sonrisas rey 3Las Tunas.- Dice la teoría internacional que hoy es el Día Mundial de la Sonrisa y que el mandato global consiste en regalarle un gesto amable a un desconocido. La idea la inventó un señor en Massachusetts que diseñó el famoso círculo amarillo con dos puntos y una curva. Muy bonito en el papel, pero tráiganse a ese señor a las 2:00 de la tarde a una parada, con 35 grados a la sombra, dos horas de espera y la sospecha confirmada de que se volvió a ir la luz en la casa. A ver cuánto le dura la carita feliz.

En la Cuba de hoy, "pelar el diente" no es un ejercicio de ingenuidad ni un adorno para la foto de perfil. Es, más bien, un deporte de alto rendimiento y una maniobra de supervivencia. Cuando la cotidianidad se convierte en una carrera de obstáculos entre el "no hay" y el "venga mañana", la risa funciona como el último fusible que evita que a uno se le queme la cabeza. Aquí, con cierta frecuencia, no se sonríe porque la cosa esté buena; se hace porque, si no te ríes, te chiflas.

sonrisas rey 1La verdadera medición de la cordura nacional se hace a pie de calle, en la cola de lo que sea. Ahí, entre el sudor y la duda de si la mercancía alcanza para los que quedan atrás, el chiste es una herramienta de corte y empalme. La ironía criolla tiene la velocidad absurda de transformar la bronca en comedia en cuestión de segundos. Es el tipo que suelta una barbaridad a viva voz en medio de un apagón de 12 horas para que al barrio no se le suba la presión, o la mueca socarrona del que se entera de la última noticia y responde con el sarcasmo exacto que afloja al tumulto.

Al final, el cubano desde siempre tiene una complicidad natural con la risa, el chucho y la alegría de saberse auténtico. De responder con ella cuando el mismo color de la humanidad se desvanece: le puede pasar de todo, pero al final del día termina riéndose de la adversidad. Y es que la gente de este terruño nunca necesitó un pretexto para un gesto de bondad, basta caminar por la ciudad para comprobarlo: la señora que ayuda a un invidente a cruzar, la niña que comparte su pan con un perrito callejero, el obrero que le carga el bolso a una anciana y cientos de acciones casi imperceptibles que se dejan ver por esta tierra. A fin de cuentas, esa solidaridad siempre será parte de nuestra esencia.sonrisas rey 5

Por lo que también, tratar de encajar este día en un optimismo de pancarta sería una falta de respeto al agotamiento citadino. Pero despojar al cubano de su guasa sería quitarle su última trinchera. La sonrisa de hoy es, en el fondo, un gesto de rabiosa dignidad. Una forma descarada de demostrar que aunque la realidad apriete hasta las muelas, la última palabra sobre el estado de ánimo la tiene uno mismo.

 
 
 

 

 

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