
Zoila Nieves Molina Pupo siempre ha sido una apasionada de los libros. De niña se recuerda envuelta en el hechizo de alguna historia, por lo que no extraña que al crecer se convirtiera en bibliotecaria. Pero eso no le bastó para nutrir su espiritualidad; tenía que llevar a otros lo aprendido entre tesoros de papel. La tertulia Tecla del Duende sería el esperado oasis, y ya han pasado 18 años…
Cuenta ella que esta iniciativa nace en 2001 gracias al periodista Guillermo Cabrera Álvarez, quien creó la sección en el periódico Juventud Rebelde, de alcance nacional. Anteriormente se llamaba Tecla ocurrente, pero al morir el padre de la propuesta se convierte en una especie de “duende” para sus seguidores, y cambia el nombre del espacio, devenido tertulia a lo largo y ancho de todo el país.
Así, el 27 de octubre de 2007, en la sede tunera de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), surge este encuentro y, desde entonces, Zoila Nieves comanda la cofradía.
“Fue un sueño materializado. Se inició con 21 personas, la mayoría periodistas o estudiantes en formación. En 18 años se han incorporado personas de varias profesiones, también amas de casa… Hay meses en que nos reunimos 20, pero otros en que rebasamos los 50. Siempre estamos abiertos a quien quiera sumarse”, narra.
Molina Pupo también destaca el hermanamiento que une al colectivo en el país, pues en no pocas ocasiones se han ayudado incluso ante problemas personales. Y atesora, por ejemplo, cuando atendió a su hijo en un hospital en La Habana y recibió el apoyo de muchos “tecleros”. “Es una gran familia. Quizás ni siquiera Guillermo imaginó su alcance. Ya hace 18 años que no está físicamente entre nosotros, pero su trabajo y espíritu permanecen”, asegura Nieves, cuya calidez humana no tiene nada que ver con su segundo nombre.
“Nosotros compartimos sueños y deseos; tenemos momentos culturales, convocamos a concursos, invitamos a personalidades... Todo el que se quiera sumar puede hacerlo; aquí van a encontrar amistad, arte, esparcimiento, valores…”, alega.

El tercer sábado de cada mes, a las 3:00 p. m., en la sede tunera de la Fundación Nicolás Guillén (Centro Cultural Huellas), se reúnen los tecleros del Balcón del Oriente Cubano para compartir poesía, frases, canciones y mucho más. Sencillamente, es un espacio donde se abrazan almas buenas, sedientas de cultura y espiritualidad. Guillermo dijo una vez: “Camino atento a la vida y las cosas van golpeando la sensibilidad”.
Seamos como él, que hizo de una columna semanal en el Juventud Rebelde todo un suceso sociocultural e indetenible, incluso más allá de la muerte.




