Las Tunas.- Armelio González Mendoza solo tiene 10 años, pero ha descubierto -de la mano de su maestra- que las necesidades educativas especiales no pueden opacar sus sueños de artista. Yanisleydi Carmenates Cabrera lo acompaña por ese camino de descubrir su potencial y “exprimirlo” hasta sacarle jugo al talento.
Ella es instructora de artes plásticas y él figura entre sus alumnos, uno que ha merecido lauros a nivel provincial y nacional en el Concurso De Donde Crece la Palma. En los cuadros de Armelio se funde no solo el legado de Martí, también el amor con el que una docente vinculada a la cultura le ha hecho ver el mundo.
“Me gusta cambiar un poco la forma de crear”, matizando el proceso con anécdotas sobre el tema. Cuando nos acercamos al Apóstol, analizamos por qué se viste de negro, qué valores nos legó y muchos otros asuntos. Es importante que los niños se acerquen a él, máxime en tiempos de carencias”, dijo la muchacha, quien inició en su actual labor un poco escéptica, porque su sueño inicial era ser artista.
“Los niños con necesidades educativas especiales tienen magia dentro del corazón. Armelio no era como los demás, notaba que apenas socializaba, que se le dificultaba el lenguaje, pero tenía aptitud para las artes plásticas. Desde que fui consciente de ello, solo he tratado de guiarlo. Pequeños como él me llenan de sensibilidad, regreso a la infancia otra vez, es maravilloso. Siempre trato de dar lo mejor, por eso no solo les enseño sobre técnicas de creación y apreciación, también lecciones para la vida”, comenta Carmenates Cabrera.
Aunque Yanisleydi no pudo ingresar a la Academia Profesional de Artes Plásticas, como anhelaba entonces, siguió los consejos de una profesora suya de Español que vio en ella las esencias del magisterio. “Y, poco a poco, me fue gustando la metodología, la didáctica y descubriendo lo lindo de estar frente a un aula”, confiesa.
Desde pequeña se recuerda hechizada por el baile, la danza, la actuación… Quizás por eso se disfrazaba, asumía personajes y con solo 6 años de edad integró una unidad artística. Jornadas cucalambeanas, ferias del Libro, carnavales infantiles y otros espacios, según refiere, la vieron crecerse. Sin embargo, años más tarde descubriría la plástica y, desde entonces, no habría vuelta atrás.
“Me gusta observar a mis niños en los talleres y descubrir nuevas aptitudes en ellos. Además, siempre me ha gustado investigar, leer, superarme, en general. Así pasé una maestría en Desarrollo Cultural Comunitario. También formo parte, desde el 2018, de la dirección de la Brigada de Instructores de Arte José Martí en la provincia, donde actualmente atiendo la esfera de superación e intento que nuestros afiliados estén presentes en conferencias, preparaciones metodológicas, cursos…”.
Yanisleydi es una joven de estos tiempos, consciente de su papel en la sociedad, una muchacha amable y apasionada que lleva hasta la escuela especial Alberto Arcos Luque y otros espacios su deseo insaciable de ser útil. En rostros como los de ella va lo mejor de nuestra nación, va la dignidad humana y el futuro de este país.

