
Las Tunas.- Con un juego completo y efectivo, los Leñadores de Las Tunas derrotaron cuatro juegos por dos a los Cazadores de Artemisa y aseguraron su quinto boleto a una final de series nacionales en menos de una década. Tras colocar su desempeño bajo la lupa de las estadísticas avanzadas del béisbol, se revelan no solo claves de este triunfo, sino también los desafíos que vendrán desde este miércoles en el "Latinoamericano" habanero ante los Cocodrilos de Matanzas.
SUPREMACÍA EN LOS DETALLES
Los guarismos compilados por nuestro estadístico, el máster en Ciencias Modesto Castelló, indican que, para sorpresa de nadie, la ofensiva tunera fue el motor más visible. El equipo conectó 65 jits en 207 turnos al bate, para un promedio de bateo (AVE) de 314, muy superior al 246 de Artemisa. Pero más allá de ese dato, indicadores como el OPS (porcentaje de slugging más porcentaje de base), que mide la capacidad total de un bateador para producir carreras, muestran una ventaja abrumadora: 796 contra 609.
Aquí fue crucial lo hecho por Yosvani Alarcón. El receptor tunero lideró con un average de 500 y un OPS espectacular de 1,181; fue, por mucho, el hacha verdirroja más afilada. Henry Quintero se recuperó de unos cuartos de final por debajo de su calidad. El tercera base mostró poder extra a base de un cuadrangular y cuatro dobles, suficientes para un OPS de 1,059. Yordanys Alarcón también hizo lo suyo, pues el tradicional antesalista, ahora reconvertido en inicialista, bateó para 375 y aportó solidez al corazón de la alineación.
Si antes de las "semis" el picheo tunero parecía inferior al de sus rivales, los nuestros se las arreglaron para destrozar esos vaticinios. Los serpentineros entrenados por Rodolfo Correa apenas permitieron 3,12 carreras limpias por cada nueve entradas; un promedio de carreras limpias (PCL) claramente mejor frente al abultado 5,29 de los Cazadores. El WHIP, jits y bases por bola concedidas por entrada, que evalúa la eficiencia para evitar rivales en base, también favorecieron a Las Tunas: 1,21 contra 1,67. Esto significa que nuestros lanzadores controlaron mejor el juego, poniendo menos presión sobre su defensa.
Yosmel Garcés (PCL 1,64, 2-0) y Keniel Ferraz (PCL 2,45, un salvamento) fueron decisivos. Mientras que el relevista Andier Reyes (PCL 0,00 en 6,1 innings lanzados) superó las expectativas.
La defensa, medida por el porcentaje de fildeo, fue sólida en ambos bandos, pero Las Tunas cometió solo nueve errores (.963) contra 12 de Artemisa. Jugadores como Yordanys Alarcón en primera base (participó en nueve doble plays) y el jardinero Yuniesky Larduet fueron pilares.
DE NUEVO… LOS COCODRILOS
Ahora la cuadrilla tiene en frente a su némesis en las postemporadas: unos Cocodrilos que presentan, en el papel, una nómina de mayor rendimiento individual. La novena que lidera Armando Ferrer llega a este segmento definitivo con un superior OPS de 793 y un promedio de bateo de 300, liderada por Ariel Martínez (1,193 OPS) y Eduardo Blanco (1,186 OPS). Sin embargo, su picheo permitió más anotaciones limpias por juego: 4,59.
Esto dibuja una amenaza clara: el poder ofensivo matancero. Para neutralizarlo, los lanzadores tuneros deberán mantener su control sobre los toleteros rivales que lleguen a las almohadillas y no únicamente por boletos. Y es que tuneros y matanceros permitieron exactamente la misma cantidad de bases por bolas (15) en sus respectivas series semifinales. Empero, el picheo oriental fue más efectivo, pues su promedio de carreras limpias fue significativamente menor, lo cual indica que hicieron un mejor trabajo limitando el daño.
La oportunidad verdirroja quizás estaría en explotar cualquier desequilibrio en el bulpén rival y en confiar en su ofensiva probada en momentos clave. A su favor tendrán además su experiencia en finales: tres consecutivas y un trío de títulos. Esta es una foja positiva ante un Matanzas que ha dirimido un quinteto de finales, pero que solo ha ganado un título en la 59 Serie. No obstante, en playoffs, Matanzas domina el duelo particular ante los del Balcón de Oriente por 13 victorias a ocho. Solo en la 62 Serie Nacional, Las Tunas pudo vencerlos en las semifinales (4-2) en el camino a ese título.
Este momento definitorio se jugará en el estadio Latinoamericano de la capital, una sede que no es desconocida para los verdirrojos que se impusieron allí a los Industriales de La Habana en agosto del 2023. La carencia de combustible causada por el bloqueo estadounidense ha obligado a este cambio de última hora que, sin embargo, no es del todo novedoso. En 1978 ya un campeón se coronó en el "Latino" sin su equipo local en competencia. En aquel momento jugó en el Coloso del Cerro el partido decisivo de la serie extra de la Selectiva entre Pinar del Río y Las Villas; antes había ocurrido otra en 1972 cuando se dirimieron partidos adicionales entre Azucareros y Mineros.
Los Leñadores buscarán ahora su cuarto título nacional, en una serie que promete ser un duelo táctico entre la experiencia y el poderío individual.

