raices san jose las tunas

Las Tunas.- Si hay un sector que tradicionalmente enfrenta con creatividad, amor y una tenacidad a toda prueba sus escollos, es el gremio de la Cultura. Aún con desafíos en materia de gestión, promoción, comunicación y otros apartados, la voluntad de crear para el pueblo no se detiene. Sin embargo, siempre existen aristas por fortalecer y ahora, que las complejidades del país dificultan el escenario, los pasos han de volverse más certeros para no descuidar nunca su función social.

El país nos llama a potenciar las iniciativas en el plano de la comunidad, donde muchas veces no se necesitan de grandes recursos para echar a andar alguna invitación de esta índole, sin que ello suponga menos calidad. Además, que los procesos culturales generalmente inicien desde la base, no es algo nuevo. Varios de nuestros renombrados artistas dieron sus primeros pasos en cofradías creadas en entornos cercanos. La génesis de nuestra identidad inicia ahí, entre latidos del pueblo, a tono con las necesidades y prioridades de cada demarcación, alentados por promotores culturales, instructores de arte, metodólogos y otros especialistas.

tinNuestra provincia exhibe, por ejemplo, más de 30 proyectos socioculturales, diseminados por diversos municipios y con resultados notables. La Colmenita de Jobabo, Arcoíris, Eliarte, Puesta en valor del Concurso Charles Ingram in memorian, Canto lírico y otros, han demostrado ser funcionales y se han sostenido en el tiempo.

En el municipio cabecera podría hablarse de Raíces de San José y Zabaleando. El primero, ya con 20 años, ha involucrado a la barriada en sus actividades. El Guateque de Antonio, la peña Pepito Mayedo, el club martiano Ismaelillo y otras acciones cultivan expresiones culturales y valores, además de constituir cantera de formación artística para nuevas generaciones. También llega a instituciones como la Universidad de Ciencias Médicas y hogares de ancianos, crea alianzas y se preocupa por la superación. Asimismo, potencia buenas prácticas en torno al enfrentamiento de la violencia hacia la mujer, bajo el amparo del proyecto No más.

Zabaleando, por su parte, se ha ganado el corazón de los hijos de esta tierra con su defensa a ultranza de una tradición. Y aunque la comparsa Estampas Tuneras y la inspiración heredada de Edilberto Agüero (Zabala), su líder, constituyen esencia y punto de partida, hoy esta iniciativa revoluciona la calle Adolfo Villamar (donde radica su sede), ampliando los horizontes. Allí no solo se gestan actividades culturales, también se apoya el proceso formativo de la Enseñanza Artística, se realizan donaciones a personas en situación de vulnerabilidad, se fortalecen alianzas con instituciones y organismos como Tabacuba, Palmares y Gastronomía, para diversificar las propuestas, y todo ello se revierte en mayor impacto en el lugar.zabaleando

Desde el municipio de Colombia, el proyecto Eliarte, logró disponer de una Casa del Artesano, con el apoyo del gobierno local, según informaron directivos del sector en la pasada Asamblea de Balance de la Dirección Provincial de Cultura. Igualmente, supimos que –gracias al impulso de este colectivo sureño- más de 10 personas hoy tienen empleo y afianzan, además, relaciones con proyectos internacionales. 

En general, el arte y la cubanía encuentran en propuestas como las mencionadas dignos paladines. Sus artífices no se quedan con los brazos cruzados, no se rinden ante vicisitudes, buscan asesoramiento y alternativas, fundamentan científicamente sus aportes…, y permanecen. Pero no siempre funciona así. A veces encontramos proyectos que pudieran consolidarse más si dieran los pasos correctos.

Entidades como el Centro de Intercambio y Referencia sobre Iniciativas Comunitarias (Cieric) dispone de la metodología y las herramientas adecuadas para alentar el crecimiento de esas semillas artísticas, mas no siempre personas o agrupaciones conocen sobre ello ni se acercan en busca de información, y su oficina queda justo al frente del parque Maceo, al lado del Comité Provincial de la Uneac.

Son tiempos complejos, pero la desmotivación nunca puede ser la palabra de orden. Es el Movimiento de Artistas Aficionados (MAA) quien sostiene más del 90 por ciento de la programación cultural de esta provincia. Hablamos de creadores que no cobran por ello y deben contar, al menos, con la atención adecuada en cada presentación, desde el necesario respeto, hasta brindarle algo tan básico como un vaso de agua (si fuera una merienda, mejor). En fin, nuestro agradecimiento.

Por estos días se vienen realizado citas como el festival de valores (con la presentación de coros y cantorías en escuelas), el evento provincial de talleres literarios infantiles, el “Escaramujo” en sus primeros escaños, jornadas cucalambeanas zonales y de base, entre otras propuestas, que usan –además- las redes sociales para hacerse eco de su quehacer. La cultura no se detiene...

Sin embargo, en general, muchos son las deudas en agenda, desde la promoción vital en torno a cada actividad hasta un mejor estudio de espacios y públicos. Hoy contamos en la provincia con unos 160 promotores culturales, de los cuales el 45 por ciento posee una labor directamente en zonas vulnerables y en transformación. Sin embargo, a veces en los propios barrios no se les informa a las personas con tiempo sobre determinada presentación y después el público en el lugar es escaso.

Esto es algo que no es privativo del MAA, pues los profesionales también lo han sufrido durante años. Ahora, que la escasez de combustible impone nuevos desafíos, debemos valorar en cada caso hasta qué punto se puede garantizar la actuación. Un “no” a secas nunca puede ser la respuesta. Existen artistas con medios propios (audios, luces, planta…) y, siempre que no implique gastos mayores para el país y se organicen adecuadamente, puede buscarse alternativas.

El diálogo en momentos de crisis es esencial, como lo son las alianzas, la planificación, la búsqueda de otros caminos a tono con nuestras políticas culturales.

Ahora más que nunca debemos sumar, escuchar, pensar y actuar a tono con las circunstancias, intención que no solo debería preocuparle a este sector. Actividades realizadas junto al Instituto Nacional de Deportes, Educación Física y Recreación (Inder), por ejemplo, han dado buenos resultados a lo largo de la historia, como otras vinculadas a la Salud. Desde las instancias partidistas y gubernamentales, hasta los líderes comunitarios y cuanta institución se pueda sumar, ha de hacerlo.

Si la logística complejiza los espectáculos pomposos, “explotemos” más acciones culturales en escuelas y centros de trabajo. Alentar visitas a galerías, talleres de creación o apreciación, conferencias e invitaciones semejantes, no ameritan de grandes aseguramientos. Pensemos qué más podemos hacer. Estimulemos expresiones jugosas y no siempre tan visibles como la artesanía, la culinaria, los juegos típicos, la medicina natural tradicional… La comunidad es el alma de los pueblos; no solo se trata de recreación, también es nuestra herencia e identidad.

 

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