuestro picheo, indican los números, deberá buscar más outs por ponches, tal vez atreviéndose más a usar sus rompimientos en la zona de strike, especialmente en el primer lanzamiento, para tomar la ventaja en la cuenta y forzar a los azucareros a batear bajo sus condiciones.
El reto para los verdirrojos es monumental: necesitan no solo ganar, sino rediseñar su estrategia en el camino. El próximo capítulo de esta serie dirá si Las Tunas encontró la fórmula para extender la pelea o si Villa Clara confirmará la sorpresa.

